20 abr 2012

Rollos matutinos 63


La bolsa o el virus

Lo han llamado El virus de la policía. Y hace unos días lo pilló mi ordenador. Y es como cuando vas andando por una ciudad y un chorizo surge de repente de las sombras y te pone una navaja y te quita la cartera pero todo en el mundo de la nube. Menos lo de la cartera que, aunque te la intentan aflojar con una telemano tan virtual como virtuosa, si te dejas sufre una merma tan material como en el palo del chorizo del polígamo. 100 euros, te pide el ciberdelincuente, a cambio de la libertad de tu pc y de evitarte la deshonra que tú seguramente quieras ocultar. Al igual que aquél, estos, surgen de sopetón, y una vez que los tienes en pantalla, hacen que el resto del mundo desaparezca por completo y sólo quede en tu presente la acuciante extorsión de su amenaza. Si quieres leer entero el texto que te ponen en el cuello, pincha aquí.

Su ordenador fue bloqueado por violación de las leyes de España
, te dicen lo primero. En una interfaz que quiere ser como del Ministerio de Justicia. Y luego, en las causas, te sueltan cosas tan amenazadoras como la de haber andado en sitios con pornografía infantil, sodomías y actos de violencia en relación a los niños, y también, tener que ver con el uso de softwares y transferencias de archivos multimedia violando los derechos de autor. O sea una perdigonada al aire de sustos en abanico para pillar a la totalidad de los pájaros que revoloteamos por la Red. Eso, tiene una multa de cien euros por ser la primera vez, te dicen, y que si no se los pagas en tres días la cosa pasa a que te confiscan el ordenador y tú vas a los juzgados. Después viene una descripción detallada del modo en que tienes que pagar, que, después del flas de descubrirme atracado en un recoveco de la Web, a mí ha sido lo que más me ha sorprendido.
Usted puede pagar la multa usando los bonos Ukash o Paysafecard. Decían llanamente a ese respecto. Después te explican que esos bonos los puedes comprar en más de veinte mil puestos comerciales en España y cientos de miles en el mundo, incluyendo por Internet, cajeros automáticos, estancos, quioscos de prensa y gasolineras. Busque el puesto comercial más cercano. Ordene Ukash/Paysafecard: 100 euros. Obtenga el código Ukash (de 19 cifras) o el Paysafecard (de 16 cifras). Y métanoslos en las ventanitas de diálogo que tiene la ventana del virus y pinche en el botón Pagar multa, que es la única cosa que puedes hacer en tú ordenador mientras no pagues. Venían a concluir.

Increíble. Me dije. Mientras me cagaba en sus muertos y notaba que ese ordene, y otro par de cosillas de sintaxis, hablaba de un factor de posible origen sudamericano, y flipaba con que pudieran existir esos métodos de pago tan de “cartadepagosinriesgo” (tiene tela el nombre del invento), por las gasolineras. Pero el Sistema, ya se sabe, juega a todo y es así.

Desde luego, no me quedó la duda de que no fuera una estafa, ni tuve la mala conciencia de haber sido pillado en una guarrería. Por un lado porque no me gustan los niños para nada y de otro porque un servidor no tiene complejos de meterse en sitios pornos, si es que se le atraviesa una X por el seso o en algún tipo de interés onanista o de conocimiento, como en cualquier otro lugar que se me antoje. De todos modos no era cosa que hubiera hecho últimamente y hacía ya algún tiempo que había andado navegando por eso que llaman el Postporno, corriente cultural de la vanguardia que, por cierto, aconsejo visitar preguntándole al Google. Y lo de los derechos de autor dados por culo… por ahí si que me habría podido pillar a mí el susto de pleno, pero estaba claro que no era un bloqueo policial, y lo de unirlo al asunto de los niños, en mi caso, más que dar pie a tragarme el anzuelo en el primer impulso, fue la prueba descarada de que era un burdo timo.
Quitármelo de encima ha sido un señor coñazo de tres días. Que me acabé tomado con toda la alegría posible en una especie de reto que he ganado. Aunque aún me queda el temor de que ande por ahí tras un bloque de bits y me vuelva a asaltar cuando menos me lo espere.
Mientras me lo quitaba me he dedicado a aprovechar lo que de positivo tenía su infección en cuanto a traerme sugerencias al magín sobre detalles de esta Piara nuestra en la que pastamos todos entre refociles, manduques, cagadas y gruñidos. ¿Habrá mucho panoli que les pague? Es lo primero que me puse a imaginar imaginándomelos. Son datos que sólo los podrán conocer los delicuentes. Pero igual se hacen ricos en un par de semanas. Porque hay mucho karma de culpa por ahí. Y tontos, como para colapsar las redes. Pienso en ese pederastilla corto de entendimientos y largo de culpas y temores, que de repente se encuentra con ese pantallazo en medio de una visita a un sito cochinete, más si fuera de la ley, quizás con la mujer en la habitación de al lado poniéndole la comida a los niños en la casa de una familia establecida en la felicidad… En mis búsquedas por los foros de la Red para encontrar soluciones antivirus leí al respecto más de una declaración interesante. Uno contaba que se lo había quitado a un amigo que le había llamado llorando porque aunque él no tenía nada que ocultar, que eso él ya lo sabía, (eso lo dicen todos, pensé yo y a lo mejor su amigo), su mujer no le creía y era un verdadero drama el que le había montado la puta pantallita. También vi varios que decían sin más que lo habían cogido en xvideos. Otros cuantos contaban que lo habían pillado en el ordenador del curro, donde encima estaban limitados para instalar programas y por lo tanto antivirus que lo pudieran arreglar. Menudo marrón tenía que ser ese. Como a mi me asaltaron mientras buscaba en Google la página del tiempo, puedo comprender que encima no sea necesario que esos trabajadores hayan andado para cogerlo, en vez de estar trabajando, en sitios procelosos desde su puesto de trabajo. Pero vete tú a explicarle eso a tu jefe. Y, ¿Cómo serán los hideputas creadores del invento? ¿Cómo serán sus jetas, sus perfiles, y los sueños y pasiones del culebrón de sus día a día cotidianos? De alguna manera son peor que los que roban a las viejas, me dije con rabia y con desprecio, porque en su caso no llegan ni a saber a quién están amenazando, y aunque pueden ser causas de casos tanto para partirse el culo de la risa como para morirse de la pena, ojos que no ven corazón que no siente, aunque acaben siendo causa última que cause un suicidio a ellos no les queda ni la impresión de la cara de la víctima. Después vi que en eso se parecen a esos banqueros y jueces respetables ejecutores de embargos y desahucios desde detrás de mesas de despacho. Aunque los del virus son, por necesidad, mucho más inteligentes. Y desde luego, de entrada, cabe que mucho menos hideputas. Posiblemente tengan incluso, en muchos casos, más compasión para con los demás. Y a lo mejor hasta que más vergüenza. Y desde luego, se me antojó, más vitalidad y un cierto atractivo. No hay chorizo más criminal que el que funda un banco. Eso está ya claro y está ya dicho, y todo lo centra y lo resume. Y entonces les vi como que de otra forma menos rígida, hasta que con cierto colorido a lo Bonnie and Clyde, y me planteé enfrentarme a lo de quitarme el virus con más sentido del humor. Después llamé al servicio técnico de mi antivirus, que me planteó de entrada, a través de la voz que me atendía, y de tirón, nada más acabar de plantearles mi problema, un servicio en el que me garantizaban el telearreglo pagando, 45 euros, iva incluido. Y cuando le dije que cómo iba a ser eso, que si no tenía derecho a un servicio gratis por haber cotizado mi cuota anual, me soltó un 902 que me llevó a una operadora con acento sudamericano muy marcado, supongo que sita en algún sitio perdido por ahí en algún desierto de sal del cono sur, o al menos, pillada en el erial de un contrato baldío, que no se enteraba mucho o no quería enterarse y al fin de poco me sirvió si no fue para recomendarme el contacto vía email, o vía pago. Lo que me reafirmó en quitar a los atracadores del virus cualquier tinte patibulario. Por decirlo de alguna manera, a lo mejor era mejor pagar a los chorizos virtuales los cien euros que, a los también virtuales chorizos de la empresa de antivirus, los 45 con iva incluido que me querían clavar. Por cierto ¿Serían tan honrados como para quitarte el virus si se les pagaba lo pedido? Los del antivirus parecía ser que sí, porque te prometían la devolución de la pasta si no quedabas satisfecho, se notaba que eran profesionales del pillaje empresarial a largo plazo. Pero, ¿y los otros…? Algo me decía que no. Y sólo encontré un comentario sobre el tema en uno de los cien foros que anduve visitando. No paguéis -decía alguien en un grito de aviso, sin especificar de donde había sacado la cruda información-, que si lo hacéis os dicen que no ha funcionado el pago y te piden que lo hagas otra vez. Entonces sí me dije que vaya hijodeputas que eran los cabrones que habían diseñado el programa del engendro, aunque otra vez volví a decirme de seguida si no le estaría bien empleado al pagano por ser en esta vida tan pringao. Y me pregunté cuántos pringuilis podría haber habido que hubieran pagado varias veces, y hasta qué cantidades habría llegado el que ostentara el record guines de pagos que nunca se podría constatar.

Por estos días fue cuando salió a la palestra de la prensa uno de esos fantoches travestidos, que dicen hablar en nombre de no sé que dios irascible y suyo, con un capirucho lleno de ínfulas con pico en la cabeza, tirando la primera piedra (que prohíbe expresamente su evangelio), en una lapidación verbal contra los adúlteros, las abortistas, los maricones, y hasta los del botellón. Obispos creo que los llaman, son jerifaltes de una secta religiosa muy potente y están enfermos de elación. Desde un altar de una de sus iglesias llenas de imaginerías de torturas delirantes y durante la televisación de uno de sus ritos había proclamado que el homosexual encuentra siempre el peor de los infiernos, con voz suave de áspid dañina y veneno de rotunda intención inquisitiva (ahora anda diciendo que además de ser objetos de condenación son enfermos que hay que tratar con no sé que terapias). ¡Cómo se atreve a echar encima a los demás el fuego de un infierno que sólo existe en el retorcimiento de su mente, en vez de mirarse en un espejo su pinta enfermiza de adefesio! Me lleva a recordar una vez en los ochenta, en la que estaba yo una noche en un pueblo gallego con mi colega y una joven gallega que tenía mucho de meiga, fumándonos unos porrillos en la escalinata de la iglesia, flipando con el entorno gótico de la plaza medieval vacía bajo la luna… cuando acertó a cruzarla el cura del pueblo, que subió por ellas pasando a nuestro lado… Era ese cura clásico, gordo con papada, cuatro pelos hirsutos y grasosos y resoplido en la respiración, negro y sotanario de sotana relustrada por los roces, que traía tras de él los aires de una religión llena de vicios y pecados con la que se había dedicado a gravar su vida y las de sus feligreses durante cuarenta años. Al pasar, reconociendo a nuestra amiga, farfulló algo apenas perceptible pero que sonó claramente a recriminación autoritaria que ya no podía ser tan punitiva como unos años antes habría sido. Mi amiga la gallega saltó como una fiera sin apenas moverse de su asiento en la escalera y le espetó como una bruja que era: ¡Mírate en tus adentros, cura! Y todavía se me pone carne de gallina ahora que lo cuento, mientras escucho la voz ronca de su corta frase resonando en el vacío de la plaza abierta al cosmos de la media noche y le veo irse a toda hostia sin mirar atrás, como demonio oscuro exorcizado por una fuerza santa e invencible, a perderse entre las piedras medievales del estrecho callejón al lado de la iglesia, rechinando los dientes y con el rabo entre las patas. Fue una de esas escenas que se te quedan grabadas para siempre. Ahora que la escribo, me digo que tal vez hubiera tenido ese párroco las manos largas con los culos infantiles como tantos, y eso fuera lo que mi buena amiga meiga supiera bien de él haciéndole invencible su conjuro. No lo sé. Poco después dejé de verla y hasta ahora. Lo último que supe de ella es que poco después se había ido a Nueva York. Y los únicos recuerdos que me quedan además de este, es que tenía un nombre muy bonito y en su ser una asombrosa belleza de bosque salvaje llena de energía, y el de otra vez que me contó que solían irse los jóvenes en grupo al monte a pasar la tarde comiendo psilocibes que crecían entre las mierdas de las vacas, para comulgar con la naturaleza, y un momento en que me dijo, mirándome de una manera extraña como si me los estuviera viendo, que nunca había conocido a nadie que tuviera tantos colores como yo. Lo que guardo en mí como el mejor piropo que nunca me han echado.

Y a qué venía esto… Ah sí, a que me había empezado a imaginar a ese del capirucho lleno de ínfulas, que llaman obispo, que dijo lo del infierno para los que no eran como él, encontrándose con la pantallita del Virus de la Policía mientras estuviera navegando por dios sabe dónde. Claro que en su caso él sabría, como todos, donde lo habría cogido, pero no tendría que preocuparse por darle a su jefe ninguna explicación, porque por un lado sabido es que dicen que es omnisapiente, y por otro, él mejor que nadie sabe que la jefatura de ese policía es otro virus, que sólo importa para asustar al prójimo en beneficio propio.




Post eso: Los del antivirus, después, algo me intentaron ayudar por via email de todos modos. Pero el virus me lo quité yo sólo, entrando al disco duro con un live cd. Busqué y borré algún archivo .dll sospechoso que se había creado en el momento de la infección y luego pude entrar en Modo Seguro y después de comerme el coco hasta la sangre, al tiempo que me dedicaba a dilucidar jugosos personajes e historias sobre el tema hasta la risa, se me ocurrió pasar el easypccleaner que me lo quitó del todo. Para mi sorpresa, y una tremenda satisfacción que me ha durado varios días.

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17 abr 2012

Rollos matutinos 62

Barrito triste por un elefante botsuandés

Siempre me ha dado repelús la basca que gusta darse gusto matando animales por causas gratuitas caramente. Más si además, lejos de tener algún romántico atractivo, son viejos y torpes. Más si encima en alguna medida pagan su vicio con parte de mi iva. Mucho más si son expertos en dar el pego en plan bonachón y campechano. Más aún si, como este, resulta que son presidentes honoríficos de grandes o¿ene?gés protectoras de animales, de cara, está ya claro, a aprovechar el gancho para amasar más masa donde apoyar su popularidad. ¿Qué es lo que encierra de verdad en sus adentros?, me pregunto hoy yo también, como hacía esta mañana un comentarista en el periódico. No lo sé. El pozo del ser es insondable. Para mí, será ya siempre el Cazaelefantes. El Fantasma Cazaelefantes. No sé si me permite su Academia este uso de mayestáticas mayúsculas. Pero mayúscula es mi rabia. Y mayúsculo es mi asco. Y mi afecto y mí respeto, cósmicamente hablando, son infinitamente más reales por un solo paquidermo que haya muerto por su rifle, que por toda su paquiderma institución desde el principio de los tiempos.
A lo mejor se fue por ahí de escopeteo al no poder dormir por que le quita el sueño el trágico futuro que su Estado teje para sus tiernos súbditos. Es muy de comprender. Él ya lo dijo: ¡Nadie sabe lo que es eso!
Con el Caudillo era proverbio, y guasa nacional, que le enganchaban al anzuelo los salmones en los ríos de Asturias y Galicia. Este, por lo visto, ha heredado de él entre otras cosas el mismo tipo de gusto cinegético, pero su antojo es más voluminoso, y ejerce un territorio de caza más global. Se ve que, igual de viejo, es más moderno y pretencioso. Más en plan jolibu es lo suyo. Aunque su Casa cuida de que en su caso ejerza a la chita callando estas pasiones. Si no es porque se cae nadie se entera. Quizás lo más grotesco de toda la movida es que siendo tan patosa su realidad encima juegue, soltando pasta, a dejarse hacer creer que es un Tarzán, por una empresa que se dedica a eso. Qué inquietante cenáculo internacional dibuja esos codeos. Y no me duele el dinero que haya podido despilfarrar en ello. Ese valor no es ni más ni menos que una convención impresa en un papel. Lo que lamento es el trunque de las preciosas vidas que haya sacrificado a la estupidez de su megalomanía.
Por eso, permitidme que me abrace ahora a este elefante de Botsuana, como Nietzsche a aquel caballo de Turín, para enfrentar con él el trágico sentido de la vida y llorar por su destino, pidiéndole perdón por la brutalidad de la estulticia humana, al tiempo que clamo a los dioses contra lo aberroncho del alma del cochero.

(¡Porque existen los dioses, eso ha quedado claro! Pero no el falso de él, que es un gore de palo, sino los verdaderos, los de los elefantes, que saben bailar sobre uno de sus pies y hacer el pino con la trompa. Por eso le ha ocurrido el traspié trascendental, precisamente, el día de la República).

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13 abr 2012

Rollos matutinos 61


Yo quisiera creer

En la siguiente noticia se encierra una curiosa paradoja, si la descubres tendrás la llave para entender muchos enigmas:
Como apoyo a La Hora del Planeta, la Torre Eiffel, la Alhambra, el Vaticano, la Gran Muralla China, el Empire State, las Torres Petronas, el Puente de Sydney, la Cundaesturpe de Milanda y sus seis cundaesturpitas, y miles de edificios simbólicos de más de cinco mil ciudades en el mundo, alumbrados todo el año como faroles emblemáticos del regocijo más tonto en el despilfarro loco para la atracción turística de la voraz polilla que todo lo consume, se han apagado hoy durante una hora. La Hora del Planeta. Con ello pretenden, dicen, los que lo organizan, llamar la atención sobre el peligro catastrófico del derroche de energía para el medioambiente, que es que nos lo vamos a cargar entero si no paramos ya de encender cosas inútiles, y aún así.
Un detallito interesante: Presentadoras de telediario, reporteros, redactores, y todo el ganao de la estructura informativa del Sistema, babosean sonrientes como memos cuando dan la noticia como si se tratara de un caramelo de futuro dulce y bondadoso que hace ver que somos buenos y tiernos como bollicaos, en el fondo, para con todo.


Solución a cuál es la paradoja que encierra El Día del Planeta: Pues que, siendo de lo que alertan en verdad tan catastrófico, ¿a qué coños juega toda esa movida social, cuando luego vuelven a encenderlas una hora después tan contentos? Y, si es que existe una terrible barrera infranqueable para apagar el sinsentido suicida de una vez, ¿a qué viene hacernos tomar el gesto nimio, que sólo tiene utilidad como objeto de proyectos que generan más gasto, más derroche, y más calentamiento, igual que si se tratara de un acontecimiento festivo universal que ha salido bien y que hay que celebrarlo sonriendo condescendientes, como si se hubiera conseguido llegar a no se qué quinto cielo evolutivo, o fuéramos subnormales jugando en el recreo de una guardería en forma de pelota?

Moraleja: En esta paradoja está contenido el retrato de todo el mamoneo que nos va a acabar matando.

Nota: A mi, me recuerda a cuando quieren dejar de fumar los nicotinómanos y no quieren dejar de fumar y entonces dejan un día. Raramente dos. Y luego se ponen moraos con más ganas mientras se dicen que no importa ya fumar porque sin duda están definitivamente en el camino sin retorno de dejarlo para siempre y porque no hay otra manera de hacerlo porque desde luego, lo ultimo es dejar de fumar por nada de este mundo. Aún por la misma vida. Pero también me hace pensar en los complejos mecanismos de la enorme maquinaria de toda esa actividad, tan en pro de un supuesto bien común, pero que sólo tiene sentido en cuanto a pro de donde yectar habichuelas, según se pueda, para forrarse o para seguir tirando. En este caso en concreto, a cuenta del mediopresupuesto del ambiente entero.

Conclusión: ¿Sirve, todos estos mamoneos, para algo más que no sea para buscarse la vida, sacar buena tajada o cubrir necesidades, animar la economía y cubrir las hipotecas? Vamos a pensar que sí, que a lo mejor en algo por ahí sirve de algo, aunque sólo sea por no amargarnos la existencia hoy aquí en este momento con una inritación al fin innecesaria. Y tan poco útil como el apagón. Se me ocurre que hay quien con estas cosas entra en arrobo y es de pronto algo así como que hasta feliz por un momento sintiéndose en la grey correcta por colaborar apagando una bombilla. Pero de verdad… si de verdad quisieran hacer algo, ¿por qué coños las vuelven a encender? Yo… por más que quiero ponerme a encontrarle el lado positivo a la tontuna… Sólo le veo el morrazo. Porque eso de que al menos estas cosas sirvan para ir creando poco a poco no sé que tipo de conciencia… Quisiera tener candor para tragármelo, como, igual que decía el poeta, quisiera tener sed delante de las fuentes. Pero ese tipo de factor es cosa que si no se tiene no hay tutía.

Yo en estos montajes veo siempre un pecado parecido al de jugar con las cosas de comer.
Y, sin embargo, hay que ver lo que son las cosas, otros comen montándoselo, precisamente, de jugar con ellas.


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25 mar 2012

Rollos matutinos 60


Post perceptivo

Algún día llegaremos a entender que la Ciencia no es sino una especie de variedad de la Fantasía, una especialidad de la misma, con todas las ventajas y peligros que la especialidad comporta.
El libro de ello
Georg Groddeck.


Y a alguien que no recuerdo quién también leí decir un día algo así como que todo lo que conocía la Ciencia (y por ende toda la Sabiduría) era comparable como si, tratándose de una radio, conociéramos algo (quizás, en el mejor de los casos, bastante) sobre el dial y el enchufe de la electricidad pero no tuviéramos ni idea de la existencia de las emisoras y las ondas hertzianas.
Otra noticia que leí hace tiempo y que viene aquí perfecta para hacer trilogía este conjunto de citas que en algo tratan de tratar el otro lado del espejo, es la de un juguete educativo y caro (pero ya lo harán los chinos), tan apropiado para mayores paracultos como para niños procultivados. Se trata de unas esferas selladas y trasparentes en las que se ha metido una familia de cierto tipo de camarones, y unas algas, en una solución salina. Las llaman ecoesferas, y parece que si se dejan expuestas a la necesaria cantidad de luz y al nivel preciso de temperatura, se mantienen vivas de forma sostenible y autosuficiente por un tiempo en principio ilimitado. Los desechos de los camarones son el alimento para las algas y las algas generan el alimento y el oxígeno para los camarones. Lo que propongo pensar aquí ahora para cerrar (o abrir) lo que titila en el tríptico de esta especie de colage de post percepción es qué comecocos se harían los camarones cuando al niño, o la niña, se le ocurriera meter el invento en el frigo o en el micro ondas. Porque sí o para ver.

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2 mar 2012

Personajes 8


La China.


Fue un flash del tipo fogonazo, que se mantuvo luego un rato encendido como si estuvieran proclamando su majestuosidad con un foco divino. Algo, en la postura erguida que mantenía sobre el alto taburete o en lo estático de su sonrisa oriental, me hizo recordar a esos dioses hindúes que proclaman su divinidad desde postales pasteles de colores. Pero ella era china. Y me miraba sentada bajo el cielo de un buen centenar de jamones en un bar de la Plaza del Carmen de Granada, que es uno de esos nuevos que buscan conjugar lo tradicional con lo moderno. Tiene por un lado todo el disain en el diseño y luego todo el techo cubierto de jamones, y debajo unas pequeñas mesas altas y redondas, con aire mesonero, a las que te puedes sentar en altos taburetes. Está abierto a la calle por enormes cristaleras y una puerta corredera del mismo cristal, que un sensor te abre en cuanto que te acercas, y siempre está lleno de una mezcla de turistas, hechizados como en trance por las patas y las tapas de diferentes embutidos que se sirven sobre un trozo de papel de estraza, y de una amplia representación de la más pura clase media de Graná que va a ponerse hasta el culo, finamente, de chacinas.
Yo entré con una amiga a hacer lo propio y echar un par de cañas y un rato de cháchara, y fue nada más entrar, al ponernos a la barra y mirar a mi alrededor buscando un taburete, cuando se produjo el flash. Porque no sé con que medios, ella llamó mi atención, sentada en el suyo a la mesa que estaba al lado de la cristalera, con un gesto tan magnífico y solícito, que fue como si en vez de un taburete que a ella le sobraba, me estuviera ofreciendo la gracia de un don divino que sólo yo me mereciera. Y entonces fue el momento del foco y de la luz y de que quedáramos por un instante eterno los dos solos unidos bajo el cielo de jamones, mientras yo me acercaba a ella atraído por su éxtasis y ella se regocijaba en el acto de la contemplación del mío. No hubo palabras. Ella sólo permaneció iluminada en aquel aura divina de serenidad e hizo un gesto dulcísimo y apenas perceptible con su mano indicándome que el taburete frente a ella era mío. Yo dije, gracias, creo que dos veces, queriendo decir todo, incluso: hágase en mí según lo que tú quieras. Y luego volví a la barra al lado de mi amiga, y volví a mirar y aún estaba encendido el foco, y aún estaba ella en su estático esplendor de diosa del Oriente de edad incalculable. A su lado estaba el chino, pero este era un cuarentón completamente gris y tan anodino como la mayoría de los de la clase media granadina que llenaban la sala metiéndose chacinas para el cuerpo. Hice una última y pequeña reverencia con la cabeza como signo de reconocimiento a la grandiosidad de su persona y ella me lo devolvió aún más grande pero sin que moviera nada. Después creo que dejé de mirar por algún tipo de decoro y todo se acabó.
-Qué flash la oriental esa- creo que dije a mi amiga.
-Son Chinos- dijo ella-, que están invadiendo Granada. Antes eran los japoneses y ahora son los chinos. Están por todas partes y creo que son ruidosos que no veas, por donde van la montan.
Esa información tan estadística acabó de romper el encanto que había habido. Volví a mirar y vi que el foco celestial ya se había apagado, pero que ella aún permanecía en su postura regia mirando todo como desde una altura de paz inquebrantable y a mí con un tipo especial de reconocimiento que no pude definir pero que me emocionaba.

Entonces seguimos hablando mi amiga y yo de nuestras cosas y nos tomamos nuestras cañas y nuestras tapitas de guarro en rodajitas y pasó la hora y pico que teníamos por perder. Pero en algún rincón de mi coco siguió encendida la luz de esta imagen y se fue desarrollando la trama de este texto inspirado en el rostro magnánimo de aquella china inescrutable. Quién sería de verdad. Pero eso era imposible saberlo. Sólo podía imaginar las infinitas posibilidades de sus posibles vidas chinas, todas completamente diferentes a la que en realidad sería la suya, y que era la que le había acabado trayendo aquí, a algún hotel medianamente caro, a hacer un viaje de exotismo o vete tú a saber. Y a tener conmigo ese encuentro tan trascendental que acabábamos de tener por el intercambio de un taburete en un bar de moda de tapas de cochino. A lo mejor está ella ahora también escribiendo en algún lado algo sobre un flash que tuvo con un granadino especial bajo un cielo cuajado de jamones, sin saber que yo no soy ni andaluz siquiera. Hasta es posible que ella acabe no siendo china tampoco. Pero lo cierto es que un tipo especial de contacto si lo hubo. Y entonces me paro a hacer recuento de cuántas cosas habrán sido necesarias para que se produjera la trivialidad de nuestro encuentro en la Historia del Tiempo. Empezando por toda la trama de existencias necesarias para hacer posible su poder económico, el invento y creación del avión que la trajo a ella y el coche que me trajo a mí, el interés turístico de una ciudad emblema de exotismo para casi todo el mundo y para mí capital de una de las provincias más paletas… Y el guarro. Sí claro, toda la estructura de explotación ganadera del cerdo y por supuesto y en especial de los propietarios de las patas que colgaban del techo, y del que había hecho posible con su sangre y sus grasas las rodajas de chorizo y de morcilla, de cabeza de cerdo y de butifarra blanca con pimienta, por cuya sabrosa fama habíamos sido llamados a ir allí en devota comunión tanta ella como yo.
¡Gloria cósmica pues en especial a ese guarro!, mientras oigo sus chillidos a la hora de su muerte violenta, que tuvo que soportar el embutido de su cuerpo queridísimo para que se diera esta escena, tan tonta como mágica, y tan insignificante como trascendental. Para que yo escribiera esto. Y para que se enriqueciera el dueño del local que es una mina, y para que perdieran el tiempo de sus vidas los camareros que lo atiende sin duda por un sueldo de mierda con el que pagar sus hipotecas para gloria de los bancos.



La foto es un zapato. Sí, que se llama Por los mares de la china, y su autor, Javier Gasco, dice de él que tiene el balanceo de los barcos y el susurro de los mares. Lo encontré buscanco algo que poner como imagen para el texto de esta china. Si quieres saber más puedes pinchar aquí

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12 ene 2012

Rollos matutinos 59


Pero Esto, ¿qué es?


¿Y si Esto fuera como una especie de atracción de feria, como un tren de la bruja a lo cósmico? Una realidad donde hemos entrado después de pagar un tique en alguna ventanilla de una suerte de exrealidad anterior que sería lo Real, para pasar un rato en una oferta recreativa de un centro de ocio. Un, “¿Nos damos una vuelta por la Vida?”, “¡Vale, venga!”, “¡Sí, sí!”, “Huy, yo no sé, que la última vez me pillé un karma de infelicidad que…”, “Venga hombre, atrévete, no seas caguica”. Y que sea el premio o el castigo a nuestras hazañas terrenales la risa o la vergüenza que carguemos al despertar de vuelta entre el grupo de amigos que entraron en el juego con nosotros, al comentar nuestro tripi con elogio o con escarnio, como después de aquellos colocones colectivos de papel secante: ¡Anda que vaya paranoia que te dio, colega, ya te vale!, o, ¡Vaya punto guapo que pillaste!, o el peso sordo de la ausencia total de comentarios por haber carecido tu existencia de cualquier tipo de brillo.
¿Y si Esto fuera sólo eso?, una especie de entretenimiento, en el que a lo mejor el sufrimiento fuese otra especia más para salpimentar el sabor de la experiencia.
En ese caso también podría ser que contuviera esta atracción algún tipo de intríngulis con enganche adictivo. Que creara adicción. Que pudiera ser que fuera Esto en algo parecido a una drogodependencia. Algo que hayamos experimentado una vez por no se sabe qué razón ni de qué modo ni en qué putas circunstancias, y que una vez probado nos tiene sin poder desengancharnos de la Vida. Y renazcamos y renazcamos y volvamos a renacer en un volver a empezar compulsivo cada vez que la muerte nos baja del cuelgue. Enviciados en la manía de venir Aquí a hacer digestiones y cagar para pillar cacho en la rueda interminable consistente en no poder dejar de matar para vivir. Entonces tendría sentido el rollo ese de matarse a penitencias y purificaciones para salir del mono y conseguir de una vez que una vez acabada ésta fuera por fin la última vez que se caía en este puto vicio depravado de nacer. Y lograr alcanzar el Nirvana de la desintoxicación. Por qué no. En cualquier caso, esta posible modalidad de Esto, con o sin mono, podría tener infinitas concreciones, todas igual de plausibles para una razón pura. Podría ser que fuera un puro divertimento como el caso de la feria, y entonces podría ser colectivo e interactivo, o individual y plano, como cuando aquí vamos al cine, y una vez acabada la función nos despertaríamos entre los artilugios técnicos que nos hubiera activado el órgano que hiciera las veces de cerebro y sería como Aquí cuando acaba la película. Todo se reduciría a me ha gustao no me ha gustao, qué buena ha sido o vaya rollo. O un templado no está mal. Claro que en este caso quedaría trasferida la angustia vital de la pregunta ¿pero qué coños es Esto? que tenemos Aquí, a Aquella que fuera la Realidad que contiene Esto que sería el flim que nos hemos puesto a ver y que de pronto se ha acabado. O tal vez Allí sepamos exactamente dónde y de dónde y por qué, con tan infinita precisión que sea precisamente por escapar al menos durante una Vida del eterno aburrimiento por lo que tenemos que recurrir a este juego de entrar en Esto a hacer un poco el tonto un rato. También podría ser que, en vez de la diversión, fuera la razón que nos trae algún tipo de cursillo del que nos tengamos que examinar luego y aportar correculo conseguido, para ver cómo hemos utilizado el Tiempo en la Existencia que de verdad no existe. Y entonces la cagáramos Allí los que no resultáramos alumnos aplicados. Podría ser también que viniéramos Aquí por un tipo de castigo o recompensa. O las dos cosas a la vez y por eso hay a quién le va de puta madre y a quién le va de puta pena. Entonces resultaría que los suicidas serían los listillos que se fugan del penal. También podría tratarse de un tipo de terapia, para tratar traumas y psicosis, como aquí lo es interpretar esos borrones que llevan el nombre de no sé qué lumbrera que los inventó. O como cuando se puso de moda por parte de psiquiatras psicodélicos hacer tomar a sus pacientes dosis gordas de elesedé para ver cómo afloraban sus rollos subconscientes en el viaje. Mira, en ese caso se podría enganchar con la teoría del enganche y de la desintoxicación, como un efecto secundario del tipo del que ha matado a un montón de niños en Argentina por manos de una importante firma farmacéutica con un ensayo de vacunas.
En todos estos casos podría ser comprensible que aparecieran conflictos entre lo etéreo de nuestro ser, entes por encima de las necesidades de energía y cosas de esas, y lo burdo del sistema de alimentación de las máquinas que tenemos que usar para habitar en Esto, y eso explicaría ese empeño cultural en esconder con repugnancia la innegable dependencia de la digestión, del peer el gas de los fermentos que hacen posible que vivamos echando el subproducto de la mierda por el culo, y hasta ese extraño fenómeno que comporta la anorexia y su insufrible repugnancia por llenar el buche de comida, que serían síndromes de inadaptación a las condiciones intrínsecas al Viaje.
Cualquier cosa que pensemos podría ser que resultara siendo Esto. Hasta podría ser que no fuera sino que sea verdad la teoría de la Creación, del Diseño Inteligente la llaman los modernos defensores de la carcunda eterna. Que nos hayan montado unos seres por ahí, para nosotros dioses, como esos científicos japoneses montan robots cada vez más complejos que hacen diversas monerías y que presentan orgullosos en congresos y concursos. En ese caso lo de las anorexias y los suicidas sería un fallo de serie y poco importaría si resulta que nuestros problemas vienen porque nuestros creadores nos hayan olvidado porque han conseguido especímenes mejores en otras zonas de su laboratorio o si, por el contrario, somos el no va más de su tecnología punta y nuestros problemas la máxima diversión de su preocupación científica o el modo más comercial de satisfacer su ocio. En ambos casos se jodería por completo nuestra obsesión de trascender y nuestras cuitas quedarían perdidas en el Tiempo, como las hazañas de aquel replicante de Blad Runer más allá de la constelación de Perseo y de la galaxia de Orión. ¿O es que de algún modo nuestros creadores guardarían el disco duro de nuestra memoria para posterior utilización de nuestro almacenamiento? Pudiera ser. Cualquier cosa podría ser. Si no te lo he dicho antes te lo digo ahora, Genomo. No importa qué hipótesis, todas y ninguna tienen exactamente la misma calidad de lógica como para poder resultar ser la respuesta cierta a ¿pero qué coños es Esto? Incluso lo de la virgen madre del dios sadomasoca engendrado por una paloma y su mundo de juguetitos de barro eternamente observados y juzgados duramente al final del Tiempo con las leyes que a Él le salieran de sus santas potestades podría ser verdad. Pero esa posibilidad, además de parecerme la más tonta, es la que más terrorífica parece, porque ningún destino puede ser más horrendo que ser un cordero y estar en manos de un pastor, que, por definición, te cría por tu lana, para beber tu leche, comer tu carne y aprovecharse de tus hijos.
Pero habría más y más. Podríamos pensar una infinita variedad de explicaciones… Podría ser que… Hasta podría ser que fuera un simple sueño, inducido o no, Esto, con motivo o sin él, con esta razón o la otra. Y resultar no ser verdad nada salvo mi mente ensoñadora. En ese caso, cuando despertara, cualquier inimaginable ambiente podría ser la exrealidad Real desde la que habría soñado. Hasta podría ser en resultar ser Dios. Único y Solitario entre los solos, y encontrarme en un Cine de espacios infinitos con la papeleta de no tener a nadie a quien contar: “Joder, he estado toda la puta eternidad soñando un sueño que era un lío maravilloso y ahora no me acuerdo de nada. Bueno, da igual -me podría decir en ese caso-, seguramente sería una tontería”. Y ponerme luego a crearme un mundo a mi imagen con el que poder jugar a que me contaba mis propios cuelgues a mi mismo.

El texto lo escribí hace ya sus años, forma parte de ese todo que a ver si un dia acabo de acabar.
La foto es el universo cerebral de una mosca cojonera.

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Rollos matutinos 58


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30 dic 2011

Rollos matutinos 57


Inritación


Qué planchazo. Y qué inritación. Justamente el mágico día que principia la muerte del invierno. Primero la inritación y luego el planchazo. Seguidos. Así. El uno detrás de la otra. Como dos patadas en los güevos.
La inritación fue por el inri del crucificado presidiendo la constitución de la jura del Schpañiaschs. Estaba cantado. Que iba a estar allí. Sí. Ya. Pero de todas formas su repre sentación me puso alborotao cuando lo vi en el vídeo de El País. Aunque por otra parte, y al mismo tiempo, también me dio como que cierto regustillo el haber acertado en la previsión de que iba a haberlo. Lo sabía lo sabía, se dijo algo chispeante en mi interior, sintiéndome más listo en no sé qué por el acierto. Como un tonto. Pero sabido es que el creernos más listos en lo que sea nos hace gilipollas hasta el extremo de alegrarnos de sufrir el mal que habíamos sabido prever con agudeza. En este caso no hacía falta ser vidente, desde luego, pero yo ya lo había estado viendo. Y el único detalle que me faltaba por ver era si, quién correspondiera, iba a ponernos el cristo con algo de churrigueresco en la factura y cierto minimalismo en el retorcimiento, o si elegiría uno al revés. Y la realidad es que lo barroco ha estado, si bien minimal, bien presente y en todo el basamento que sujeta el instrumento de tortura, como corresponde al factor que representa impone y reivindica en ese sitio impropio, y que han sido los palos de la cruz, de un pulido cilíndrico opus dei, los encargados de dar a la figura del suplicio un toque neoclásico más acorde con los tiempos. Del retorcimiento en la postura no puedo decir mucho porque todavía no he visto ninguna foto de frente del cadáver, pero por lo que se ve es de oro y etilo realista. Haciendo ligero cucunete con el culo a la derecha. ¿Siempre tienen todos los crucificados el cucunete a la derecha? Ahora mismo no se me venía a la mente el haber visto alguno que pendiera en su retorcimiento con el culo hacia su izquierda. Pero eso no quería decir que haberlos los hubiera. Mira tú un buen tema para una buena tesis para no sé que rama del saber de la Sociología. Me he dicho tecleando en google para buscar imágenes y disipar la duda. Porque esta búsqueda en la red no me la hice en el momento de ver el cristo el día en que empezaba la muerte del invierno, sino ahora en el de escribir el texto. En el momento de ver el cristo sólo fue la inritación total obnubilando todo, ¡por qué el Schpañiaschs este tenía que ponerme en el Estado esa escatología perversa y enfermiza, emblema de una organización tan milenaria como plena de pecados, por el rollo macareno de que es tradicional a no sé qué costumbres que desde luego serán muy suyas pero que no son mías para nada!, y entonces me puse a buscar en la red a ver si encontraba alguien por ahí que estuviera tan cabreado como yo y encontré una página de un menda que también lo estaba y le puse un comentario enardecido a su cabreado post, como forma de buscar el desahogo en el arrimo tonto que da el mal de muchos. Después lo que hice fue ponerme a buscar fotos para ver cómo habían dispuesto los presidentes anteriores los fetiches de sus consagraciones. Y ahí fue el planchazo. Porque cágate lorito, yo estaba achacando la entera propiedad del muerto al niño Schpañiaschs y resulta que la misma crucifixión había presidido la de Zapatero y al menos una de las de González. Y, según fui encontrando imágenes documentales, parecía que, después de Suárez, que lo hizo de rodillas en un reclinatorio, con la facha de ir a hacer la primera comunión, y a los pies ensangrentados de uno policromo y casi de tamaño natural, el macabro objeto en sí parecía haber sido el mismo en todas. También era la misma la mesa y los cojines y esa mantelería de rancios terciopelos recargados en recamados oros de otros siglos sirviendo de altar en medio de ese mismo espacio retrete de Palacio, habitación ahogada de recargos y tapices costosos y reviejos, sin vida respirable y sin ventanas. Sin embargo sólo tres de los presidentes democráticos habían jurado en lugar de prometer. Entonces, ¿Qué pinta ahí la imagen de un yonki en pelota picada, sangrando como un cerdo, grapado en unas tablas? … ¡Yo prefiero a Baco, yo prefiero a Baco! (Mamma Ladilla), y soy también por suerte o por desgracia súbdito español. Y como tal tengo que tener pleno derecho a no tener que contemplar ese tipo de sadomasoquismo instituido como algo de obligada pleitesía. ¿Por qué ninguno ha quitado esa carga del principio de su cargo? ¿Por falta de coraje o de laicismo –y entonces me tengo que dar otro planchazo- o es que tenerlo ahí es una prerrogativa de la real gana del Rey que hace como si en su casa y no hay otro dios que valga? Pero, ¿eso no era anticonstitucional? En cualquier caso… Cómo va a ser…! ¡Hasta cuando…! Ah, que porque pueden, pues yo entonces, y por la misma razón, me jiño en esa simbología con el total derecho a réplica que me da la obligatoriedad ilegal con la que me la imponen.
Habrá que leer la Cruz y la Corona, de Puente Ojea, a ver si a lo mejor me desinrita un poco que alguien diga algo en condiciones sobre el tema.
(Y por cierto, sí hacen cucunete en su pender los crucificados tanto a derechas como a izquierdas, e incluso en tiesas rectitudes también están ahí expirando eternamente, en su artístico sufrir a lo largo de su historia, pero no sabría yo decir si el porcentaje es fitti fitti. Y hay que ver que galería de logros del arte del horror sanguinolento sale si le pides al buscador que te busque fotos de ese objeto venerado).

Hecha esta deyección, dejé la inritación clavada en la plancha de la plancha y me fui ligero a lo alto, a ver ocultar la Tierra al Sol en ese día, porque era el apogeo del invierno y por tanto el inicio de su inexorable decadencia, y es bueno santificar este instante saliendo si se puede a donde puedan entrarte los rayos del cosmos en el coco. Mañana en todo caso habrá un par de minutos más de luz, me dije usando la astrología en plan ungüento, aunque durante un tiempo sea lo normal que vaya haciendo un poco más de frío cada día. El sitio desde donde lo estuve contemplando está a mil y pico metros de altura y frente al mar. El aire estaba claro y se veía con toda nitidez toda la costa de Argelia y de Marruecos hasta el estrecho de Gibraltar y desde allí, Málaga y casi toda la provincia de Granada hasta mis pies de nuevo. La parte de Almería me la tapaba un cerro a mi izquierda. Pero cien metros más arriba habría podido ver también hasta el cabo de Gata. Así que me sentía como un dios contemplando un atlas en 3D y a escala natural. Por primera vez pude comprobar que el Sol se ponía en estas fechas al otro lado del mar pero no se ocultaba tras sus aguas como siempre había creído, sino tras una montaña, creo que de Marruecos, de doble joroba muy característica, que se me reveló como una marca geográfica perfecta del arco del solsticio en el horizonte. Hasta ahí justamente llega el Sol en su vaivén, después el resorte vuelve a saltar de inmediato su juego oscilatorio para atrás. El cielo era una explosión alucinante de rojo azules verdes y amarillos y el mar era de plata con caminos dibujados por variaciones en el tono a veces un poco violetas. Por aquí y por allá se veían minúsculas embarcaciones que a veces serían pequeñas de verdad y otras enormes cargueros y buques tal vez de placer o militares. El rodar de la Pelota de mi Mundo hacia la Noche se iba comiendo el Disco Solar milímetro a milímetro y viendo así el movimiento de los astros uno comprueba lo infinitesimal, cósmicamente hablando, de la estupidez humana. De tan infinita prepotencia, sin embargo, como dijo Einstein. Me pongo a mesurar con el patrón medida que sale de este observatorio la base barroca del indebido crucifijo, lastre de un quehacer público más universal, y la superstición y la superchería que emana de todo ese entramaje de dioses y poderes me hace reír con ganas mientras compruebo que soy parte de una especie de locos raramente geniales y a menudo sanguinarios. Una Gusanera que está confinada en una Bola a punto de acabar con el conejo que agusana, viajando sin parar girando como loca alrededor de infinitos centros a la vez y creyéndose el centro de todo el Universo. Y el caos frenético que advierto detrás de la apacible foto de postal que estamos contemplando, me da el equilibrio y la gracia de la auténtica energía universal, que, al contrario del susto religioso de los ídolos horrendos, siempre me trae a mí un cierto regocijo profundo y sereno, muy gratificante. Como un gustoso cosquilleo liberador en las partes tiernas de la zona razonable. Ciertamente, también yo, sólo podría llegar a creer en un dios que bailara.

Y, acabado el ocaso, me vuelvo para casa con mi colega y mi perra perdiguera, propiciamente unidos por las coordenadas del Aquí y del Ahora, en nuestro cuatro ele, más anchos que largos, tan campantes. Como los más ricos del mundo en este tránsito. Sin fardo espeso de agonía de crucifixión alguna. Ahí lo llevan quien lo lleve. Me digo. Y me dije. Y me dispuse a pasar la noche más larga del año hilando cuentos que proyectaran, contra la oscuridad de salterios y liturgias, chorros de espejismos en la quimera implacable del Conocimiento que jamás se puede comprender. Espero por lo menos haber servido para pasar un rato. Porque eso es lo importante, y porque en esto se me ha echado encima el tiempo en el que se me acabó la gana. De seguir dándole vueltas a la cosa. Pero… de pronto una imagen final me dice que la espere: ¿Y si en lo social estamos también en un solsticio del que hayamos llegado al apogeo del pico de la curva, y ahora sólo nos queda volver a desandar para atrás el arco de un progreso que no da para más? Yo… no sé. Pero sea lo que sea y esté donde esté esto ahora, aquí, en este punto final al fin te dejo.

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13 dic 2011

Rollos matutinos 56


Pantocrátor

A la tercera con tracción, y por el coño la crisis, sale a presidir el Ruedo el Niño Schpañiaschs.

Y algo habrá que decir.
Y antes de probar a decir nada lo primero es dejar bien sentadita una idea primordial en cualquier tipo de ensayo en este tema. Y esa te la voy a concretar en el más perfecto idioma de la filosofía: Dirregierungensindschaisse. Que es como sonaba lo que una amiga mía rusa decía en alemán de lo de que los regentes estén siempre tan íntimamente unidos a la mierda. Siempre. Y todos, oye. Que en alemán ella decía
alles. O sea, al es. Es decir que de que lo son. Al punto. Indefectiblemente. Estos, aquellos, y los que pueda que lleguen a surgir de cualquier sol futuro que alcance a criar alguno con poder. De que nacen, los regentes, como las larvas de las ranas en los charcos, son renacuajos que tienen que prosperar en un caldo de mierda. No puede ser de otra manera. Porque es lo suyo. Por definición. Desde aquél cromañón en las cavernas y hasta el de la Fundación del imperio galáctico de la ciencia ficción del Asimov.

Y si sale alguno limpio, el propio proceso se lo limpia. Lógicamente. De inmediato. No puede ser de otra manera. Como a un extraterrestre que no puede soportar la atmósfera de oxigeno.
Y es que cualquiera que piense se da cuenta de que mierda sin poder no sólo cabe, sino que cunde y corre de todos los colores por los propios fundamentos de la Vida. Pero poder sin mierda… ni tiene sintáctico sentido ni hay dios que lo conciba ni ministro para qué. Quien gestiona digestiona y en todo proceso digestivo, sobre todo habiendo chicha, por lógica, tiene que oler la cosa a caca por muy bien que funcione el intestino dirigiente. Sin embargo, curiosamente, todo el que busca abrigo a sus carreras en esas cochiqueras lo primero que procura, desde el principio de los tiempos, y con monomanía, es cubrir la propia avaricia en el deleite por la pringue, con el principio inalienable de que él, por principios, no es como los otros. El bien común. Las patrias. El espíritu de sacrificio. La responsabilidad. El servicio y la entrega o la revolución… Son trampantojos similares de un mismo contenedor de turbios intereses. No hablemos ya de los que dicen hablarnos en nombre de los dioses. Se dirige digiriendo. Y el aparato digestor lo controla la parte refleja del cerebro que está fuera del sistema razonable. Así es como la nave va. Y la planta del político sólo en medio de ese abono crece, y florece y fructifica en su prole de tomates y de logros y fracasos hasta alcanzar la gloria de hacer más o menos historia con sus hechos más o menos sangrientos según toque. Esas artes son la biología del regente incluso antes de llegar a la regencia. En realidad el embrión de ese metabolismo está ahí desde sus más puros comienzos. Más decidido cuanto más se vaya haciendo el aspirante con su fin. Y siempre en forma sustantiva. Porque la política no trata de otra cosa sino en eso de andar llevándose a la boca a mano limpia y sin parar ese tipo de sustentos y nutrientes.

Otra cosa es que la Piara no pueda subsistir sin estos limos. Pero que así son de guarros no hay tutía.

Sólo dando por sentada esta realidad puede tener algún sentido andar sacando chispas a la comparación entre los polos de la pila de las cracias y sus cargas más o menos diferentes. Pero, aunque los arcos que surgen de ese juego alcanzan a veces voltajes incluso peligrosos, la verdad es que su luz insustancial es siempre fría y siempre dibujan el mismo baile de imágenes eclécticas de un mismo aburrimiento insulso y sin sentido, que poco alumbran nada interesante.
Yo, por eso siempre llevo a pastar a mi pensancia lo más lejos posible de esos pastos comunales. Sin embargo a veces es imposible no cruzarlos aunque sea sólo de paso. Como es el caso de este postveintene en que, como en el post de antes, algo habrá que decir como conjuro para poder dejar después de rumiar la mierda de estos rollos para siempre. A ver si soy capaz de hacerlo en unas cuantas parrafadas, con cuatro ilustraciones, y un par de citas gráficas sobre en qué nos va a cambiar el pelo el cambio que nos acaban de vender:
Antes de las elecciones circuló en el chorro de opinión anónima que corre por la red un mensajito con una frase de Bernard Shaw: Los políticos y los pañales se han de cambiar a menudo y por los mismos motivos. Que desde luego es genial, pero que en el caso concreto en que trataba de aplicarlo el que la puso en la corriente tiene miga. Porque en concreto este cambio, consigna levadura de la masa tonta e indignada, no era aquí a un pañal limpio, sino todo lo contrario. Aquí el cambio era volver a ponerle al niño los de la anterior cagada, que llevaban años reapestándose con rabia en el cesto de ropa por lavar. No sólo sin haber sido lavados, sino que con las mismas barbas zurrasposas y resecas. Como así ha sido decidido por amplia mayoría. Si no hay pañales limpios es hasta mejor dejar al niño sin cambiar mientras se encuentra uno, digo yo, o, en todo caso, lo suyo es dejarle el culo al aire mientras tanto. Pero en cuanto a eso, hay férreo consenso de la madre masa y del padre amasador en decir que es el peor de los peligros quedar expuesto a corrientes que pueden ser mortales.
Se puede sacar también la misma conclusión de moraleja con el chiste aquel de la tía guarra, que se tiraba con las mismas bragas medio año y luego se las ponía del revés y decía, ¡ah, que a gusto se queda una cuando se cambia!
Y así ha sido talmente. Y de hecho, al mismo instante de ganar el recuento del cambio, la sensación de novedad y a ver qué pasa así, que había logrado crear en buena parte del ambiente, pasó de percibirse como algo quizás incluso oxigenante a un madre mía… ahora si que la hemos hecho.
Pero, ¿qué es lo que prometía cambiar el cambio? Ah, eso es un misterio todavía y creo que el mejor resumen de intenciones y programas prometidos por el cambio durante la campaña lo tenemos en esta joya de oratoria soltada por el presidente popular de Baleares en uno de sus mítines:
(Con voz enérgica de mitin)
Sabemos que es lo qu’hay que hacer y lo vamos a hacer. Y por eso hacemos lo que hemos dicho que íbamos a hacer. Y por eso seguiremos haciendo aquello que nos toca hacer a pesar de que alguno no se crea que vamos a hacer lo que hemos dicho que íbamos a hacer.
(Aplausos, que es lo más alucinante, multitudinarios, de máquina electoral bien aleccionadita.)
Y el Schpañiaschs, ¿qué era lo que anunciaba él que tanto ha atraído? Poco. En realidad nada. Con estas dos citas se puede condensar el perfecto resumen de toda su propuesta:
Por una parte, en campaña:
(dicho marcando contundencia con el gesto de mano que hizo famoso el famoso movimiento del Caudillo.)
A losch schpañoleschs nosch hace falta un gobierno con redañoschs, que haga lasch coshaschs como Diosch manda. (Dicho a la sombra de Santiago de Compostela, para más olor a vota fumeiro)
Y por otra, proclamada desde el balcón azul de la victoria y refiriéndose, ahora sí bien clarito y antes nunca pronunciado, a que esto está jodido y nos vamos a enterar de lo que vale un peine:
(con el mismo movimiento machacón de mano y tono de arenga nacional que no nos vamos a quitar de encima en años)
…Pero esch en losch momentoschs difícileschs donde sche forja el temple de losch hombreschs y losch puebloschs.
(Otra vez aplausos de máquina electoral ahora enardecida, sobre cuyo mar glorioso de cabezas y agitadas banderas azulongas navega en el aire de la noche una pancarta blanca que pide, como dios manda, la penalización del aborto.)
Y levado por los aires imperiales de temples y redaños, yo me veo de nuevo trasportado a aquella edad de oro de mi escuela franquista, de la reina católica y beata, del florido pencil y el maestro con la vara, otra vez con aquellos pantaloncitos cortos, los mismos que nunca he podido dejar de ver en las canillas del alma del ahora futuro presidente de la futura Schpañia, en medio de una de aquellas edificantes lecciones de Viriato. Eso sí, ahora viene el soniquete a gesta de eternidad vetusta y cotidianidad revieja combinado con un chorro musical polimoderno, que arrejunta cierto toque puntera de lo más con lo más claramente borreguero, a manos del mismo disyoque que puso punto erótico al deobotellón de la visita del Papa. El Pulpo de la ocasión, o la ocasión del Pulpo. Es curioso. Pero no sé si esperanzador o aún más preocupante.
Si ahora pongo este otro soniquete de parte de la sección femenina de ciertos mítines peperos valencianos, acabo de bosquejar el trailer de la banda sonora que nos toca:
(Con la música de Somos novios, y en coral)
Somos madres, mantenemos nuestra casa limpia y pura, como todos, trabajamos sin desdén, no hay duda alguna, choferesas, enfermeras, cocineras y modistas, pedagogas, cantantes y hasta artistas, cuentacuentos, albañil y economista. Somos madres. Alguna cana en nuestra sien se nos asoma y lloramos cuando hijo ya mayor nos abandona, nos engaña recibir alguna flor y un achuchón, pero más nos gusta un bolso de Vuitton, sin hacer más comentarios. Somos madres, somos madres, somos madres.

Y, ¿esta picardía venial del bolso casquivano, en este entorno de puro gineceo, reivindicando el lubricio del gusto por el lujo de marca cara y de diseño hortera, en la maternidad de ellas, no viene a ser algo en algo parecido al guiño cochinete que se marcó el Schpañiaschs a la erótica casposa del Santiago Segura de Torrente? Porque abrió su campaña en Twiter con una foto que se sacó con él para tirarse un moco, no sé si sólo electoral pero tan efectista como inclasificable, algo así como que un poco de público arrimo a lo incorrecto si bien bien popular, para revitalizar la mustia piel del gesto adusto, que exigen marcar el temple y los redaños canos de su como dios manda, con un pequeño toque de sabor a pimentón. Al fin y al cabo lo que más pone a la masa es lo procaz, debió decirse, y el Torrente conjura a la perfección la atrayente apuesta por la revolución de lo incorrecto con el gusto más tradicional del grotesco pata negra.

Todo un fenómeno social lo del Torrente. Yo me vi el 4 la otra anoche, en compañía de un amigo mío inglés, que nunca había oído hablar de esa imaginería escatológica tan actual tan de masas y tan nuestra. Es algo que desde luego, aunque sólo sea desde el punto de vista sociológico, es imprescindible conocer, le dije. Y nos la pusimos. El inglés se rió en algunos gash con ganas, pero también dio un par de cabezazos. Yo también me reí a veces. Pero sobre todo no paré de alucinar calibrando cómo se hacía, de la caspa más hispana, mezcolanza lúdica de líquida anarquía para masas neocutres. Y reconociendo el éxito que tiene, entre cierto género de personal ibérico, el juego recurrente, que hace durante toda la película, con aquella escena primigenia de la famosa pajilla entre colegas, tan machos como prototipos del esperpento corriente y nacional, me hice yo un tratado sobre lo fantasmal en el erótico del masculino vulgar establecido que no me venga usted con freuds ni con paulovs.
Cuando acabó la peli, mi amigo inglés me preguntó tajante, como forma de centrar los sesudos análisis que yo trataba de hacerme sobre ella: Pero a parte del interés sociológico y todo eso, ¿a ti te ha gustado o no? Y no supe que decirle. Tampoco lo sabría contestar muy bien ahora. Quizás la respuesta sea ni si ni no sino todo lo contrario, porque mi interés por el fenómeno esté muy por encima de un triste gusto monosílabo. Segura me cae bien y sé que como él, lo que hace es único en su género. Y que si algo buscara él del Schpañiaschs sería la puta pela sólo. Pero, ¿que es lo que el Schpañiaschs había buscado de él públicamente? Y entonces vi de pronto que no habían sido sólo unos posibles votos, que en el estreno del 3 ya había hecho ostentación de su asistencia, que muy posiblemente lo que le movía fuera admiración sincera, de tipo visceral y de una insoportable ambigüedad tan pegajosa como la línea fría de sus labios. Y entonces comprendí en un escalofrío que el tiempo que se adviene, además de ser mariano en toda su etimología, también va a traernos sin remedio en su legislatura un torrente de actuaciones caricaturescas propias de el del brazo tonto de la ley. En el fondo igual de cómicas. Seguramente con el mismo rebozo de harinas rojo y gualdas. Pero en plan serio. En las tres dimensiones de la realidad. Y sin escapatoria.

En cualquier caso, la Transición ha muerto, tan mansa como siempre y todavía inconclusa aunque ni mucho menos virgen, en la misma fecha de su nacimiento histórico, y lo que ha empezado ahora es la Transacción, en el sentido más bursátil que la palabra tiene, que es la que se va a encargar de llevarnos otra vez a una dictadura, pero esta vez regida por la Globalísima Banca.

Que las Espe culaciones de los hados nos pillen bien reídos.
Aunque maldita sea la gracia.



Pos post:
Claro que es verdad el principio de mi principio de que al fin todos son igual de indeseables. Pero el olor a altares que traen pegado al culo estos me molesta y me preocupa. Sólo va a servir para reenquistar caudales de antiguos movimientos. Estoy seguro de que perjudica seriamente la salud social. Y pienso que con esos humos habría que hacer como con los del tabaco. Que se los fume quien quiera libremente. Pero fuera del ámbito público por ley.

Encuesta final:
¿Habrá crucificado en la constitución de la jura del cargo del nuevo gobierno? Será significativo. Ojalá no. Pero yo me temo que además va a tener algo de barroco en su factura, si bien, ¿quizás con un cierto toque minimalista en el retorcimiento? ¿O va a ser al revés? Vamos a verlo.


Nota y fe de imágenes:
La primera no es mía, yo sólo he puesto el púdico velo para significar el misterio que se traen con lo que va a acabar metiéndonos. Viene de la red, la bajé de una página gallega pero hace mucho, y ahora no encuentro dirección que darle. La otra es la que colgó su comité electoral en twiter. El tercero al fondo creo que es Julio José, Iglesias.


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18 oct 2011

Rollos matutinos 55

20-N

Anal isis

Porque algo habrá que decir sobre esto antes de pasar del tema para siempre.

Lo primero que pensé cuando leí que las elecciones iban a ser el 20-N fue que esa elección no se había hecho sin pensar. Al menos un rato de si sí o si no tuvo que haber. Y quizás sea el sutil inri que supone un fino regalito personal de Zapatero. Un detallito final e inteligente. Un toma ahí por si te jode. Porque de entrada es una buena forma de quitar para siempre a esa fecha la exclusividad de un recuerdo aborrecible. Pero al mismo tiempo que es una ocasión perfecta de superar para siempre el trasgo si gana el convocante, lo es de dejar marcado el triunfo del rival eternamente con un cierto olor de resucite. Y por eso, del mismo modo que yo, el adversario, de eso no puede caber duda, lo primero que pensó al enterarse de la convocatoria ansiada fue, coño, mira que ir a poner ese día el hijoputa. Pero se tragaron el sapo de forma predecible sin hacer ni el gesto de un mal glusp siquiera, de una parte por el subidón que tenían de haber llegado al fin a ese momento por el que habían vivido ansiosos durante cuatro años, y, además, conscientes de que no les cabía otra que hacer como si nada. Aunque saben que algo hay en el maíz de ese detalle, y que ahí lo llevan.
Después…
Después me entró un retortijón de pensar que la banda del Rajoy pudiera llegar a la presidencia del gobierno.

Ahora, después del tiempo arrollador de baños y follones veraniegos, en el que el aire playero se lleva el muermo de las tonterías, me pongo otra vez aquí a la cosa anal de los isís, a ver el porqué de aquél retortijón. Y los isís es que hay en los anales dos fotos que todo lo resumen. Aunque en realidad son tres y en verdad sólo consistan, como la Trinidad, en una. La primera es la del señor Rodríguez Zapatero, y es la del pringao que le ha tocado comerse con patatas el marrón de una crisis planetaria que veremos en qué acaba. Dentro del gesto amargo que le ha supuesto el trago que no quería tragarse por nada de este mundo, se lo acabó tragando como un niño responsable el aceite de ricino, buscando por encima de todo la gobernabilidad de un Barco que, al fin, como dice el poeta del Mar y de la Vida, carece por definición de ancla, gobernalle y remo, y sólo lleva a bordo una Piara con deseo compulsivo de consumo y miedo colectivo a naufragar, que es el peor lastre que se puede llevar en una travesía. Es en resumen, la foto del hombre que, bueno o malo, es el que más ha perdido con la crisis. La segunda es la del señor Rajoy, ente rancio de folclore arcaico y revenío, dicción pastosa y barba con olor a naftalina. La suya es una foto de pegajosidad antigua que recuerda a aquél hombre del casino provinciano, y trae al tacto alamares de regusto por la sangre de los toros y el humo de los altares, al que sólo le ha sacado de la cara el muermo de una segura cincuentosis perdularia que tenía, la oportuna aparición de la bendita crisis. Y la reciente convocatoria de la fecha, aunque tenga que ser el 20-N, por cuya única mística llevaba cuatro años viviendo sin vivir en él. Él es pues, no sólo el español al que mejor le ha venido la crisis, sino el que más profundamente se alegra de ella. Día a día. Más cuanto más chunga se ponga. En ese sitio del alma pura en el que la razón no manda. Porque desde que apareció en escena el desastre de la economía, está que da palmas con la orejas, y le ha cambiado hasta el color mustio de la piel y desvelado los ojos de la anterior melancolía que arrastraba.
La tercera es Rubalcaba. Y es sin duda de las tres hipóstasis la que tiene, según todos, el futuro más peludo. Pero también es esa figura que, como el patito feo, puede que al final resulte el pajarito al que le podrían crecer alas. Y acabar a lo mejor, siendo ese espíritu que como la santa paloma, coyunde. Engendre. E incluso hiciere concebir lo inesperado. No en terrenos vírgenes, eso está claro, pero sí a lo mejor en alguno que encuentre por ahí todavía no del todo emputecido. Puede que a lo mejor se atreva a hacer una campaña que por primera vez sea dentro de lo mismo diferente. Que marque incluso cierto tipo de hito en el estilo ahíto al uso democrático. Desde luego en él puede caber aún algo de sorpresa, de crisálida que acaba en lepidóptero, y el otro, en cambio, no dejará de ser más que un triste anuro tan baboso como pardo que, aunque puede naturalmente comerse lo que la ocasión le pone ante la boca, si le acaba besando la princesa de la suerte, lejos de resultar príncipe jamás, lo que resultara sin duda es rana.

Mi reino no es de este mundo. Tengo que decir ahora para aclarar conceptos. Y por eso viene bien este símil trinitario. Porque de la misma manera que no soy cristiano y creo que debería estar prohibida por higiene social cualquier religión de más de un miembro, tampoco soy demócrata. Y creo que nunca puede ser bueno algo que dependa de la mayoría como lógica. Y que estamos en un orden en el que es mucho más grave fundar un banco que robarlo (Bretch). Con estas dos preposiciones quiero dejar bien claro que veo pues mejor que nadie que estas tres estampas forman parte de un mismo altar, repugnante porque además de ser por fundamento criminal y delictivo, está ya muerto. Pero como por otra parte ni dios, ni puede que yo mismo, quiere cambiarlo de verdad por otro, y como en todo caso va a ser uno de los dos el que se encargue de encarnar el Actor que represente en la Comedia el papel de Piloto de la Nave que no tiene timón, yo, señores, no es exactamente que prefiera que sea el uno, es que me da un retortijón pensar que acabe siendo el otro.

Porque tal cosa no traería ninguna mejoría de por sí, ni en el poder adquisitivo de la Piara, ni en la reestructura del Sistema, ni al cambio global ni al globo del cambio, ni a nada que pudiera devolver vida al Cadáver, sino sólo un velo pesado y polvoriento de letargia pueblerina de españias provinciales con notorias ínfulas notarias que iría recubriendo todo y sin escapatoria con un muermo letal, sofocador de cualquier clase de chispa. No me quiero ni acordar de la televisión de Urdaci.
Y sí claro, está eso de que se jodan, por traidores, por no haber tenido güevos, que no nos representan, y todas esas cosas comprensibles en la indignación más comprensiva. Pero en algo me recuerda ese tipo de castigo a una amiga mía que un día penó a su hijo de seis años, tres fines de semana sin salir, quedándose ella también sin la excursión querida que ya tenía planeada porque claro, el crío había sido malo y tenía que aprender. Y aunque algunos creen que el dolor de ese castigo podría acelerar la gestación de un malestar social hacia un cambio profundo, yo no sólo no lo creo sino que temo que sirviera para todo lo contrario. Pero es que además… yo no acabo de ver eso de que Zapatero haya traicionado tanto, y desde luego en absoluto a mí. Yo las dos veces que le he votado han sido las primeras que lo he hecho en mi vida hasta entonces totalmente abstencionista. Cambié mi intención de voto no votante porque no podía más con el empacho de aquellos ocho años de asnarismo, que por primera vez catamos en nuestra democracia (de los que por cierto el Rajoy fue viceparte y es heredero universal). Nada más. Y recuerdo que el cambio fue como abrir una ventana en una habitación sin aire. Entonces mis votos fueron como va a ser el veinteene, no en sentido pro sino en sentido contra. Sé perfectamente que no se puede pedir peras al olmo. Y por lo tanto lo que hice, y lo que haré, lo hice sabiendo que mi elegido nunca me podría defraudar. Pero es que además, dentro de que por supuesto anda metido en la profesión de capitanear la Nave que vaga fantasma a la deriva y eso es lo que hay, ¿qué es lo que ha hecho de verdad tan malo? Yo sólo veo una cosa, intentar por todos los medios no comerse la crisis a ver si se pasaba y no era para tanto. Y no quiero pensar en qué dirían, los que ahora le acusan de haber hecho tardíos los recortes, si se hubiera puesto a recortar antes de que hubiera sido totalmente imprescindible. O si se hubiera atrevido a pinchar la burbuja inmobiliaria hace unos años. Pues eso.
Hacer ahora balance exacto de lo que haya o no haya hecho el gobierno de la ceja en la legislatura no es lo importante ni para lo del espíritu ni para la letra anal de estos isís ni para nada. Pero, aunque no todo lo que yo hubiera querido, lo cierto es que ha hecho algunos cambios en la sociedad que antes de él eran ciencia ficción pura, y en la economía no ha estado el presidente español más perdido que lo están los europeos. Todos, ha dicho ya alguien, moviéndose de aquí para allá como gallinas sin cabeza. Pero si es sin embargo interesante, y significativo, repasar la única idea que la oposición de la barba ha estado inyectando a todos los debates con intención ladina y en forma obsesa, practicando la demagogia populista hasta lo obsceno, más que nada porque en dos líneas se hace, y porque demuestra que les importa aún menos que a mí la patraña de esa españia que están siempre chupando, y porque tengo el texto íntegro de su monomanía hincado en la sesera, como tenía la criada de Bernarda Alba clavao en las sienes el soniquete aquel del toque de difunto en la obra de Lorca:
laculpalatienelseñorrodriguezzapaterolaculpalatienelseñorrodriguezzapaterolaculpalatienelseñorrodriguezzapaterolaculpalatienelseñorrodriguezzapaterolaculpalatie…
Esa y la de que:
MarianorajoyeslasolucióndeestacrisisMarianorajoyeslasolucióndeestacrisisMarianorajoyeslasolucióndeestacrisisMariano…, son las dos únicas ideas que se les ha oído. Y cuatro años (en realidad ocho) sin hacer otra política que ésta algo tendrá que decir sobre el fondo de la banda.
Y es que las dos opciones a elegir son caras de un mismo cromo que ya no tiene gracia pero hay diferencias de estilos y maneras. Unos son como cornudos apaleados que, de tan educados, encima de putas se creen en la elegancia de pagar la cama por responsabilidad con el hostelero que alberga su deshonra, y los otros, obtusos olegarios que sólo tienen fe en afanarse leña sin importarles nada cómo dejan el bosque.
¿Olegarios pinta bien lo que de mediopelo tienen en el alma? Con eso sólo sería suficiente para salir corriendo. Pero además, siempre se han opuesto a todo avance. Y lo que España ha conseguido sacudirse del cascarón horrible de aquél afganistán franquista ha sido siempre a su pesar y con su traba. Si pongo por ejemplo el que la Aguirre y demás lideresas del pepé deben al pesoe el haber prosperado en su partido, estoy poniendo una imagen que vale más que cien palabras para ilustrar lo que quiero decir en este párrafo. Eso sigue igual ahora (véase abortos y concepción del sexo), y conviene ponerlo en el anal para tenerlo en cuenta en los isís.
Y qué más. Qué más izar para los isís del anal del rollo macareno este. No sé. Que hace mucho mucho tiempo que las naciones no tienen potestad para hacer nada, y menos en economía. Que vivimos en un orden criminal y planetario donde el que no corre vuela y que además se hunde. Y que nadie en absoluto quiere aquí cambiar de barco ni, en realidad, de rumbo. Que aquí lo que está en los deseos de políticos accionistas e indignados es el contrasentido de relanzar el crecimiento cuanto antes. Lo que queremos es volver a tener lleno el dornajo a rebosar de guarrerías y que se joda al que le toque cuando haya que pagar. Cuando debería de procurarse todo lo contrario. Aquí habría que hacer en el orden social de la Piara, con la urgencia de un plan de salvamento de naufragio, una revolución parecida a la del fuego, que marcara en el Saber un antes y un después, que se puede fundamentar con cinco palabras: Dejar de jugar al Monopoly:
Enfriar a ritmo acelerado y todo lo posible la locura productiva de una economía basada en el trapiche del mercado hecho dogma obligatorio de fe por ley inquebrantable de cuatro hijos de puta un ejército de esbirros y una masa de tontos.
Fijarse, dentro de la escena de un programa global desde el principio, en que si hay un modelo no posible es este que tenemos, y en ir desarrollando nuevas utopías (que como aquellas socialistas de finales del siglo XIX tendrán que empezar a surgir de pequeños embriones, pero esta vez sí que con gestación universal desde el principio, por encima de cualquier clase de grupos y de ideologías y más con carácter de salvación de especie que con la idea de buscar un mundo mejor), como la de reducir la población a un par de miles de millones como mucho. Y, usando el desarrollo de la Técnica y del Conocimiento, cambiar el concepto de estarbien, ahora en relación al consumo promovido por una inteligente política de ventas agresivas, por otro basado en un Sistema en el que se busque la ciencia de trabajar hoy, aunque más que mañana, menos que ayer, y promoviendo un uso responsable llegar a crear el equilibrio entre el desgaste y los recursos de la bioesfera. ¿No es un delito irracional venir a este mundo para pasarla trabajando en el absurdo de pagar de por vida la jaula de un piso de mala calidad, con treinta días de vacaciones aplazadas en un sitio masivo, viviendo sin parar en las pantallas virtuales lo que nunca vamos a tener? ¿No sería mejor gastar el Tiempo en buscar en el mínimo consumo, tocándonos los güevos, la Felicidad y…
Si… Ya. Y entonces entraríamos quizás en el Gran Orden de una nueva Lógica que… siempre que lo pienso estoy seguro, no sé si acabará viniendo antes de la auto extinción, ni si sería mejor o peor ni si acabaría trayendo algo del cielo a la tierra o desencadenando otra vez los monstruos que todo sueño racional encierra, pero sí que si se acaba instaurando nos pondrá a llorar por veinte siglos hermosas lágrimas, de romántica añoranza por el brillo irresistible de aquellos valores incorrectos de esta Humanidad que se metió aquel pico de jurujujú en aquella fiesta loca, irrepetible, que se corrió por la ventimononia, rebuscando
el perdido recuerdo de su pasión por el desenfreno de la vida entre la dulce leyenda que dora en maravillas las páginas más duras de la Historia, para siempre. Porque tal de payasa es nuestra praxis y talmente somos de payasos.

Sabido esto es cuando tengo que decir, para volver a dejar claro lo que tengo en el caletre, que yo ya no podría por lo tanto dejar de ser escéptico ante un remolino de cambio social, que de haberlo sería de turno pero que es por otra parte inexistente todavía en el horizonte de las aguas actuales. Aunque apareciera. Por muy prometedor que aparentara ser su giro, y muy atrayente el vertiginio de su revolución. Y consciente de que no sé por cuanto tiempo me va a tocar flotar en este Mar con esta Nave, con toda la fauna que hay en ella navegando, antes de que la Gran Crisis acabe por llegar de verdad llevándoselo todo sin que quepan debates al carajo, y de que la abstención castigo sólo va a servir ahora para echarnos, encima, una pesada cruz vete tú a saber por cuanto tiempo, no es que no me haga gracia el que le toque en suertes la vara de porquero a ese ganao que está ya tan seguro de tener por el mango la sartén, del falso timón que no se ha sorteado todavía, es que me da ese retortijón que ya te he dicho. No porque nos vayan a bajar más aún la ración de las bellotas, que eso podéis darlo por seguro, yo al fin y al cabo estoy ya acostumbrado a vivir con poco, sino porque nos van a matar todavía más de aburrimiento. Y por eso me he puesto en este rollo a llamar la atención sobre la nube que estoy viendo venir. Y decir a quién haya llegado hasta aquí que penséis si no merece la pena quitarles con el voto lo que ya dan por contado, aunque sólo sea por verles la cara que les queda. Después siempre habrá tiempo de seguir agitando la leche de la indignación a ver si no se corta y cuaja algún queso ideal.

El 20-n es también una ocasión histórica, de quitarle el santo derechil, que arrastra por la Historia pendiéndole del culo, a la derecha hispana, que, de perderla, ojo que se presentan con todo ese lodo por bandera, aunque sea en cierta medida volvería a revitalizarse como la mala hierba que no se acaba de arrancar bien de raíz. No quiero ni pensar que fuera en una medida más que cierta.

En cualquier caso, lo tengo claro. Yo voy a votar al gaditano. Porque es la única forma útil de votar en contra de eso y porque antes de votar cualquier acción inútil me abstendría. Y porque siempre han tenido fama de carnavalescos, y a lo mejor hasta le veo algo de chirigota en los ojillos. Pero si es que tiene que ocurrir que pierda, sea. Que tampoco es para tanto. Que aunque creo que eso sólo traería sinsabores, es verdad que nunca hay mal que por bien no venga, y que no hay que llorar por que el sol se vaya, porque las lágrimas te impedirían ver las constelaciones que pone a la luz la oscuridad. Pero maldita la gana. Y desde luego, aunque todos dicen que será, por lo menos no va a ser con mi abstención.
Y soltado ya todo este rollo, me vuelvo al mundo de mis contemplaciones, que para bien o para mal, está muy por encima (o por debajo, en las distancias estelares no existe la mezquindad de ese concepto) de toda esta mierda macarena, al cabo tan estomagante como las entrepiernas de una puta reusada y vieja.


La foto es de Marisa Flores, El País, y como es impagable quiero que sea por lo menos reconocida.

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19 sept 2011

Rollos matutinos 54


Contactos meteoros

Hay veces en que el Tiempo te sorprende con contactos desusados.
Hoy he llegado a la playita donde siempre suelo ir y he aparcado el coche y estaba sacando la sobrilla y los aperos y ha pasado con paso decidido una tía que estaba paseando una especie de perrillo peluche blanco que andaba a su lado con trote contento y saltarín.
Cuarentaitantos, metidita en carnes, requemá, con un moño playero, sandalias metedeo y una especie de vestido pareo multicolor que le dejaba el cuerpo al aire del tetamen para arriba.
Cuando ya iba a cerrar el coche para irme a bañar han vuelto a pasar de vuelta en dirección contraria con su misma marcha.
-¡Está buenísima el agua!- Ha dicho al vuelo sin más, sin mirar y sin parar de seguir andando.
-¿De verdad? ¿No está fría?- He preguntado yo más que nada sorprendido.
-¡Uh, qué va! ¡Está… buenísima!- PRUURRFFRR…
Ha dicho soltándose con soltura natural un gran peo de esos que hacen revibrar en do de culo largo toda la estructura del esfínter en una pedorreta. Sin hacer el más mínimo caso de él y sin parar de seguir andando al mismo ritmo y al lado del perrillo.
-¡Pues que bien, porque ayer estaba un poco fresca!- He contestado escuetamente yo.
-¡Pues hoy está…- PRUFRRPFRUFRRRUUFRRR…- buenísima, buenísima!- PRUFPRRRUFPUFRRPFRRUPRUFP PRRUUF PRUFFF PRUFUUFRRUFFFUF.
Ha seguido soltando como si su ojete nada tuviera que ver con la tormenta, sin parar de seguir andando ligera, gesticulando con las manos sin volver la vista atrás mientras nos perdíamos por el Espacio el uno del otro para siempre, cada uno en la burbuja personal de su momento.

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2 ago 2011

Personajes 7


El hijoputa
Su madre sería una santa pero el es un hijoputa. Con esta vieja sentencia, que viene que ni al pelo, basta para decir todo lo que hace falta decir sobre el noruego ese que ha fabricado y detonado una bomba y luego ha matado a más de setenta personas a tiros, como si estuviera cazando, el hijoputa. Y una vez dicho esto la verdad es que todo lo que se diga después es añadir detalles, y marear la perdiz en muchos casos, que es lo que suele acabar pasando, porque a los medios les gusta rumiar y rumiar los alimentos de que se mantienen, y este es de los que dan más juego. Y en muchos aspectos es interesante, sacarle punta a este tipo de cosas, pero llegado el momento de darle vueltas y vueltas a lo dicho y redicho y vuelto a redecir, yo paso del rollo y mando a mi magín por ahí, fuera de los caminos reflexivos trillados y manidos de siempre, a buscar vericuetos de razón por entre las certidumbres que nunca se recorren. ¿Cómo pueden criar el aire y la tierra estos hijoputas tan grandísimos?, se me ocurre plantearme por ejemplo. Porque como todos este empezó con un espermatozoide entre un millón que ganando una carrera en la corrida se tiró de cabeza dentro del protoplasma de un ovulo caliente. Y ahí se empezó a gestar el hijoputa. (No tiene nada que ver con lo que estoy tratando de tratar, pero, ¿a que es significativo poner del revés el argumento antiabortista ese de que pensemos a qué podría llegar el pobre cigoto que matamos, y pensar cuántos engendros que se fueron por los váteres hubieran acabado siendo un hijoputa?). Porque el hijoputa sanguinario este es un personaje muy común, que está por todas partes desde el principio de los siglos. Y tiene muchos registros diferentes. A veces es un vulgar currito y otras todo un líder poderoso y hasta dios. Y no siempre provocan el rechazo y la repugnancia unánime de todos, como en el caso de este último noruego. Son mucho más frecuente los que siendo mucho más mortíferos y feroces han movidos masas y naciones y han causado furor y han sido enseñados en las escuelas a los niños como ejemplo de los dioses y los hombres en la Tierra por los siglos de los siglos, bajo penas severas de leyes anti injuria que evitaban que cualquiera con dos dedos de frente pudiera llegar a decir: ese lo que es es un hijoputa. Lo pongo todo en pasado para dejar claro que lo de causar furor es una hipótesis probada, y que si han causado, causan y desde luego causarán y seguirán causando. Los hijoputas. Furor. De todo tipo. Empezando por el insigne, colectivo, nacional y religioso, y acabando con el vulgar uterino de olor a bacalao, de ingles materiales y genéricas o abstractas y sin sexo como en el caso del erotismo del poder. Porque el hijoputa, cuando se materializa en casos como este de Noruega, que florece fuera de sitio y de momento, llega a hacernos pensar que sólo existe como elemento peligroso antisocial y aislado, pero eso es completamente falso. Si hacemos un repaso lo vamos a encontrar por todas partes de la Historia pagado con las arcas de reinos y repúblicas. Porque suele ser muy buen ejecutor de cosas sucias. Esos inquisidores, por empezar con todo un tópico santo. Esos verdugos que son fueron han sido y serán a lo largo de la Civilización pieza tan clave de las judicaturas. (Claro que entre estos últimos siempre queda pensar que existirá también el de Berlanga, mezcla de paleto mezquino y ruin y primario egoísta inteligente). Esos planteles de asesinos que forman el brazo ejecutor de las inteligencias de todos los estados. También del tuyo, no te quepa duda. Que lo mismo se cargan a cuatro contraespías, que a un científico que no esté donde se deba, que a lo que haga falta limpiar para el gobierno que les hace funcionar. (Esto me hace pensar en ese personaje de esa serie exitosa de la tele, en que un psicópata asesino compulsivo se mete a inspector de policía, para poder realizar su vicio incontenible, de matar ejerciendo ejemplarmente su cargo, cargándose con toda la saña de su instinto, en nombre de la ley, a los que son como él y no han sido tan listos. O, quizás, tan hijoputas). La sagrada colonización de las Américas estuvo llena de hijoputas de esta especie, de por libre y en calidad de nuncios de los papas y gestores de la Católica y su casta, muchos de los cuales tienen su nombres puesto todavía a multitud de plazas y de calles. En el Farwest se hizo el exterminio en nombre de un tipo de Progreso que ahora es principio incuestionable del Sistema Planetario. (Tal vez por eso, aunque no es el hijoputa específico de nacionalidad o color de ideología, y son de uso en todos los países, sea Usa la que es líder en cantidad de casos y variedad de estilos, siendo el primer exportador mundial de ese tipo de ejemplos. Porque los tienen desde el del padre de familia que un día coge el rifle y se va a matar al híper después de dejar tiesa a toda su familia, hasta el adolescente modelo que se pone a limpiar el instituto con las armas familiares, pasando por el militar que un día decide volver la boca de su arma contra la compañía de la que forma parte activa y entrenada, y ponerse morado de matar dentro del cuartel). Son muchos los hijoputas, históricos y actuales, que han sido y son soporte de ordenes establecidos. Y hace poco hemos tenido, gracias a youtube, pruebas gráficas de lo que de siempre era sabido, que forman los ejércitos más altos, como en el escándalo de Abu Ghraib, entre otros tantos videos creativos. Drácula marcó estilo en esta saga, apoyado por la Cristiandad entera para empalar miles de moros. Están también los archisabidos nazis con sus campos, pero… ¿no hubo ningún hijodeputa en la organización que hizo posible la destrucción de Dresden? ¿Qué responsabilidad tiene el hijoputa en las Guerras Napoleónicas, o en las de Bosnia Herzegovina, la del Irak, la de Libia, o…? ¿Cómo se pueden explicar las guerras sin tener bien surtida la sociedad de ellos? Porque, ¿no hay hijoputas peores que el de Utoya en la consecución de aquello de Hiroshima? ¿Quizás el que tiró la bomba… o los que la crearon…? ¿No? Al menos los altos cargos que dieron la orden de tirarla. ¿Esos tampoco? ¿Y los que dedican su vida a diseñar, inventar, perfeccionar y producir las armas más letales impulsados por la legalidad de los estados? Esa es una industria vieja. Hay indicios de ella en China 1000 años ante de Cristo. Con armas de destrucción masiva a base de arsénico y polvos de cal. Y Leonardo (sí, el maestro renacentista, el de la Gioconda), fue un genio diseñando armas para los poderosos, lo que nos puede ayudar, como en el caso del verdugo de Berlanga, a darle perspectiva al perfil plano que nos hubiéramos podido hacer de este tipo de hijoputas. Hoy día son además estos emprendedores expertos en tirar la piedra y esconder la mano. Forman la primera economía mercantil del planeta y están en las más altas manos del Poder, las crean y las venden y hacen todo para abrir mercado y después se llevan las manos a la cabeza cuando entran en escena. Ay, cómo pueden ser tan monstruos, nosotros sólo las vendemos para que no se usen nunca, dicen los muy hijos de puta. Y encima han conseguido deformar el sentido común con la impresión de que son, al menos de algún modo, necesarios y necesarias, ellos y las armas, para no se sabe qué aspecto vital, si no imprescindible, incuestionable. Y aquí surge de pronto la terrorífica pregunta: ¿Es que es de verdad imprescindible la institución hijaputa de las armas para que no se rompa la cohesión social?
Con todo, creo que el hijoputa que me hace sentir de verdad escalofríos es el vulgar que se pasa toda la vida con la idea latente en la cabeza, siendo, además de, como todos los demás, ciudadano ejemplar y buen padre de familia, vecino potencial.

Luego he decidido jugar a jugar un rato a comprobar lo juguetón que es el Destino, desarrollando personajes para un corto imaginario, eligiendo entre tantos uno que habría acabado por ejemplo yendo a la fatídica isla porque había tenido miedo de ir con sus colegas a Bombay, después de la cadena de atentados que había habido allí hacía poco. Se había quedado con mucha frustración porque tenía muchas ganas de exotismo, pero el miedo y la prudencia le habían impedido dar el salto que le habría salvado, para llevarle al fin donde tenía la cita con la bala absurda de un improbable maníaco, que sin embargo iba a acabar siendo el único cierto para él. Se puede uno entretener un rato con el personaje poniéndole y quitándole atributos como con un recortable de muñecas con vestidos de papel. Lo podemos poner listo, ejemplar, prometedor y guapo, o tonto y regordete del tipo que siempre le pasa todo lo malo. Que muere sin siquiera darse cuenta o después de una larga agonía en la que comprende la puta jugarreta del Destino cruel y, también, como el que más, hijo de puta. O que se salva por los pelos y desde entonces le entra la chispa del genio creativo como dice Auster que le pasó con aquél rayo que no le tocó a él. También podemos ponernos de pronto a centrar de protagonista al propio protagonista del acto criminal, que no ha encontrado mejor cosa que hacer en este mundo que dedicar doce años de su vida a preparar la matanza perpetrada durante una hora y media de disparos a la caza de jóvenes huyendo horrorizados. Pero mirar en ese pozo es… ¿tenebroso?, ¿tétrico? ¿escalofriante?… No hay palabra, quizás vertiginoso, pero es en cualquier caso sin duda la zona más insoportable de habitar, de todo el terror de la película. Aunque también…, que te toque ser ese chico, tal vez gordito y bonachón, que acaba unido en el destino por la muerte para siempre con un hijoputa como ese… Siempre queda la teoría del Karma para salvar la angustia que da la del puro Caos de la Casualidad espantosa, pero… De todas formas igual de duro es el absurdo de que te toque morir quemada por bruja o por ser del Irak y estar cagando en la trayectoria de un misil inteligente, o maricón bajo la saria de las piedras. Y una vez muerto ya está, pero peor pueden ser todos los papeles secundarios de los vivos, de los que sean verdaderos dolientes de las pérdidas, convertidos en protagonistas de toda una vida con el recuerdo de esa broma pesada, fruto quizás sólo de un antojo de la expansión del Cosmos. Qué más. Qué más papeles de la dramática escena se pueden discurrir… Sí, el de los profesionales. El enjambre de profesionales que acuden a este tipo de panales. Desde los inspectores, médicos, y forenses…, y los miles de periodistas…, y escritores y políticos…, hasta los psicólogos y abogados que traten directamente al asesino en sí. Hay ahí también tela de material para guiones. Pero de pronto puede ser la hostia centrar el objetivo documental simplemente en un menda cualquiera de los miles de millones que escuchan la noticia. Uno. Cualquiera elegido de pronto y sin criterio. Uno que acaba de escuchar la noticia radiada por las ondas a todos los rincones del Planeta, ver en concreto ese instante de reacción que tiene, más o menos, señor, señor, amos, amos, hay que ver, o lo que sea, y luego cómo sigue su rutina, su rumbo o su historia, muy probablemente, igual que si hubiera oído un anuncio de Tampax. Ése. O aquél otro. O tú por ejemplo. Mírate tú ahí en el momento ese y dime. O yo. Vamos a mirar a mí. Aquí, intentando transcribir emociones que apenas se las toca dejan de estar vivas, con un fin que no se sabe. Ya está bien. Tú sigue mirándome si quieres o haz lo que te de la gana. Yo aquí lo dejo y me bajo a la cocina a verme preparar unas tostadas, con Marmite, que tienen mucha vitamina B, mientras segrego jugos y sigo meditando… Te iba a decir que en todo esto, pero cómo voy a saber en qué coños medito mientras que no acabe viendo la película que me ponga a meditar. Y aún ni así. Pues eso. A ver si luego te lo cuento. Aunque nunca puede ser igual un flim cuando se ve que cuando te lo cuentan.
Sin embargo he conocido casos que hay quien ha dicho que había habido películas que le habían parecido mejor cuando se las habían contado que luego cuando las había visto de verdad. Quizás. Dependerá del narrador y de la peli. También del oyente y del visor. En todo caso, estas de las que ahora hablamos no están en un soporte que se puedan ver dos veces, al menos con el tipo de visores que nosotros disponemos, así que… Tendrás que conformarte con lo que tú te imagines de lo que yo te cuente, si es que de pronto te tengo algo que contar.
Lo que si se me ocurre de importancia para cerrar este retrato existencial del hijoputa, es avisar de que aunque haberlos haylos y puedan acabar cazándote desde mil puntos de vista, creo que en la mayoría de las existencias se puede vivir como si no existieran en todo el Universo, dejándoles para ellos solos, mientras que sea posible, la mierda con la que tienen que cargar. Ese es en verdad el único ideal que habría que perseguir.
Y reírse de todo todo lo posible con toda seriedad. Mientras nos sea posible. De esta Caótica Comedia tan exagerada que estamos obligados a representar sin haber leído antes el Texto. Y no olvidar que para tener éxito en la huída de los hijos de puta, tendremos que escapar también del que llevamos escondido por ahí dentro, aunque sea pequeñito, que puede que sea el responsable de que la primera causa de muerte violenta, por encima de las guerras y del crimen juntos, sea el suicidio.


no sé quién será el artista del cuadro de la imagen, pero la encontré aquí:
http://lacomunidad.elpais.com/cortesamador/2008/12/28/crisis-2009-suicidio-o-equilibrio-

















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