17 jun 2009

Rollos matutinos 22


Chorra.

Yo es que alucino de colores. A veces veo lo que veo y me lo creo porque sé yo ya muy bien de qué va la Piara esta, pero alucino y flipo como si estuviera metido en un mal ácido. Ayer fue una noticia lo que me hizo alucinar: los vecinos de los catorce municipios de un valle que tiene una nuclear clavada en medio mitá desde hace cuarenta años están dispuestos a defender con uñas y dientes que siga en su valle funcionando aunque se caiga de vieja. Imagino que habrá los que querrán que se quite. Y adivino que no tendrán fácil hacer público su punto de vista en la vida cotidiana de una masa enardecida por seguir en su trabajo. Supongo que perderían estrepitosamente en una votación democrática. “Los que no soportaban tener al lado eso ya se habrán ido hace mucho tiempo”, dice Domingo y debe de tener toda la razón. Yo es lo que habría hecho. Los que se quedaron se han ido acostumbrando y montando al carro de mamar de esa teta extrañamente dulce aunque en potencia genialmente ponzoñosa. Y los destetes, aunque sean de tetas cutres, siempre son traumáticos para los abundios, esta especie de seres atraídos sin remedio por la costumbre y la monotonía del bienestar mediocre lo mismo que las polillas por la llama de las velas. Me han hecho recordar otro caso parecido. Fue allá por los ochenta cuando la reestructuración de la minería. Miles de mineros luchando como lobos por tener que seguir bajando a la mina. Su trabajo ya no servía para nada. Era antieconómico. Por fin se planteaba dejar de sacrificar vidas humanas, por el falso mito del bien social, al horror de ese trabajo. Pero de pronto los encadenados a él se revelaban exigiendo el despropósito de que se les subvencionara todo lo que hiciera falta el tirarse media vida metidos a cien metros bajo tierra respirando carbón como cabrones ¿Cómo se llama la silimatosis esa que pillan los mineros? Es bastante común y mortal en forma horrorosa. Les daba igual, ellos no podían pensar en vivir sin su mina y echaban mano de ese rollo del pan de mis hijos, a los cuales, de algún modo vinculaban a la mina, del mismo modo que estos que quieren seguir con la central vinculan a los suyos (y en este caso incluso a ti y a mí) por to’l morro a la cosa radioactiva.
-Cariño, ¿has ido ya a que te hagan la ecografía para estar seguros de que no estás preñada de un parto de tres cabezas?
Pregunta el marido mientras mira la tele panorámica en el salón del duplex acosado al que tiene derecho la familia por su trabajo potencialmente peligroso.
-Oh, sí cielo. Todo va como con el primero. No hay nada por lo que debamos preocuparnos. Cada vez está más demostrado que si salió así de simplón no es por un problema radioactivo sino genético de herencia.
Ah..., sí... !qué agradable cuadro! La felicidad común. Ved ahí como es verdad lo que dijo el gran filósofo: La felicidad, hoy día, consiste en ser tonto y tener trabajo.
De todas formas, algo hay diferente entre lo de la mina y esto. No se puede negar a poco que se piense. Aquello como que es más duro y más cochino de por sí y para los propios, y de un espanto menos repentino para los ajenos. Esto, como que debe ser todo muy limpio y muchísimo más fino para los que lo trabajan, y el horror que pueda conllevarles, con ser más catastrófico, es una cuestión de chorra, al fin y al cabo. Claro que el desastre sería muchísimo peor que en el caso del carbón, y mucho más extenso, pero eso, si no me importa lo que me pase a mí, fíjate tú lo que me puede importar que sea mal de muchos, si no es que venga a ser encima un tonto consuelo.
Así pues parece todo el asunto nuclear algo de entrada muchísimo más limpio cuyos inconvenientes se dirimen, tras desdramatizarlos con los protocolos de un reglamento de seguridad, en una cuestión de chorra. De dar por hecho que se va a tener la chorra suficiente. De tener lo suficientemente gordas las pelotas de la chorra como para jugársela a no tener la chorra suficiente. De hacer el chorra porque me sale de la chorra jugando con chorradas peligrosas, tratando al que no le parezca bien como si fuera un chorra. Porque sí. Porque es pa mí y pa mi chorra. Porque me da lo mismo la mierda que deje tras de mi y porque puedo. Porque, al final la legalidad de poder ponernos a todos en manos de un golpe de chorra depende de cómo sea de gorda la chorra que lo haga. Pero... si el tamaño no importaba. Ah... ¿no? No, no. Bueno estás tú si todavía eres de los que te crees eso de que el tamaño no importa. El tamaño es definitivo sobre todo en lo referente a la legitimidad de las chorradas peligrosas. Puedes cometer una insignificante y verte toda una vida en prisión por haberte atrevido a atentar contra la Salud Pública o andar, sin embargo, toda una vida con una gordísima entre manos poniendo en peligro a toda forma de Vida conocida por los siglos de los siglos y verte no sólo protegido, sino que incentivado a seguir con tu penetración en el Mercado, untado con los fluidos que engrasan los asuntos declarados de gran Interés Público y para el Bien Común que todo lo lubrican y hacen que entre por los estrechos ojos de las leyes, con toda suavidad, las bestialidades más ásperas y gruesas.
¿Ves? En este caso han traspasado hasta el interés de los que se lo curran, que deberían ser los más afectados por la inseguridad que manejan cada día cara a cara.
-Hombre, lo más seguro es que eso de esos de querer que siga abierta y todo eso lo que encubra es una forma de sacar algo más de lo que les vayan a dar, más dineros, mejores indemnizaciones, apoyos, prebendas, más duración para los paros, guitas, urdores..., una forma de hacer que suelte la gallina más huevos dorados por el culo... Argo pa tratar de no tener que vorvé a trabahá... Tú ya sabes.
-Ojalá. ¡Ojalá que fuera cierto esto que dices! Eso sería para mí algo maravilloso que me haría volver a creer. Pero algo me dice que no tienes razón en tu esperanza. De ser así sería... Demasiado bonito. Aunque yo quisiera creerte. Quisiera creerte. Igual que quisiera (como dijo el poeta) tener sed cuando paso al lado de una fuente fresca y cantarina. Mira que te digo: enséñame a uno sólo, no a cien ni a diez, sino a uno sólo de esos que me dices que lo que busca es un buen cacho del pastel, y perdonaré a todos los demás del horrible deseo que me viene a la cabeza de que los fría a todos el hongo que convierta en desierto de sal a todo el valle. Pancartas incluidas. Sólo con uno me conformo. Pero ten cuidado que te puede pasar como al del relato bíblico. Y que no sólo no encuentres a ninguno sino que acabe resultando que acaben logrando que les pongan otra nueva o, en su defecto, que acepten los millones que les dieran por hacerse poner un cementerio nuclear. Y consigas entonces hacerme redoblar en mi condena. Que no quiero, no quiero, no quiero, tener esas malas ideas. Qué son malas pa’l Karma. Pero es que a veces veo cosas que me hacen alucinar. Como si estuviera metido de pronto en un mal ácido.


Gracias por la foto a
http://thefreeforo.mforos.com/802194/4671754-videos-regulares-wru-entertainment/ aparecida en un post en el que ofrecen un par de videos, más locos que buenos, titulados, Nucleares sí.

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6 jun 2009

Rollos matutinos 21




El in de Berlín.

El in de Berlín era ese soniquetillo que se me quedaba siempre vibrando en las orejas cada vez que se me venia Berlín a la cabeza. Innnn… Un anzuelillo sonoro que se quedaba ahí brillando, enganchándome de los pliegues del deseo para traerme aquí. Después, muy pronto, de que vine por fin, se convirtió en el título ideal para ese texto genial que escribiría y que como siempre nunca escribí sino en mi mente, eso sí sin parar y con una brillantez que ya quisieras leer si me fuera posible enseñártelo. El in de Berlín.
Hoy, al final de esta corta visita turística que le estoy haciendo, ha pasado a ser el catalizador de este pequeño post y un intento de meter corriendo ciudad tan grande en un sitio tan pequeño. Apretujarlo todo dentro del equipaje para llevármelo conmigo. El in de Berlín es pues ahora algo así como el conjunto de todos los sonidos que habitan sus estrasses. Es el continuo rumor del viento meneando las frondas de los árboles. Es el susurro metálico del rodar de los trenes del S-bahn y el tranvía que resuena en todas partes. Es el ligero priuisssssss… de las ruedas de las bicicletas corriendo silenciosas en todas direcciones. Son los dulces trinos de los mirlos y los ruiseñores, y el brusco graznido de los cuervos. La pesada hondura de las campanas protestantes. Y las urgentes sirenas meteprisas de los feuerwehr mezcladas con el ruido del tráfico, tan vulgar por otra parte como el de otra ciudad cualquiera. Pero es también el dulce aroma omnipresente de los tilos. Y el graso de los döners y las bratwurst de los imbiss. Y el sabor del Este y de la Guerra ahora hecho paquetes de turismo, que venden el desastre de su desfigurada cara como otro objeto de consumo. Es la chispeante mezcla de colores de estilos y de lenguas en cualquier vagón del U-bahn. Los espacios enormes y vacíos y las amplias calles llenas de terrazas donde trincar cervezas gigantescas y gustar los sabores de gran parte del mundo. Es el olor húmedo a verde en primavera. Es el zorro que me encontré la otra noche en medio del Fahrradweg. Es la colorida oferta de marcas de birras y de vinos, y de todo eso que hacerte falta pueda en medio de la noche o a cualquier hora del día, de los späterverkauft siempre a mano y eternamente abiertos. Es el que sean muchas más las nueces que los ruidos. Es las pintas tan diversas y dispares del gentío que corre por sus calles cada uno a su bola. Es lo que da el haber sido el buche de todas las digestiones del loco siglo XX. Es el espíritu alemán mezclado con todo lo del mundo. Son los amigos. Es Berlín. ¿Ves? ¡Ese es el in de Berlín que te estaba yo contando que se queda ahí resonando! Innn...
Quisiera meter todo a puñados en la bolsa y llevármelo conmigo para siempre. Incluyendo el TeleSparge. No importa el sobre peso que tuviera que pagar. Pero no podría evitar que lo así trasportado se arrugara. Y entonces decido dejar todo en su sitio sin traerlo arrancado aquí al papel. Si quieres verlo ven. Pero te advierto que te pueden ocurrir dos cosas: que, como no está esto dentro de lo común, a lo mejor no le encuentras la gracia, o que te encuentres de repente enamorado y ya no puedas desprenderte nunca de este sitio.
Ah Berlín. Ese es mi caso. Ich liebe dich. Tu ya hace tiempo que lo sabes. Pero no le vayas a contar nada a Madrid, que ya te he dicho que es mi pueblo y no hace falta que lo sepa. Una vez más me lo he pasao de puta madre entre tus calles. Qué más puedo decirte. Y ahora corto el rollo y me voy a aprovechar el poco tiempo que nos queda de estar juntos, a deslizarme en bici de Prenzlauer hasta Kreuzberg para dejarme acariciar por el suave pasar de tu paisaje mientras pedaleo tranquilamente sobre mi bicicleta, y me voy preparando para decirte Tchüss.

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4 may 2009

Rollos matutinos 20

Meras pridamas.

Me s’ha quedao como un fogonazo grabao en la retina el bombardeo de imágenes de las tres mera pridamas por la tele, merapridameando juntas en el mismo embolado de altos vuelos. Forrás de altas costuras y untadas de cosmético y postín. Es un fenómeno lumínico como cuando das una ojeada al sol y luego no puedes dejar de ver un redondo luminoso cuando miras a lo oscuro. Fosfenos se le llama a la cosa y Dalí jugaba a provocárselos apretándose los ojos para divertirse en verlos y sacar luego motivo para cuadros. Haré como él y redactaré lo que veo. Dos son las de aquí y las tenemos ya mu vistas. La otra es la que ha venido con su pequeño procerón y ha sido ella la causa del revuelo, más que por la novedad por la maña que tiene para merapridamear sin perder pose ni momento ni ocasión de hacer gala de su arte. Qué tablas tiene la tía. Y con qué gusto lo hace. La pone a cien proclamar a cuatro vientos sin pudor que con el grandeur de su papel orgasma enormemente. Las otras dos a su lado han quedado resaltadas en lo que de acartonao arrastra en la esencia la institución que representan, y en ese papel que para bien o para mal supone ser esposa y madre a la vez. Las tres parecen diferentes. Una nació ya con el título y últimamente no ha podido resistir las ganas de publicar opiniones personales para dejar claro que a ella lo que le pone es hacer saber lo rancia que es al mundo entero aunque sea en contra de su cargo, la otra fue la gacetillera nacional del mediodía, la visitante es hija de ricos creadores y se siente como un pez en las aguas de las artes, ha sido muchas cosas todas creativas, lo mismo canta que compone, y aunque no se ha tirado a tantos famosos como Pe, se ha tirao entre otras glorias a Su Majestad del Rock del siglo XX, y hasta es posible que además de pintarla divinamente, pinte. Pero al final las tres son eso lo que son. Meras pridamas. Peonas de lo mismo. En realidad sólo dos, con diferentes tipos de contratos, son Meras pridamas de verdad, la otra por ahora es sólo futurible y el tiempo dirá si llega realmente un día a regentar el cargo que práctica, aunque por ahora, sabido es, tiene de su parte la práctica totalidad de las apuestas. Un diálogo me llega a las orejas. Tal vez el que aun no siendo nunca pronunciado es el que se hayan dicho sin hablar.
-Sí, ya, tu serás mucho más in que yo y todo lo que quieras pero lo tuyo es al final cosa interina y lo mío es casi seguro de por vida.
-huy, querida. Lo que vendrá nunca se sabe. Pero precisamente. Yo no podría vivir con esa losa. Tener que encarnar por siempre la misma estupidez, excluida por definición la posibilidad de verte divertida con algo aún más sorprendente, ¿tú no lo encuentras un poco asfixiante? Tal vez por eso sea que se te ve más tiesa cada día.
Y es curioso, las tres tienen en común un toque advenedizo. Porque dos, quieras o no, serán siempre foráneas, y la otra, por muy bien que se lo monte, nunca podrá ser real desde el principio. Pero eso ya, gracias a Dios, motivo antes de interminables y sangrientas guerras patrióticas, poco puede importar a nadie que no sea un avechucho. Y aquí las tengo danzando hechas fosfeno colorido en mi memoria. Azules rojos y granates. Después de habérmelas metido por los telediarios hasta la saturación. Glamurizando el negro panorama que gobiernan sus maridos. Poniéndole cuché a asuntos terroristas y crisis estructurales del Capitalismo. De un lado... no está mal eso de pervertir lo serio. Pero de otro... Ha sido un mamoneo. Por ejemplo, entre otras cosas, algo hay que me ha dao asco en esta continua exhibición de carantoñas ñoñas que el equipo visitante no ha parado de hacerse ante las cámaras. Porque no es mala idea juntar churras y merinas metiéndole el sexo por el culo a la política, pero si ya entre colegiales tiene la cursilería en el afecto mucho de patético, a pesar de serle naturalmente lógico y verdad, cuando ninguno de los dos enamorados son ya precisamente jóvenes... sino que no están ninguno de los dos ni en edad de hacer tontunas ni en el sitio ni el momento más oportuno para ello, y menos de forma tan poco natural, tan preparada..., señores, a mi no me metan ustedes esa vaina, porque yo hay cosas que, de entrada, no las hago. Y puestos a emputecer las cosas que deberían ser serias y de ningún modo lo son, yo prefiero sin duda la forma de hacer de la inigualable Cicciolina, exponiendo en el Congreso Italiano, ante la pusilanimidad pasmosa de sus señorías, como un par de razones contundentes imposibles de ocultar en el estado de las cosas, sus potentes tetas redentoras ¡Como dos formas duras de la Verdad no sólo universal sino redonda! Eso si que era vitalizar al hemiciclo, y una actitud muchísimo más seria, mucho más interesante, mucho más inteligente, menos pava, y más mejor, y desde luego muchísimo más ética. Con un mensaje muchísimo más hondo. Y no esos guiños ñoños de pazguatos cursis jugando a la alta pasarela, propios de gente más o menos vieja y completamente verde, remake de emperadores locos y josefinas negras, dentro de un guión carente de sentido y fuera por completo de lugar.



En un aparte (igual que ha estado ella) tengo que decir dos cosas, una que ha habido otra dama en este último baile del meropridameo, la cuarta, que no parece que pueda serle puesta la simple etiqueta de mera pridama normal que a las otras, porque no se lo da la Constitución exactamente ni parece ser que a ella le erotice mucho el serlo. El fosfeno que ha dejado en mi retina es mucho más ligero, porque ha sido muy corto y fugaz su fogonazo, pero sin embargo se me antoja, por como ha desarrollado su papel, como que cargado de un poco más de seriedad y con muchísimo más peso. Más fuera del rollo patatero. Con una mijilla más de madurez. Pero es una impresión, que luego vaya usted a saber. Y dos, que el papel de ellos y sus cosas ha quedado como que dentro de la misma oscuridad gris de sus trajes, y que no acierto a acordarme de qué marido complaciente literario representa, no sé si de Shakespeare o de Lope o de Moliere, el pequeño gran prócer visitante, enseñándole abobado al mundo y sus monarquías la joya que tiene conseguida en entretenimiento. Mala va a ser si no se encuentra dentro de unos años, todo ese idilio tardío y de alto estado, con lujo de cuernos y detalles, recogidos en un libro de memorias que escriba con mera soltura la expridama cuando tenga que seguir ganándose la fama y el dinero con la juventud ya perdida sin genero de dudas y fuera de la vida palaciega.

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12 abr 2009

Rollos matutinos 19



Sarna con gusto no pica.
Tienen todo el derecho a hacerlo. Eso es lo primero que tengo que decir. Pero yo flipo como un burro en un garaje. Y no puedo dejar de asombrarme de con qué fuerza aflora el gusto masoquilla, presuntamente reprobado en el más hondo substrato del tabú, a la veta cultural más familiar, en cuantito que encuentra un venero a través de la falla religiosa. Buen filón de estos brotes es la santa semana santa, católica, romana y española. Unos hay que se hacen colgar de una cruz a tamaño natural, por no sé que pueblo, no sé si de Segovia. En Perú creo que hasta se hacen clavar las manos con clavos. Otros se hacen las manos polvo dándole en masa a un tambor durante días sin parar. Otros hay en no sé en qué sitio español que se flagelan las espaldas por la calle hasta ponerse hechos unos ecce homo. De estos salió ayer en el telediario cómo les pinchaban con agujas por debajo de los moratones que se hacían para que les drenara la sangre de la inflamación chorreándoles para el culo mientras seguían metiéndose trallazos por las calles. Lo de los que vi ayer en la tele se le llama, Los empalaos. Y tiene tela.
Como casi siempre, estas cosas son cosa de hombres. Y en este caso el morbo consiste en hacerse atar lo más fuertemente posible los brazos a un palo, que en el principio de la tradición, decían, era el del arao, atravesado al cuerpo por detrás de la nuca, con el torso desnudo, empezando el recio atamiento desde la cintura por todo alrededor del cuerpo. Con una cuerda de esparto de unos veinte metros. El resto de la indumentaria es una especie de faldilla larga y amplia y blanca, de un tipo de tejido como de frufrú, y algo así como un velo en la cabeza que en algo me recordaba a un gurka. Y así se echan a hacer un viacrucis por la noche del pueblo de una horilla larga. Lo que no podría decir ahora es si la corona de espinos la llevaban por encima o por debajo de ese velo protector del careto, pero como estamos en el siglo veintiuno y acaba de llegar la banda ancha al Barranco, me meto en Google y le digo empalaos y le pincho en imágenes y, efectivamente, la llevan encima, del velo, que además parece que son de diferente tupidez y hechuras, unos más primorosos que los otros, y que unos llevan y otros no, según gustos supongo. ¿La corona pincha?, preguntó la locutora con una de ellas en la mano y tocando con cuidado un pinchaco de los que tenía. Claro, claro, respondía uno que sin duda era una pieza clave entre los maestros de ceremonia del ritual del rito, Es de un espino que crece por aquí. Será el Espino Blanco ese que está superprotegío, dijo Domingo que estaba viendo el documental conmigo, que aquí no quieren que lo arranquemos cuando arreglamos los caminos y allí mira para qué les vale. Pues no me extrañaría, pero este parece que tiene los pinchos muchísimo más grandes, le contesto yo flipao de ver lo que estoy viendo. Se ven también escenas de cuando los desatan. Jadeos contenidos y prisas. Las manos se les quedan como las de los muertos, explica otro de los que se dedican a la ejecución pericial del montaje, como no corre la sangre..., porque están sólo una hora más o menos que si no... se llegaría a acangrenarse. ¿Las marcas?, pues duran dos o tres días, si no se les hacen llagas, porque las cuerdas hay que apretarlas muy juntas para que no les pellizque carnes porque si les pellizca hacen que el empalao sufra una barbaridad. Explica mientras vemos como desatan los miembros yertos y las carnes laceradas. Después sale en escena un grupo de mujeres maduras. Una dice algo sobre el amor de las madres con relación a la movida. O el de las esposas o las novias, dice también, aunque, aclara, no es lo mismo, porque como el de las madres no puede haber otro (literal), y cuenta lo intenso que es para ella (aunque lo pone en plural) estar al lado del empalamiento de sus hijos limpiándoles, en ese puente de amor incomparable, el sudor de la frente con un pañuelo, que supongo de lujosa fineza preparado con esmero para el caso. Y veo cómo la buena señora se siente realizada como pura virgen madre pero también, dios padre me perdone, con ese carácter de relación, aunque santísima, claramente libidinosa, de María Magdalena y la Verónica. Y veo esa profunda emoción, tan fuerte como ambigua, que le estremece el cuerpo ante las cámaras mientras lo cuenta como si estuviera haciéndolo, y vuelvo a comprobar que, si bien se ha dicho mucho que España es el país de Caín, no es menos cierto que en ser el del Edipo se lleva la palma.
Salieron también testimonios de algunos ya carrozas que se habían estado empalando la vida entera, no sé, uno cuarenta o cincuenta veces me parece. Y me seguiré empalando mientras pueda, decía el tío con fanática firmeza. Y se empalarán sus hijos, le animaba el locutor, ¡mis hijos y mis nietos y los nietos de mis nietos! proclamó machaconamente el adicto a la empalada, seguro de que de eso él se encargaría de que sus nietos se encargaran, confirmándome claramente lo que otras veces te he dicho: que la religión no es otra cosa que la obsesión por religar, o sea reatar, (nunca mejor dicho ni venida la palabra tan al caso), a todo y a todos, incluidos sobre todo a los por venir, con las manías obsesivas propias, que, de otro modo, sin conseguir por esa continuidad laboriosamente conseguida el necesario toque trascendente, se quedarían sin esa fuerza incontestable en lo que son, puras manías obsesivas.
Desde el principio lo de los empalaos me hizo recordar otro documental de ataduras que había visto. Este era en Ginebra, en un salón, oscuro de una casa de una propia que se dedicaba a dar ese tipo de trato a los paganos que se lo pagaban convenientemente. Salió poniéndole a uno hecho una morcilla de atamientos y cordajes en posturas tan forzadas que daba peno verlo. ¡Hummmm!, se le escapó al atado a través de la mordaza en un momento de especial reapretón de la atadura. Ves, explico la experta madame al locutor de la cámara mientras seguía cinchándolo con experta pericia, ahora es cuando está empezando a gozar. Y no sacó pañuelo bordado para secarle la frente, sino que creo que le pegó algún tipo de colleja o le reforzó de un tirón certero aquella traba que le había hecho soltar la sorda queja, pero qué duda cabe de que era la sustancia del amor entre los dos polos del drama, en lo esencial, igual en ambos reportajes. El culto al sufrimiento. Con el lubricio de a dos. Todo un clásico.

Tienen todo el derecho a darse el gusto que les dé. Que quede esto como lo más claro de mi opinión.
Pero advierto que algo va mal en una sociedad si, por convencionalismo, se adorna a uno de estos ejemplos con no sé qué perfúmenes de mística sagrada y al otro se le cubre con cargas de pecado inconfesable. Porque son exactamente lo mismo de lo mismo. Y de tenerlo, tendrían, a trasmitir el gozo de su rollo a los nietos de sus nietos, exactamente, el mismo tipo de orgulloso derecho en ambos casos. O quizás, puesto al revés el silogismo, a mí también me cuadraría más, ningún tipo de derecho en ningún caso.
Se me quedó también el comentario de un viejo vecino del pueblo. No le parecía bien que vinieran turistas a verlos. Antes que no venía nadie se vestían seis, ahora con los turistas se visten sesenta. O sea, que tiene la cosa también un fuerte contenido de voyeur.

Si quieres leer más sobre santas semanas: De pasiones tremebundas y Costaleras. Que hace ya años que los escribí pero que siguen teniendo vigencia plena.


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3 mar 2009

Rollos matutinos 18

Un curro divino.
Estamos viendo el telediario, que es la droga soporífera que me meto pa las siestas. Tumbaícos con la tripa recién llena. De boquerones fritos y migas. (Los boquerones por cierto eran hoy de tamaño ilegalmente pequeño. Iban a la guardería cuando se han visto apresados por la normalidad de una red fuera de norma). Entonces, después de una noticia en que han avisado del inicio oficial de las rebajas mostrando escenas de compradoras compulsivas rebuscando con deliquio en las diferentes catedrales del consumo, es cuando le han sacado a él, sentado como una mosquita muerta en un rincón de un sillón de cuero blanco en La Moncloa (¿Se llama Cañizares o es que es algo parecido y a mí se me ha quedao en la cabeza por lo del apellido coña de la colgailla de Cámera Café? Le pega). Es arzobispo de Toledo explican, que está con el Presidente del Gobierno despidiéndose porque se va a trabajar a El Vaticano. Allí será ministro y tendrá a su cargo velar por la pureza de la liturgia y de los sacramentos de la Iglesia Católica, dice la voz en off de la telelocutora.
-Vaya trabajito que se ha buscao el menda- comenta Domingo.
-Sí, -contesto yo.
Y miro la pintilla del viejo enano zorro enclrerimanao que tiene. Le reluce el pellejo de la buena vida que se pega. Y las ansias de poder tan infinitas que puede encerrar un bichillo negro tan insignificante, allí, en aquel rincón del sillón blanco jugando a lo divino enfrente del poder terrenal.
Luego la comprensión del momento se me expande de golpe y se me representa la total igualdad que confortamos él y yo, cósmicamente hablando. Y veo desde ese punto de mira su ridiculez flotando ante el Espacio al lado de la mía. Él ahí con su cleriman seguramente caro y con firma. Hecho un angelito reviejo y falso, rubicundo y resabiao, levantando amenazas con el dedo adoctrinante el hideputa. Gozoso de servir a su señor, que él hace el de todos por el morro sin darnos ninguna escapatoria. En la gloria con el cacho que ha trincao en su venerable carrera y orgulloso de la carga del cargo que tan gozosamente va a llevarse con la ayuda de Él y de Su Santa Secta. Y yo, repantingao enfrente de su imagen. Hecho un galavardo. Ahí, en mi sofá cama barato, con mi chándal de algodón de mercaillo sahumao de olores a fritanga, que veo su pretenciosa saciedad como una de las cosas más cómicas que pueda dar el Cosmos mientras me meto una arrascada por la zona de las ingles. De pronto me da risa. Me recoloco en la postura y me acabo de dar la arrascailla. Venir al Mundo para gastar la vida profesando sin dejar de profesar en la dura disciplina que ha de ser medrar en la jerarquía del absurdo. Ejercer la aborregación del prójimo para acabar siendo un cuadro como ese.
-Jajajajjaja- Sí- contesto a Domingo apoyando su resumen de la noticia-. Vaya trabajito que se ha pillao el menda. jajajajjjaja. Qué buen título para el cuadro. Con eso está todo dicho. Ay, dios. Mi cuelgue es mucho, y a veces me digo que a vaya mierda que he llegao yo en mi vida, pero comparao con ejemplos como este se le quitan a uno los complejos y me siento como dios. Eso suyo sí que es un papel tonto en este mundo, encima trabajao. Y hasta que chungo encima para la higiene de la especie. Y, si es que existen los pecados, el de él es uno de los más inconfesablemente obscenos. Jajajjjajja. Míalo. Mejor que se vaya a Roma, sí. Desde luego. Y que se lleve con él todo su ser en la mochila. Porque a quién dios se la de, San Pedro se la bendiga.

La foto que tan bien me ha venido la he pillao de kaosdisks.blogspot.com



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28 feb 2009

Rollos matutinos 17

Jodíos y jodías.


Me iba a arrancar diciendo que no me gustan los judíos, pero me he retenido a tiempo porque no es eso. Primero, porque hay muchos que no sólo no son sionistas sino que están de éstos más hasta el culo que nadie. Segundo, porque me interesa mucho, de por sí y para lo que quiero contar, no ser confundido con la mara de energúmenos subnormales que acostumbran a decir eso así. Tercero porque decir eso de un grupo debe suponer el haber probado de uno en uno cada uno de sus miembros y no es mi caso y podría ocurrir que conociera de pronto a alguno de ellos, incluso a lo mejor sionista y todo, que me provocara el suficiente atractivo como para que me enamorara incluso de la punta de su polla, si era por ahí donde residieran los encantos que me llegaran a encantar, y en ese caso, te lo puedo asegurar, no me importaría que la tuviera circuncisa o resultara circunfleja o fuera circunspecta a circunvalara o circunvalase ni que acabara siendo circóncava de tan circumconvexa. Te lo digo así para que quede claro de una vez y nos podamos entender en lo que me cabrea del asunto. No, no es que no me gusten los judíos. Lo que pasa es que, como grupo, los jodíos tienen cosas muy jodías, y eso es lo que no me gusta. Esa manía racialigiosa de andar todo el Tiempo masturbándose el existir con la idea de un dios horroroso del que pretenden encima la exclusiva propiedad en detrimento de los otros. Ese empeño en no dejarse desleír con el entorno. Al tiempo que se excluyen por definición aprovechan para sacar, por activa y por pasiva, el máximo provecho de su autoexclusión. No soporto ninguna religión, pero las que más asco me dan son las monoteístas. Y la judía es la madre de las tres más grandes del planeta. Y es que son más listos que el hambre y han sido capaces de clavar su Biblia entera a todos los cristianos, y gran parte de su esencia al mundo del Corán, sin perder ni un miligramo del derecho exclusivo a la utilización excluyente de su copyraight. Un libro tan perverso. Tenía razón Henry Miller cuando dijo que era el único que no dejaría leer a un hijo suyo menor de edad. Es una maravilla de la pornografía y tiene un estilo que me es envidiable por lo conciso y terminante. En el puedes encontrar todo lo proceloso. Desde el sexo pasional hasta el incesto violento, el orgullo la cólera la ira la ambición la envidia en cristales puros, pasando por todo tipo de crimen retorcido: el fratricidio infanticida, el parricidio, el filicidio fililí, el regicidio conyugente, más violencias de todo tipo de género que en el telediario de las tres, y los mayores exterminios genocidas jamás relatados, con todo detalle de las sarracinas y los acochinamientos exigidos por Yahvé, que ya ves que les fue ordenando arrasar uno por uno todos los pueblos que habitaban lo que ellos tienen el morro de llamar su Tierra Prometida, con la promesa de su invencible ayuda divina y el mandato ineludible de que no respetaran vida de hombre ni mujer ni niño ni ganado, y de que sólo debían guardar como botín el oro, porque ya ves, el oro, oye, sin embargo, es lo único que siempre es grato a los ojos de Yahvé a lo largo de su historia. Palabra de su dios escrita en el Libro de Josué una pila de veces. Creo recordar que en uno de esos exterminios, un jefe de una de esas tribus de Abrahán tuvo la osadía de no degollar ciertas ovejas, o quizás no sé qué mujer o niño de vencido, y eso hizo que Yahvé les condenara a todos a la mierda por no sé qué montón de años, como hacía siempre que le desobedecían, para que aprendieran. Sobre estas encuadernaciones ponen su diestra garra los más turbios cristianos para santificar los sucios cargos que consiguen alcanzar cuando son elegidos. El subconsciente imaginario de más de un tercio del planeta es Bíblico. Judío. Con una concepción del Universo, basada en una mitología, que es, la muy jodía, de las más malsanas que encontrarse puedan. Ahora a ver cómo nos quitamos de encima esa herencia asquerosa. Y así estamos de jodíos. Sobre todo esos a los que les ha tocado la china de tenerlos de forúnculo invasivo en medio mitá de su propio territorio. Porque eso es lo que pasa. Preguntaban el otro día, cuando ya se habían cargado casi mil palestinos en un par de semanas con el apoyo armado de todo el Capital, algún corresponsal de la tele española a una farmacéutica israelí en su farmacia de creo que Telaviv, algo sobre que qué pensaba ella de la escabechina que estaba ocurriendo en Gaza, o algo así. No se oyó en cualquier caso la pregunta directa, pero la respuesta de la farmacéutica, vieja, peripuesta y repintá como la tía María del Mercé que ha vuelto de París, con la sonrisa torcía y los labios de ya que más da, explotó así de enérgica y porteña en la pantalla:
-¿Qué es lo que vos creés? ¿Vos creés, que somos gladiadores- saltó indignada haciendo aspavientos en medio plano a la cámara-, que disfrutamos viendo la sangre como los romanos en el circo, que todo esto es para nosotros una diversión? No me digás boludeces ¿Es eso lo que vos creés? ¿Es eso lo que está crechendo el mundo? Nos están chamando mostruos, ¿y vos no ves que nos están obligando a hacerlo? ¿Qué es lo que vos querés ver? Cho no soy un mostruo que disfruto como los gladiadores, cho lo que quiero es conseguir vivir en paz y voy a hacer todo lo necesario para....

Pues haberte quedao en Buenos Aires, so jodía. Es lo que se me vino de inmediato a las mientes. O en la puta Pampa, o en donde sea que fuera de donde te movieras a realizar el jodío sueño judío llevando a plantar la pesadilla de tu farmacia a la tierra de otros. Y es que la situación y el acento de la tía eran la pura explicación de setenta años de conflicto. Aunque tenga que decir, por desesquematizar el exabrupto que, aunque la esencia del problema es el mogollón organizado de vasca que se ha ido para allá desde todos los países, siempre son las cosas más complejas de lo que se pueden expresar, y que, para detallar más mi idea sobre el tema, a mí, por supuesto, y por las mismas causas teologales, tampoco me gustan un pelo las cosas de Alá de allí. Ni las de allá. Pero tampoco las de Cristo aquí o acá o acullá, ni las de ninguna religión, de ahora o de mañana, que quiera tener en su objetivo la consecución de iglesias de más de un miembro. En absoluto.
Mucho menos si encima juntan con razzia el rezo de la raza al rito.

agradecimiento por la foto a http://14deabril.wordpress.com/2009/01/16/gaza-destruida/



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21 feb 2009

Rollos matutinos 16

La voráquina.
El Sistema es una máquina voraz. Todo lo engulle y lo transforma y lo caga hecho mierda. Come cada vez con más ganas y tiene cada vez más diarrea. Pero no, Sistema no es la palabra precisa para encarnar la Máquina Voraz. Sí, claro, el Sistema es su engranaje principal, pero no el artefacto. La Máquina Voraz es suprasistema. El Sistema está dentro de ella pero ella es más. Los antisistemas también forman parte de la Máquina Voraz. Por cierto una parte imprescindible. En realidad la vida misma es una máquina voraz. Claro. Pero tampoco es al aspecto Universal de la Máquina a lo que me quiero referir ahora. Lo que quiero que escudriñes es el modelo concreto de Artefacto Devastador Genuino que perfecciona cada día tu élite global y que manufacturamos todos en la cadena de montaje de la Civilización con la Banca Mundial como jugo digestivo, la Cultura como sistema nervioso trasmisor, motriz y lubricante, y el Progreso como café que si hace falta por motivo de salud se toma en su versión descafeinada y ya está. La máquina voraz es imparable, perfecta en su retroalimentación. Su estructura mecánica es más compleja que dios y aunque tiene muchas piezas distintas están interconectadas sin costuras, como la mítica túnica de cristo, formando una sola cosa. El Bienestar, la Democracia, el Mercado de Valores, las Ferias de Comercio, las armas nucleares, la energía eólica, la OMS, la ONU, la NATO, las O¿N?Ges, Bin Laden, el Papa, Manu Chao, los popes, los oscar, los ejércitos haciendo acción humanitaria, el Nóbel, la Alta Costura, el Terrorismo, La CIA, tu tía, esa del pueblo que es viuda de empresario con pensión desahogada y progre y culta y lee a Machado y la del otro, que es también viuda pero pobre y malvive en Vallecas en veinte metros cuadrados con una pensión cutre y vota a la carcunda porque a ver si no quién le va a defender sus cuatro cosas de tanto chorizo asesino criminal e inmigrante que anda suelto por ahí. O la de Maroto, que la pobre se quedó tonta de pequeña por haberse creído que lavarse la cabeza teniendo la regla era malo. Ahora vende cupones de la ONCE. Y la hortera esa pseudoguapa famosa que hace programas cutres de relitichou en la tele privada, asqueada en el fondo, si hace falta, pero que no para de vender en cuanto puede su sonrisa artificial llena de dientes demasiados blancos para que no sean falsos. Y toda la hornada tetranual de políticos electos en el mundo. El deporte, la droga, las becas científicas para la investigación, los créditos a fondo perdido para el desarrollo de las zonas depredadas, el turismo rural, la industria alimentaria contra el colesterol, el exterminio secreto de la emigración ilegal, el voluntariado de lucha contra el alzheimer, el google herth, estudiantes de másteres en desarrollo sostenible y de acción integrada para la salvación de ecosistemas autorregulables. ... Y yo, tú, él, nosotros, vosotros, ellos. Usted, ustedes. Ustedas. Y hasta el doctor chino ese pringaillo que en este momento lleva a toda pastilla el corazón recién desguazado del condenado a muerte que hace minutos fue preejecutado, a algún aeropuerto de Manchuria con dirección a El Vaticano, para un santo trasplante. Y los millones de abunditos, culpables piezas esclavas y sin nombre, que andan montando por na y menos todo el día, coches, cámaras, cosas, chismes, objetos, armas, chuminadas, microchips, pastillas de viagra, esto y lo otro que hace falta para que funcione y crezca sin parar el Gran Mercaraiso. El A.D.G. de marca. La Máquina Voraz.
Y por supuesto: el astronauta, que trabaja duro allá arriba, como que fuera de esto, para que un día se la pueda instalar en nuevos campos vírgenes, a devorar otros cultivos frescos. Por cierto que uno de ellos estuvo jugando al golf el otro día, con un palo de oro, en el Espacio, flotando a beneficio de la ciencia de anunciar no sé qué marca de... ¿cervezas, inversiones...?, ¡qué más da!, pa’llá lanzó la pelotita a que ruede eternamente en el reclamo más caro de la Historia Universal: La Máquina voraz se sabe apretujada, y está loquita por infectar otros Mercaplanetarisos habitables.

La imagen está pillada de amina.net



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31 ene 2009

Rollos matutinos 15


En to’la crisma.
Se me figuró de repente en cuanto vi en El País la foto de la cúpula pintada. Y no por la bola política esa que se había creado alrededor de la controvertida obra, de que si qué cara había sido, veinte kilos de euros, de que sí era inmoral o no, pagarlo con dinero destinado al Desarrollo y de que si es arte el mamoneo o de si es un mamoneo el arte, porque ese rollo me la sudó por completo desde el principio. Siempre han estado las cúpulas del Arte al lado del Poder, y Miguel Ángel le sacó lo que pudo al papa que le tocó y Picasso creo que cobró por su Guernica, en proporción con los valores de las épocas, hasta que más que Barceló por su dichosa bóveda. Me pareció un sarcasmo barato el que un propio del pintor dejara caer en el debate, según el periodista que había escrito el artículo, que el artista acostumbraba luego a realizar con su dinero vastos proyectos en el tercer mundo africano. Pero la foto que veía tenía buena pinta. Como que pudiera ser que la obra tuviera su gracia y su misterio, su quid, su aquél o su aquello o como sea que se le pueda llamar a eso que tiene que tener la obra de arte, aunque consista en meter en una lata la mierda del artista y conseguir depositarla en los más altos altares de la Santísima Cultura, para dejar claro lo que veneran críticos y abundios doctorados y con lo que comercian los marchantes. Habría que verlo en vivo y en directo, desde luego, pero la foto prometía. Claro que pensé también de inmediato en la precaria duración que sin duda tendría y las dificultades kafkianas de restauración y de limpieza que la cosa iba a acarrear, de seguir vigente el orden que trata el Arte de la manera que este Orden lo trata, en no muchos años adelante. Y pensé en aquél artículo que había leído en los ochenta sobre las quejas silenciosas que una madre de familia moderna y bien acomodada de Madrid confesaba a una amiga sobre que el cuadro genial que habían comprado a Barceló hacía poco más de un año, que era impresionante y que le había costado ¡dos millones de pesetas! (una pasta para un principiante y esa época), olía tan mal en el salón que empezaba a ser un problema insoportable, porque estaba hecho con restos de gambas y otras clases de comida entre otros materiales inclasificables. Por eso no me ha sorprendido la noticia, oficialmente desmentida, según la cual al parecer pocas semanas después de la discutida inauguración onusquiana, el fresco habría empezado a desprenderse del techo que decora. Todo lo contrario. Lo que me ha hecho es recordar lo que se me figuró en cuanto vi la foto inaugural en El País. Vuelvo a decir, no motivado por nada relacionado con los costes y los gastos ni la efimeridad sino por algo que subyace y es mucho más extenso y mucho más intrínseco al propio funcionamiento de todo el mecanismo de la Institución global. Ese mar de colores y ese caos de pinganillos puntiagudos y afilados colgando sobre la sala llamada De los Derechos Humanos. Seguramente era quizás hasta genial. Sin duda, un logrado reflejo del furor y del delirio mismo con que se agitan las oscuras fuerzas de los remolinos que revuelven sin parar los fondos abismales del Poder y de la Gloria de la Historia y de las que, una mínima parte, habían cristalizado milagrosamente, ahí y ahora, en eso. En la luminosa explosión multicolor de esa caverna marina y subconsciente llena de estalactitas suspendidas que iban a cubrir las excelsas cocorotas mandatarias encargadas de batir y debatir para cobrar y aclarar gobernando las más árduas problemáticas. Qué guiño divino, qué toque magistral de armonía impresionista en el Lienzo Cósmico del Tiempo, pensé, que un caro carámbano de la cubierta neochurrigueresca, desprendido por su peso y de repente, acabara dando cabal en to’la crisma, de no importa qué tipo de miembro, o de miembra, de la asamblea que estuviera tratando, por ejemplo, de ver cómo sostener el problema del hambre en el Mundo ¡ziuuum! ¡Toma! Por andar mangoneando con las cosas de comer.



Posclarum:
En el fondo daría igual, vuelvo a decir, cuál fuera la testa receptora, pero sin duda realzaría la moraleja del cuadro, si se tratara de una de un país rico y dominante, y fuera, o fuese, precisamente, la de quién estuviera, o estuviese, en el uso de la palabra, en ese momento de divina intervención.

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29 dic 2008

Rollos matutinos 14

Reexplotación.


¡No puedoooo, no puedo, no puedo! No puedo soportarlo. Esas campañas para que demos algo para salvar negritos. Me pasa como cuando enseñan a un vampiro un crucifico. Me pongo hecho un basilisco. Porque manda cojones.
En vez de decir, ¿cuanto hace falta pagar a los trabajadores de esas industrias que nosotros explotamos en sus precarios países para que puedan llevar a sus hijos, una vez ya con los mismos problemas de colesterol que los nuestros, a clases extraescolares de las diferentes pianeces que vayan estando de moda? Tanto. Pues Tanto. Tengan ustedes, por sus riquezas y sus trabajos. No. Dicen, ¿tántooo? Qué va hombre que va. Ni de coña. Para que tengamos que pagar por el ordenador un güevo, en vez de pagarlo a pelo puta. Crisis. No. Mejor manténganse o se creen los gobiernos mangantes y asesinos necesarios y úsense todas las posibilidades a nuestra mano para que a través de onus y anos y de guerras ilegales o de ayuda pacifista humanitaria la cosa vaya más bien todo lo en el sentido contrario que se pueda procurando que sea sostenible una situación digna. Para nosotros. Que nos salga todo su trabajo y su riqueza por na y menos. Expórteseles además deudas monstruosas que les tengan siempre dándonos dinero. Y para adornar toda esa triste miseria generada con el Desarrollo, créense oenegés hasta que den asco. De todo tipo. De todo modo. Total eso tranquiliza conciencias, genera un tránsito económico importante para los que lo encaucen, y, encima, da trabajo. Y en navidad, campaña. Venga anuncios, venga cartas cooperantes con las facturas del teléfono o del banco o de correos, o de..., venga a vender caridad los famosos al tiempo que perfumes con su nombre. Levantas la tapa del yogur y ahí está la ignominia unida al marquetin. Y yo no puedo ¡Yo no puedoooo! ¡Me pasa como cuando enseñan a un vampiro un crucifijo! Y me entra una mala leche de la hostia. Y no me puedo quedar sin cagarme en toda esa industria asquerosa que consigue crecer cada año la hostia al mismo ritmo que crece la miseria que dicen combatir.

-Ayhh, ¡deja ya de quejarte y piensa en lo bonito de la vida!
-No, si no me quejo por mí ¡me quejo por los pobres negritos esos que nos tienen con su hambre en la gloria!, ya que me los traen a la memoria, por hacer algo por ellos. En navidad.
Y me acabo el yogur y lo tiro a la basura y me dedico a imaginarme el prínguili encorbatado que ha ideado el eslogan, en esa reunión de dirección de personal publicitario en torno a esa mesa de trabajo donde después de discutida ha sido aprobada la presentación por ser buena al desarrollo de la empresa, ¡y un gesto importante por la erradicación del hambre! Y oigo sus jergas, y veo sus ademanes, y huelo el perfume de su ambiente y paro la película por no acabar echando una pota yogurtera en medio de la cocina.


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11 dic 2008

Rollos Matutinos 13



Señor, llévatelos.

Lo he oído en la tele. Hay una dirección de correo en Israel que es la que más cartas recibe. Son a Dios. Adiós, me he dicho, lo gilipollas que puede llegar a ser la gente. ¿Y qué clase de agrupación neoharekrisna cristiana jehovítica lo gestionará seguramente con ayuda virtual? Pero enseguida han explicado que se reciben de todo el mundo, incluso de países árabes, que las envían al nombre de Dios, o de Jesús, a Israel, y que son metidas en el Muro de las Lamentaciones, en unas rendijillasque tiene por ahí por los siglos de los siglos (que se veían en las imágenes), por unos tíos que las cogen de las cajas donde las llevan y las petan dentro de ellas, y que he supuesto que serían rabinos, o cosas parecidas, de una estructura religiosa que exista y que no me atrevo ni a ponerme a imaginar. Las dejan unos mesecillos, dicen, y luego las sacan. Cuando ya Dios las haya leído si ha querido, que sabida es su pereza. Y ya no se si las queman o las tiran, o las reciclan para hacer papel del culo, o qué. Leerlas parece que las leen ojos no sólo divinos. Porque han dado datos de alguien que parece que pedía perdón por robar los albornoces de los hoteles. Desde luego, yo, si pudiera pedir cien deseos a un genio mágico que se me presentara, uno emplearía en tener acceso a leerlas. Tienen que ser de no dar crédito. Por si acaso eso funciona, esta mañana, he escrito una en el ordenador y luego la he imprimido. Dice así, “Señor, si es que existes, ¡llévate a tantísimo abundio gilipollas que tienes suelto por aquí y recógelos en algún tipo de cotolengo sagrado que tengas por ahí arriba, donde si no es posible el milagro de que se curen, que todos los que tenemos dos dedos de frente comprendemos que eso ni Dios, al menos dejen de estar por enmedio, haciendo burto y respirando el aire escaso de la biosfera.”.Luego, tras la jiñada nuestra de cada día, en ese momento de paz interior que se siente después de realizada, me he limpiado el jebe con ella, para bendecirla con los oleos que son, cósmicamente hablando, el producto de nuestra Santa Obra, y la he hecho un burujo y la he ido a meter al container del papel reciclado, por eso de que se parece en algo a un buzón de correos y de que tuviera el mismo fin que las otras, aún sin pasar por la benentración en las divinas rajas. Pero como estaba lleno a rebosar como siempre, la he tirado al viento, para que corra con las demás basuras monte arriba y monte abajo, hasta que se funda con el Todo de la Masa Giratoria Universal, llevándole la unción de la tierna creación de mi ser y mi plegaria. Amén.
La foto se la he pillado a:
http://www.soitu.es/soitu/2008/12/10/vistoenlared/1228925248_755773.html
Y ahí explican más detalles.

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17 nov 2008

Rollos matutinos 12

El negro tendido.

Era la tendencia. Lo que iba a imponer al Negro en la Casa Blanca era la Tendencia. No podía ser de otra manera. Y yo lo supe enseguida. Casi que al momento mismo en que se presento a la candidatura. Estaba cantado. Claro que hubo sus dudas de si la Tendencia era Chocho o Negro. Pero enseguida quedó resuelta. Negro era una apuesta más potente, más triunfante, más redonda, más histórica, más... completa. Era como que en la opción Negro estaba englobada la de Chocho. Sin embargo en la de Chocho se perdía la pintada ocasión de la de Negro. Y ni había por ahí un negro Chocho del que tirar, ni eso hubiera estado dentro de la Tendencia. Porque de la Tendencia se sale uno tanto por abajo como por arriba. Tanto si no llegas como si te pasas. Si no das en el clavo exactamente no entras en la Tendencia y ahí te quedas inservible tirao en la cuneta. La Tendencia es la que manda y la Tendencia esta vez era Negro, para la Casa Blanca.
Otra cosa es cómo se forman las Tendencias. Si hay quiénes o salen sin que intervenga mano humana. Como le dije a Sophie, mi amiga fotógrafa, aquél día en la playa hablando de la Moda, en realidad, las Tendencias entre todos las forman y ellas solitas se montan. Y en esta de hacia el Negro a la Casa Blanca se ha visto bien clarito. Llegado el momento se lanzan pelotas hechas con el material que haya en el ambiente, se ve como caen, con qué efecto rebotan, si se pierden enseguida o si por fortuna alguna engorda por encanto, se hace grande, se impone y vuelve echando leches hecha un eco con vocación de Tendencia clamorosa e imparable. Entonces da igual quién haya sido el padre, ¡la Tendencia ha nacido! y con el cuidado de todos los que viven de la empresa de cuidarla lo normal es que llegue a encauzarse en una corriente adulta, cantarina y definida, que riegue docilmente lo que debe regar bajo la apariencia de un impetuosos torrente natural, fresco y rugiente, que surgiera arroyador del mismísimo fondo de la tierra haciendo crecer el asombro y el maravillamiento.

Después llega la cosechadora electoral y en un momento deja las Tendencias convertidas en rastrojos que no reverdecerán hasta la próxima campaña.



Mis agradacecimientos a www.blackdotbrown.com por el impagable montaje de de la foto.

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6 oct 2008

Rollos matutinos 11

Ganar el mundo.


De qué le sirve al hombre ganar el mundo si al final pilla almorranas. Dice el gran proverbio bíblico. Y eso es lo que me ha hecho pensar la noticia de que la Thatcher anda además de con dodotis caros cagados en el culo, con la cabeza perdía. Hecha un adefesio sin juicio y maloliente. Haciendo el ridículo ante proletarios especializados en asistir ese tipo de espectáculo. Ella tan rígida y severa con las formas como fue. También se dijo eso de Reagan. Y en nuestro reino, por dios, del santo grial de nuestra transocracia. Suárez. En su caso la prensa lameculosle puso no hace mucho vaselina al drama sacando una foto en portada que bordaba el arte de cambiar gato por liebre y esperpento por ternura. Sus gracias y dineros le habrán valido al fotógrafo. El rey y él de espaldas caminando como dos amigos viejos por el jardín de su casa. De espaldas claro. Y a la distancia justa. Como que conversando. Con un fondo verde de boscosa fronda enfrente. El rey aunque con traje, de diario, el otro en mangas de camisa un poco remangadas. Oh, el peso amistoso del brazo real sobre el hombro derecho del alzheimeroso. Oh, la marcha de los dos, perfectamente acompasada, congelada por el clik en el instante anterior en que las puntas de los pies derechos abandonan el césped para dar juntos el paso. Lento, cadencioso, de rítmica poesía triste y marchita, con cierto parecido en el mecer al que ejecutan los soldados entrenados para llevar los féretros al hombro en los actos de gala grandílocua de los entierros solemnes y oficiales. Pero hay que ver que incluso así, de espaldas, aún hecha con el objetivo más parcial, y buscado el mejor de los momentos y la más provechosa de las quinientas tomas del instante, no puede dejar de traslucir la estampa el horroroso frente que la foto oculta, baboso, decrépito, con la terrible idiocia instalada en los ojos y en el gesto. A remate progresiva, por si no fuera suficiente como está todavía.
De qué le sirvió a la Thatcher tener de alambre los pelos del chumino.
¿Que así es como rueda la rueda? ¿Que otros habrán retomado sus doctrinas y recogido sus esfuerzos? ¡Pasarse la vida administrando la mierda seriamente para acabar haciéndoselo encima con locura! Una generación tras otra. ¡Pero ¿qué coño es Esto, Genomo?! ¡Qué coño es Esto y qué baza grotesca es la que pretenden llevarse, los que se dedican a perpetuar con su poder la existencia del Poder, en este juego absurdo que venimos todos a jugar desde no se sabe donde!
Porque sea lo que sea es sin duda algo grotesco. Y ridículo, que al fin, a mi, es lo que más risa me da. En este momento.

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11 sept 2008

rollos matutinos 10




Ropones capisayos.


Veo en la televisión tres jueces. Deben de ser jueces, porque llevan puesto el ropón negro ese que se ponen cuando ejercen. Bueno uno en cualquier caso es una jueza. Mira que es siniestro. El ropón. Tiene en el subconsciente asociado algo del simbólico mito del plumaje del cuervo agorero. Estos de la tele además llevan una especie de cadena al cuello. Un cadenón barroco de eslabones de oro aplastados y cuadrados que además de siniestros les hace aún más arcaicos. Sin embargo se ríen. Se abrazan. Se felicitan con abrazos efusivos los unos a los otros. Tal vez sea los unos a la otra. O la otra a los unos. No sé, da igual. Celebran algo que es posible que sea un nombramiento. Uno ha pillado cargo. Posiblemente ella. Tal vez los tres. Ni lo oí, ni lo recuerdo, ni me importa. Lo que me ocupa la mente son los ropones. Iguales, pesados, sombríos. Sin duda hechos por el mismo sastre o bajo los mismos cánones estrictos de limitación y detalle de la rancia norma de manufactura. Desde luego eran de mejor calidad que los que vi hace poco en directo en un juicio por un accidente de tráfico de un amigo. Yo iba de testigo. La abogada era novata. Se le veía el nudo en la garganta que su novatez le producía. Disimulaba bien pero no tanto si se pensaba que había estudiado cinco años para hacerlo. Estaba allí en el jol de la audiencia intentando atar cabos y aleccionarnos para tener vista en la vista y no quedaba duda de que no tenía puta idea del caso ni era el caso que se hubiera informado sobre el caso ni que el caso le preocupara en el fondo lo más mínimo. De pronto dijo, huy, esperar, que tengo que ir a por la toga, que luego me quedo sin ella, y desapareció por una de las dos puertas que el espacio tenía para entrar en los oráculos, ambas vetadas por sendos carteles avisadores a los que no fueran de la empresa hasta el momento en que el ujier les llamara. Se vio que era un marrón que convocaran al acto y le pillaran sin eso, sin ese trapo negro puesto, imprescindible para el acto de impartir justicia, seguramente de obligado protocolo, de un tipo de tejido sintético a todas luces barato y de muy baja calidad por cierto, a juzgar por dos o tres que había por allí y que ya lo llevaban puesto. Yo pensé, mira, tienen los capisayos esos en uso colectivo y encima racionaos. Y me dije que aunque todos los de los abogados que estaban ya entogados por allí estaban más bien guarros, porque brillaban satinados de mugrecilla como las sotanas de los curas de mi infancia, habría las que estuvieran ya imponibles por impresentables o cargadas de unas pestes que pudieran ofender a quien sin serles propias se las tuvieran que investir aunque fuera sólo por tan serio espacio de tiempo. Empezaba ya a divagar sobre si no sería mejor que las usaran de usar y tirar en papel reciclable y en intentar adivinar cuánto tiempo iba a tardar en adoptarse esa moda en estos tiempos de culto de lo aséptico y de lo desechable y si no es que era ya que se hiciera, o hiciese en muchos tribunales, cuando volvió la abogada ya capisayada y con la misma caraja mental en la cabeza. De pronto vino a resultar que había suspendido el juicio porque habían metido la pata en un error tan gordo como demandar a una compañía de seguros que resultaba que no era la implicada.
Pero los de los tres de la tele eran mejor. Los capisayos. Ropones de pesada calidad. Estos eran cuervos de altos vuelos. Se notaba en la caída de la tela y en la perfección del corte y planchado de los pliegues. Eran caros y de peso. Y fue el concepto de peso el que debió llevarme al de carga y eso unido al de ropón debió ser lo que acabó por hacerme sentir el frío peso cetáceo y murcielaguino del pellejo oscuro, que se echan encima los señores magistrados para envolver sus fallos de justicia. Imagino el frío contacto de esa capa y me espeluzno. Y menos mal que en mi reino no se ponen pelucas blancas, como los ingleses, que no tienen parangón en lo irrisorio.
Deberían acabar con el uso de esos pingos. Por salud social. Esos trapos, como los que sirven de banderas, están llenos de emblemas terroríficos que se arrastran con ellos por el tiempo impregnando el presente con las pestes pasadas que trasmiten en su significación. Con la supuesta dignidad que quiere darse al que lo usa se le arropa en una costra antigua que perpetua en el fondo lo que es de todo menos bueno. Es lo mismo que las coronas de los reyes y las varitas de mando con que se pasan la prevaricación unos a otros los alcaldes.

Dedicado a mi amiga Carmen, que tiene ahora encima todo lo grasoso que la maldita estirpe de ropones tiene. Maldito sea el dios que pernitió que nacieran. O naciesen.

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20 ago 2008

Rollos matutinos 9


De la mediocridad plana, harta y… ¡ahivá dios, ¿y si se acaba?!

Madre mía, ¡Cómo está el patio! De pronto echo un vistazo a mi alrededor, así, desde la taza de mi váter, sentado para mi jiñada matinal y… ¡Cómo está el Mundo, facundo! ¡Sea lo que sea Esto, cómo está madre mía el Teatro! Por todas partes falta y sufrimiento y rollos malos. Casi siempre provocados por Ordenes absurdos. ¡Menos mal! ¡Menos mal que aunque algo cutre me ha tocao un emplazamiento regular, en el que me siento escondido a los horrores como pez en su agujero, chachi para el oteo y las elucubraciones, bien cerquita de los hipermercados, surtidas a tope las despensas, y, fuera de esas corrientes inquisitoriales además de frías feas, en una zona de templada toleranza, mercadotecnicamente ideológica, tan rica y variada en la calidad de sus nutrientes, que si bien resulta en realidad desde luego un poco insulsa es cómoda que te cagas (nunca dicho más a tiempo) colega, escribiendo tranquilamente mi Papel o dejándome flotar en la desidia de verlas venir jugando a ser espectador criticón descreído y escéptico, pero siempre guardándome en la manga el sagrado derecho a un cacho de suave celulosa higiénica, como el que ahora tengo en la mano pensativo, esperando para limpiarme lo que haga falta limpiar en cuanto acaba el proceso de ensuciado que sea y se dé el caso que aparezca una necesidad! Aunque nunca se sabe, ni nunca nunca se puede estar seguro. Sabido es que de pronto todo cambia, plaf, ¡uuhhh!, y lo que era cómodo escondrijo se convierte en horno crematorio. De repente y sin escapatoria. Porque sí y sin vuelta de hoja. Como si obedeciera a la letra de un guión inalterable. No lo quiera el Destino. Pero el Tinglado está como sujeto por hilvanes pero sin el como y nunca Esto fue tan inestable como ahora. (Hay quienes lo comparan con el mismísimo Kaos cósmico). Y si lo miro por el lado de mi microcosmo… Medito sobre mi seguridad mirando mis marchamos particulares y enseguida veo que en principio, si es que se está rifando algún futuro chungo, tengo yo casi todas las papeletas para que me toque. Y no sé si es que me las he ganao a pulso labrando despropósitos a lo largo de toda una vida de empeño en conseguirlas, o las he traído contratadas en Origen con la suscripción de alguna cláusula especial del Formulario de Acceso a Esto que hiciera el día que me compré el billete del Viaje en una de esas agencias que se dediquen a ello Allá. Lo que sí sé es que algunas, de mis muchas papeletas que llevo en la rifa de lo chungo, tienen encima números de esos con fama de bonitos, porque parecen que están especialmente predispuestos a salir del bombo los primeros. Pero luego me digo que aún así nunca se sabe. Que puedes tener todas menos una, para bien o para mal, y no salir ganador en el Sorteo. Y viceversa. Y comprendo que Esto es afortunadamente mucho más complejo que cualquier lógica que se pueda uno imaginar, lo que lo hace crujiente, picante, continuamente sorprendente y eternamente divertido. Y muy excitante para el Jugador. Por fortuna. Lo que no quiere decir que al final resulte ser un rollo macareno. O matutino.
Y ya un poco más tranquilizado, en el fondo sin razón, del pequeño sobresalto que he tenido por el sostén incierto de mi seguridad, me limpio con el papel mientras suspiro, me subo el pantalón, y tiro de la cadena para que el agua giroscópica se lleve todo el asunto por el sumidero cuanto antes.
Total, me digo para acabar de aplacar el temor tonto, cualquier sensación de poder vivir la Cosa de otra manera que no sea día a día, es en realidad pura ilusión. Propia de majaderos. Y en cuanto a hoy, oye, no será posiblemente la mejor pero no parece que la vida que vaya yo a tener sea de las malas. Mañana… amanecerá dios y medraremos.
(La imagen es una pintura de un pintor mejicano, Martín Ramírez, cuya vida fue aún más azarosa que la de Van Gogh. Si te interesa busca en Google)

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2 jul 2008

Rollos matutinos 8


Revelación.
A veces pienso en mí cuando desaparezca. Ese punto concreto que consistiré en el enorme Archivo de la Existencia, ahí, concluso, sin poder ser ya otra cosa que exactamente eso para siempre. Y respiro hondo y me digo, pues vale, ahí está el tío, bit perdido en el orden del Programa. Y observo el fósil que creo que seré, con cada una de mis queridas particularidades, mis preferencias, mis puntos de vista, mis detallitos, mis pejigueras, mis éxtasis y mis desazones, con todas esas cosas del día a día que bullendo a lo largo de una vida congelen mi personalidad para la Eternidad en la celda del Tiempo que me tocó constituir, secas, carentes de sentido personal, expuestas y explicadas como un berenjenal de efectos y de causas ajenas ya a cualquier voluntad maquilladora, valencias sin fin de un yo ahora apagado, que eclipsaba con el brillo ineludible de una singularidad más falsa que un euro de papel la percepción de la Entidad con la que se conforma, hechas ya historia, grafitos dispuestos para ser interpretados por un lector capaz si es que el Guión exige que lo haya. Entonces medito sobre la Realidad. La del Todo, y la de cada uno de esa mara que como yo fueron y tendrán que ser irremediablemente a trancas y barrancas. No para ser más listo ni para poder escribir chorradas como esta sino para tratar de sentirme in situ y porque me da la gana. E intuyo cuán pocas veces concuerda lo pretendido, lo creído, y lo que en verdad se acaba siendo, y que igual papel al fin han de tener en esa Historia la bruja iletrada e inocente que quemó la puta madre iglesia que Cervantes, o el chorvo guapo y prepotente que daba por culo al Papa protector bajo el palio de San Pedro como Napoleón o Bismarck (¿quién sería ese?), Cristóbal Colón o Juanita Banana, o el mayor cerdo con alas de la saga que cualquiera de la pila de sanchopanzas quijotescos que en el mundo han sido y seguirán siendo, agitando sus prácticos cilios primordiales como locos sin parar para mover el culo por la fangosa pasta del Anonimato que les tiene apegostrados, al son que les tocara, que les tocasen, que les correspondía o que les corresponda, moviendo la Rueda para dar de comer a la prole, llegar al heroísmo, comprarse su heroína, o para escurrir el bulto echando leches y vender hasta a su madre si hace falta. Y que da lo mismo que lo mismo da, este que aquél y ocho que ochenta, un corre que te pillo que un corre que te cagas. Cósmicamente hablando. Bien clarito está.
Después, tras la visión, se me queda un rato el Tiempo un poco así como en suspenso entre que por perplejidad y por la sombra incierta de un disgusto borroso que no tiene razón. Y cómo no hay dios que sepa si la Obra en la que ripio esta pensada para reír o llorar, resuelvo hacerme un Om y verlo con el color de un cristal que sea bonico. Decidir por mi parte que Esto forme algo así como que armónico, buscando la manera de escurrir el máximo deleite a la palabra en el sentido más trascendentón. Ante la duda la más tetuda. Total, si luego viene a resultar que es un mal rollo lo que es, eso que me habré llevado por delante, porque, en cualquier caso, no quiero pensar que por resultar acabe resultando que haya modo de quitar a los pringaos, después de tanta leche, incluso, lo bailao.

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25 may 2008

Rollos matutinos 7


Paralelismo


De pronto es como si hubiéramos alcanzado el futuro perfecto, en el que todo se pasa de seguida que llega para seguir siendo eterno presente futuro, y todo lo que la Ciencia presentaba como no va más, allá en los tiempos locos de la Torre Eifel, ha quedado reducido a un hay que ver mi abuelita la pobre qué faldas usaba y con qué de invenciones absurdas estaban tan contentos creyéndose que eran adelantos increíbles. Ahora sin embargo sique sique. La Ciencia ha alcanzado el techo de la santificación y los charlatanes de elixires que iban en carromatos por los desiertos polvorientos de las pelis del oeste anuncian ahora sus productos milagrosos con retinol antiarrugas de venta sólo en farmacias. Fruto de este maravilloso futuro insuperable que nunca vamos a perder es no sólo lo que ya se está inventando sino lo que se inventará si no se ha inventado todavía da lo mismo cuando sea. Sin embargo, hay que ser tonto para no darse cuenta de que, si no es que volvemos a la prehistoria cualquier día como quién cae en un hoyo por caminar de noche, otros siglos vendrán que nos harán quedar a su sombra en el lugar de aquel de la expó de Paris. Con todos nuestra primitiva medicina de trasplantes y nuestros arteros métodos de viajar por el espacio ¿O es verdad que ya estamos en el techo de la escala y que un poco más allá se pincha el globo y volvemos al suelo de la gráfica para ponernos de nuevo a escalar la cresta como enanos programados por alguien que no existe? Podría ser, desde luego un fin tiene que llegar a haber. Pero algo me dice que este sentirnos los más listos de la Historia que no podemos evitar tiene que ver más con un rollo prepotente exagerao que con la subconciencia del apocalipsis inmediato. O al menos me da la gana suponerlo así para preguntarme luego: y en este caso, ¿cuáles son ahora los actuales Titanic insumergibles que se hundan, los Zeppelín punteras que se lleven en un llamarazo a unos cuantos de los más ricos del mundo, los correctos ismos que se proscribirán por atroces, las inocuas talidomidas que harán nacer miles de monstruos, los rayos X con los que el mundo juega divertido como aquellos locos que iban por las ferias ofreciendo en barracas el espectáculo de verse por dentro como una diversión, gracias a unos rayos que denominaron X, hasta que empezaron a notar que el juego tenía ciertas consecuencias macabras, irreparables, que estaban siendo la causa de que murieran como moscas los que jugaban con ello? ¿Cuáles son los Frankesteines de la actual Ciencia Científica?
No os preocupéis, la solución vendrá en el advenimiento del futuro que nos sobrevenga, que por más modernos que seamos no podremos evitar que nos arrolle. Tampoco es problema la vergüenza que nos toque, de todas formas para entonces estaremos todos calvos y no nos va a quemar que otros listillos se rían de nosotros ¿O es preferible antes de que la amenaza de un futuro mejor nos haga pensar en lo ridículos que somos el que se acabe aquí lo que se daba de ser más listos hoy pero más tontos que mañana? Hostias, hostias, pues a lo mejor es esa la causa subyacente de nuestra atracción fatal por el apocalipsis, fíjate.
(la foto impagable, ha sido pillada de http://www.nadandoconchocos.blogspot.com/ pero creo que venía de http://www.static.flikr/)


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22 mar 2008

Rollos matutinos 6

Asnadas.

Esta mañana se me ha mezclado en la sesera el sabor de mi tostada de ajo, aceite y miel, con el gusto delicioso del café y las imágenes que no puedo dejar de rumiar desde que anoche vi una noticia mientras hacía frente a la tele mis gimnasias de antes de cenar. La noticia era del Aznar, repeinao, en Inglaterra, diciendo en el quinto aniversario de la guerra de Irak que estaba mu contento de que le hubieran inseminado dejándole embarazado de ella y de haberla parido felizmente tras la dura gestación. Al final se refirió al momento actual consecuencia de esos actos, de los cuales el era padra, o madro, o espíritu santo, con estas palabras literales: “no es una situación idílica pero es una situación muy buena”. Pronunciadas con la prepotencia del asno y el inglés horterino que cierta clase de españolitos exhiben presumidos en cuanto que tienen ocasión como muestra de su curta condición y su fervor americano, cargándonos a los que tenemos que verlo con la vergüenza ajena que ellos no tienen la capacidad de reconocer sobre sí mismos por muy grande que sea. De que le oí decirlo en medio de una flexión abdominal me surgió en la mente la imagen de un anuncio publicitario, de una conocida marca de embutidos, en la que sacaban a los supuestos cerdos que luego iban a servir para hacer sus chorizos corriendo en manada por una playa idílica a cámara lenta y con la música de Carros de fuego. Enseguida se me mezcló con otra de otro anuncio parecido, creo que de un pavo, al que sacaban, animado con técnicas digitales, luciendo mientras guiñaba un ojo al espectador y sacaba pecho orgulloso, a modo de condecoración, el premio de la medalla que llevaba prendida en la pechuga y que era la misma que luego iba a lucir en la etiqueta de la marca del fiambre. Y enseguida se me superpuso otra de otro, esta de un cerdo que acude a un teatro lleno de gente enardecida, deslumbrado y feliz entre focos y flases, donde le cuelgan del cuello entre una algarabía de ovaciones el preciado trofeo de la chapita que luego llevará atada a la pezuña del jamón como galardón por haber llegado a ser tan sabroso. Quizás fueran distintos los anuncios reales de las escenas que se me vinieron a la memoria, también me llegó junto con ellas la sensación de que había visto muchos más parecidos, variaciones de lo mismo, que no podía recordar, pero que tenían en común la indignación que me provocaban por la profunda falta de respeto que venían a significar para con los seres que servían como materia prima para nuestras digestiones con el horroroso sacrificio de su existencia. Comérnoslos es ley de vida, pero es un pecado cósmico imperdonable hacerlo encima con cachondeíto. Lo tengo muy claro. Presiento que hay un equilibrio universal que se rompe cuando se hacen esas cosas. Un crack pequeño pero definitivo. Y esas asnadas entraban dentro de eso por completo. Porque una cosa es que mantengamos en la mierda a toda esa gente para que nos sirva de gasolina que mueva el motor de nuestra industria y otra faltarles al respeto encima. De forma gratuita. Sólo para autosatisfacerse el ego uno que se cree muy importante en la historia y que sólo es un pringadillo con la única trascendencia global de haber sido el tampax de un periodo del Poder. Qué gran prueba de la inexistencia de un dios justiciero. De haber existido un tal le habría partido la boca allí mismo ante las cámaras y nada más haber pronunciado las palabras, idílica y muy buena, referidas a ese infierno que viven millones de personas como cosa cotidiana. En siete cachos.

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15 mar 2008

Rollos matutinos 5


El ojo real.

Hay situaciones, que pueden ser profesionales o casuales, buscadas o encontradas, que por sí solas sacan las realdades fuera de lo establecido de cuajo. De forma por completo incuestionable. Y las ponen en un punto de vista..., vamos a decir... peculiar, cuando no dentro de la realidad más brut nature que pueda imaginarse. Sí, se me ocurre por ejemplo la de un médico que podría ser real. Es decir, el médico que le eche un ojo a la Reina al mal de almorranas que, por ejemplo, sufriera o sufriese. Ese tío, en ese momento, en esa situación, en el ejercicio de esa su cualificadísima profesión, enfocando con pericia la estructura social con ese punto de vista tan puntualmente concreto y de una totalidad tan absoluta sin embargo. Hummm... ladéese un poco más hacia la izquierda, alteza (o quizás se debería decir majestad), que pueda yo examinar bien la zona afectada, así, así está muy bien, gracias alteza. Y ella que igual calla privada de toda altanería en tan, cósmicamente hablando, cruciales circunstancias, que quizás le dice que por favor no emplee los tratamientos debidos al protocolo por su rango en esos precisos momentos tan realmente duros, en el que el único tratamiento que espera ansiosa de él es el que le cure ese horror que sufre en regio silencio. Y él que quizás le responde que por dios, alteza, qué buen humor tiene usted siempre, mientras aparta los reales cachetes con las manos en los guantes de fino látex y agudiza el ojo para centrar la vista en la valoración pericial del estado exacto de la inflamación varicosa que sufre la corona circular del agujero negro del realísimo culo. Qué especial situación para mirar la relación súbdito rey, ¿verdad? Pues a eso me refiero, o quiero referirme. A esos puntos de vista accidentales, tan infinitamente variopintos y frecuentes, donde la puta realidad subvierte el montaje vano de lo sagradamente establecido sin dejar lugar a dudas, (¿o es cierto que lo accidental no existe?), como si fuera una bomba silenciosa que resquebraja sin remedio la convicción más firme en las convenciones más estructurales con un pum tan sordo como irreparable. Aunque el convencionalismo haga enseguida como que no pasa nada y consiga que la farsa continúe tan tranquila ejerciendo sus funciones fuera de peligro.

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13 feb 2008

Rollos matutinos 4

Lo


El problema está en el sujeto del lo. Son las tres de la mañana y haciéndome una infusión de tila y azahar para ver si conseguía acabar con mi desvelo, al tiempo del ¡TLÍN! que hace el microondas cuando acaba su trabajo ha sonado un ¡clof!, este más sordo y hueco que el ¡TLÍN! de rigor, que suele pasar a veces y consiste en que se te queda el vaso medio vacío de agua de sopetón. Todavía no he llegado a formular las reglas de funcionamiento del ¡clof!, porque no pasa siempre y unas veces el agua entra en ebullición sin ¡clof!ear y otras ¡clof!ea sin haber llegado a entrar en ebullición. Pero cada vez me pone negro y me hace rememorar cierto temor que esa extraña tecnología de calentamiento me hizo sospechar desde su aparición. Así que mientras infusiono las yerbas en la mitad del agua mi mente vuela juguetona por ahí buscando conclusiones.
-Vete tú a saber qué clase de perjuicios puede acabar trayéndonos estos micro¡TLÍN!nes. Sí, no sería la primera vez que un en principio avance tecnológico trajera arrastras consigo el desastre silencioso y definitivo. Leí una vez que era posible que el fin del Imperio Romano hubiera sido por la manía que tuvieron al final de forrar las ánforas del vino con plomo, que hacía que los líquidos se conservaran mejor y todo fuera más chachi, pero que dejó a la prole de la clase rica, que era la que bebía más y podía costearse las ánforas de nueva tecnología, con una degeneración cerebral y física espantosa e incurable. Que puso el imperio en bandeja en manos de los bárbaros. Y habrá muchos más ejemplos históricos. Y en el último cincuenteño ha habido una barbaridad de innovaciones estremecedoras. El microondas, por ejemplo. O sea que...
-¡Qué horror! ¿Tú crees?, hombre, yo no creo, ahora antes de sacar algo al público lo estudian mucho.

¡Ahhh!, me digo un rato después mientras me tomo la tisana medio fría (porque otra cosa extraña de los ¡clof!es es que con él de pronto se queda la temperatura hirviente del líquido notablemente reducida), ¡ahí está el quid!, en el sujeto del lo.

Y así son ya las cuatro y aquí me tienes, Genomo, intentando todavía definir(elsujetodel)lo. El objeto está claro, es esa infinidad de aparatos y químicas y técnicas potencialmente peligrosas que crecen en número a cada momento paridos por la industria de la investigación. Pero el sujeto del lo estudian... Ese ente investigador multicefálico, quiénes lo forman. Quién les paga. Quién les dice con qué balanza tienen que pesar riesgos y ventajas. Cuál es su razón última de ser. El Mercaraiso. Por supuesto.
Qué el señor nos pille confesaos.

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21 ene 2008

Rollos matutinos 3




El Chunda chunda.




-¿Te has enterado de lo de la letra para el himno? La ha promovido el Comité Olímpico, no podía haber sido otro sector. En los órganos de dirección del deporte se reconcentra una patriochez subliminal que no veas. De siempre. En mis tiempos los profes de educación física eran los más fachas. Siempre iban de amiguetes con los de formación del espíritu nacional.
-¡Es verdad es verdad! Las mías eran todas de la Sección Femenina, no veas como eran de tiesas.
-Pues fíjate, todavía queda en esas ollas caldo de ese pa jartarse. Llevan tiempo con el culo aceo diciendo que es una pena que cuando nuestros deportistas ganan no puedan cantar en el podium... Es increíble. Lo ha escrito un parao de por ahí... Lo iban a proponer a Las Cortes, pero se han arrepentío. Parece que ni dios estaba por la labor... Desde luego la cosa era impresentable. Dos viva España, que si ya de por si tienen ñia las Españas en arenga, con el viva delante... Y que si corazón, inmenso mar, ¡ama a la patria!, cielo azul, gloria a los hijos... Kk, kk. Lo mejor es lo que ha dicho en el telediario un deportista de estos jóvenes que están de moda. Le han preguntado qué pensaba del invento y él ha dicho: Hombre, yo soy más de Paquito el chocolatero. Y me ha parecido una de las mayores genialidades que he escuchado últimamente. ¡Paquito chocolatero himno oficial de los españoles! A eso me apunto yo. Eso si sería limpiar del concepto patriótico la mierda que hay que barrer para siempre. Aire limpio. Sí señor. Abrir por una vez de par en par las puertas a algo serio.
-¡Sí es verdad! Y eso lo bailamos todos en cuanto estamos borrachos de lo que sea que nos ponga eufóricos.
-Un ejemplo impagable dado al mundo sería ese cambio. Y se ha producido otro detalle que es todo un guiño picarón del inconsciente colectivo acerca del himno... Todos los medios oficiales llevan días refiriéndose a él como el chunda chunda ¿No te acuerdas de lo frecuente que era allá por los setenta referirse a él con ese cachondeo colectivo? El himno era el chunda chunda. No porque no tuviera letra, sino porque era la forma más directa de poner al símbolo en el sitio que le correspondía. Por cierto que siempre acababa la emisión de la tele con él a media noche.
-A lo mejor es que las cosas más serias las decimos sin pensar.
-Desde luego. Al final el genio español además de ser de los menos religiosos del mundo es seguramente de los menos pringaos en la gilipollez patriotera. Y nuestro mejor destino en lo universal sería dar eso a la globalización. Fuera vivas a patrias militrónchicas. Quitarsus de encima las liendres patrióticas. Hagamos resonar la nueva marcha: ¡Paquitooooo...! ¡Hé!
-Escríbeme algo sobre esto, anda, que me parece que es muy importante.
Concluyó mi amiga ayer gravemente.
Y yo hoy, en cuanto he acabado el café del desayuno, me he puesto y lo he hecho. Incluso antes de ir al váter. Las cosas sagradas no pueden dejar de ser tratadas ni por la misma vida.

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