11 sept 2008

rollos matutinos 10




Ropones capisayos.


Veo en la televisión tres jueces. Deben de ser jueces, porque llevan puesto el ropón negro ese que se ponen cuando ejercen. Bueno uno en cualquier caso es una jueza. Mira que es siniestro. El ropón. Tiene en el subconsciente asociado algo del simbólico mito del plumaje del cuervo agorero. Estos de la tele además llevan una especie de cadena al cuello. Un cadenón barroco de eslabones de oro aplastados y cuadrados que además de siniestros les hace aún más arcaicos. Sin embargo se ríen. Se abrazan. Se felicitan con abrazos efusivos los unos a los otros. Tal vez sea los unos a la otra. O la otra a los unos. No sé, da igual. Celebran algo que es posible que sea un nombramiento. Uno ha pillado cargo. Posiblemente ella. Tal vez los tres. Ni lo oí, ni lo recuerdo, ni me importa. Lo que me ocupa la mente son los ropones. Iguales, pesados, sombríos. Sin duda hechos por el mismo sastre o bajo los mismos cánones estrictos de limitación y detalle de la rancia norma de manufactura. Desde luego eran de mejor calidad que los que vi hace poco en directo en un juicio por un accidente de tráfico de un amigo. Yo iba de testigo. La abogada era novata. Se le veía el nudo en la garganta que su novatez le producía. Disimulaba bien pero no tanto si se pensaba que había estudiado cinco años para hacerlo. Estaba allí en el jol de la audiencia intentando atar cabos y aleccionarnos para tener vista en la vista y no quedaba duda de que no tenía puta idea del caso ni era el caso que se hubiera informado sobre el caso ni que el caso le preocupara en el fondo lo más mínimo. De pronto dijo, huy, esperar, que tengo que ir a por la toga, que luego me quedo sin ella, y desapareció por una de las dos puertas que el espacio tenía para entrar en los oráculos, ambas vetadas por sendos carteles avisadores a los que no fueran de la empresa hasta el momento en que el ujier les llamara. Se vio que era un marrón que convocaran al acto y le pillaran sin eso, sin ese trapo negro puesto, imprescindible para el acto de impartir justicia, seguramente de obligado protocolo, de un tipo de tejido sintético a todas luces barato y de muy baja calidad por cierto, a juzgar por dos o tres que había por allí y que ya lo llevaban puesto. Yo pensé, mira, tienen los capisayos esos en uso colectivo y encima racionaos. Y me dije que aunque todos los de los abogados que estaban ya entogados por allí estaban más bien guarros, porque brillaban satinados de mugrecilla como las sotanas de los curas de mi infancia, habría las que estuvieran ya imponibles por impresentables o cargadas de unas pestes que pudieran ofender a quien sin serles propias se las tuvieran que investir aunque fuera sólo por tan serio espacio de tiempo. Empezaba ya a divagar sobre si no sería mejor que las usaran de usar y tirar en papel reciclable y en intentar adivinar cuánto tiempo iba a tardar en adoptarse esa moda en estos tiempos de culto de lo aséptico y de lo desechable y si no es que era ya que se hiciera, o hiciese en muchos tribunales, cuando volvió la abogada ya capisayada y con la misma caraja mental en la cabeza. De pronto vino a resultar que había suspendido el juicio porque habían metido la pata en un error tan gordo como demandar a una compañía de seguros que resultaba que no era la implicada.
Pero los de los tres de la tele eran mejor. Los capisayos. Ropones de pesada calidad. Estos eran cuervos de altos vuelos. Se notaba en la caída de la tela y en la perfección del corte y planchado de los pliegues. Eran caros y de peso. Y fue el concepto de peso el que debió llevarme al de carga y eso unido al de ropón debió ser lo que acabó por hacerme sentir el frío peso cetáceo y murcielaguino del pellejo oscuro, que se echan encima los señores magistrados para envolver sus fallos de justicia. Imagino el frío contacto de esa capa y me espeluzno. Y menos mal que en mi reino no se ponen pelucas blancas, como los ingleses, que no tienen parangón en lo irrisorio.
Deberían acabar con el uso de esos pingos. Por salud social. Esos trapos, como los que sirven de banderas, están llenos de emblemas terroríficos que se arrastran con ellos por el tiempo impregnando el presente con las pestes pasadas que trasmiten en su significación. Con la supuesta dignidad que quiere darse al que lo usa se le arropa en una costra antigua que perpetua en el fondo lo que es de todo menos bueno. Es lo mismo que las coronas de los reyes y las varitas de mando con que se pasan la prevaricación unos a otros los alcaldes.

Dedicado a mi amiga Carmen, que tiene ahora encima todo lo grasoso que la maldita estirpe de ropones tiene. Maldito sea el dios que pernitió que nacieran. O naciesen.

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20 ago 2008

Rollos matutinos 9


De la mediocridad plana, harta y… ¡ahivá dios, ¿y si se acaba?!

Madre mía, ¡Cómo está el patio! De pronto echo un vistazo a mi alrededor, así, desde la taza de mi váter, sentado para mi jiñada matinal y… ¡Cómo está el Mundo, facundo! ¡Sea lo que sea Esto, cómo está madre mía el Teatro! Por todas partes falta y sufrimiento y rollos malos. Casi siempre provocados por Ordenes absurdos. ¡Menos mal! ¡Menos mal que aunque algo cutre me ha tocao un emplazamiento regular, en el que me siento escondido a los horrores como pez en su agujero, chachi para el oteo y las elucubraciones, bien cerquita de los hipermercados, surtidas a tope las despensas, y, fuera de esas corrientes inquisitoriales además de frías feas, en una zona de templada toleranza, mercadotecnicamente ideológica, tan rica y variada en la calidad de sus nutrientes, que si bien resulta en realidad desde luego un poco insulsa es cómoda que te cagas (nunca dicho más a tiempo) colega, escribiendo tranquilamente mi Papel o dejándome flotar en la desidia de verlas venir jugando a ser espectador criticón descreído y escéptico, pero siempre guardándome en la manga el sagrado derecho a un cacho de suave celulosa higiénica, como el que ahora tengo en la mano pensativo, esperando para limpiarme lo que haga falta limpiar en cuanto acaba el proceso de ensuciado que sea y se dé el caso que aparezca una necesidad! Aunque nunca se sabe, ni nunca nunca se puede estar seguro. Sabido es que de pronto todo cambia, plaf, ¡uuhhh!, y lo que era cómodo escondrijo se convierte en horno crematorio. De repente y sin escapatoria. Porque sí y sin vuelta de hoja. Como si obedeciera a la letra de un guión inalterable. No lo quiera el Destino. Pero el Tinglado está como sujeto por hilvanes pero sin el como y nunca Esto fue tan inestable como ahora. (Hay quienes lo comparan con el mismísimo Kaos cósmico). Y si lo miro por el lado de mi microcosmo… Medito sobre mi seguridad mirando mis marchamos particulares y enseguida veo que en principio, si es que se está rifando algún futuro chungo, tengo yo casi todas las papeletas para que me toque. Y no sé si es que me las he ganao a pulso labrando despropósitos a lo largo de toda una vida de empeño en conseguirlas, o las he traído contratadas en Origen con la suscripción de alguna cláusula especial del Formulario de Acceso a Esto que hiciera el día que me compré el billete del Viaje en una de esas agencias que se dediquen a ello Allá. Lo que sí sé es que algunas, de mis muchas papeletas que llevo en la rifa de lo chungo, tienen encima números de esos con fama de bonitos, porque parecen que están especialmente predispuestos a salir del bombo los primeros. Pero luego me digo que aún así nunca se sabe. Que puedes tener todas menos una, para bien o para mal, y no salir ganador en el Sorteo. Y viceversa. Y comprendo que Esto es afortunadamente mucho más complejo que cualquier lógica que se pueda uno imaginar, lo que lo hace crujiente, picante, continuamente sorprendente y eternamente divertido. Y muy excitante para el Jugador. Por fortuna. Lo que no quiere decir que al final resulte ser un rollo macareno. O matutino.
Y ya un poco más tranquilizado, en el fondo sin razón, del pequeño sobresalto que he tenido por el sostén incierto de mi seguridad, me limpio con el papel mientras suspiro, me subo el pantalón, y tiro de la cadena para que el agua giroscópica se lleve todo el asunto por el sumidero cuanto antes.
Total, me digo para acabar de aplacar el temor tonto, cualquier sensación de poder vivir la Cosa de otra manera que no sea día a día, es en realidad pura ilusión. Propia de majaderos. Y en cuanto a hoy, oye, no será posiblemente la mejor pero no parece que la vida que vaya yo a tener sea de las malas. Mañana… amanecerá dios y medraremos.
(La imagen es una pintura de un pintor mejicano, Martín Ramírez, cuya vida fue aún más azarosa que la de Van Gogh. Si te interesa busca en Google)

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2 jul 2008

Rollos matutinos 8


Revelación.
A veces pienso en mí cuando desaparezca. Ese punto concreto que consistiré en el enorme Archivo de la Existencia, ahí, concluso, sin poder ser ya otra cosa que exactamente eso para siempre. Y respiro hondo y me digo, pues vale, ahí está el tío, bit perdido en el orden del Programa. Y observo el fósil que creo que seré, con cada una de mis queridas particularidades, mis preferencias, mis puntos de vista, mis detallitos, mis pejigueras, mis éxtasis y mis desazones, con todas esas cosas del día a día que bullendo a lo largo de una vida congelen mi personalidad para la Eternidad en la celda del Tiempo que me tocó constituir, secas, carentes de sentido personal, expuestas y explicadas como un berenjenal de efectos y de causas ajenas ya a cualquier voluntad maquilladora, valencias sin fin de un yo ahora apagado, que eclipsaba con el brillo ineludible de una singularidad más falsa que un euro de papel la percepción de la Entidad con la que se conforma, hechas ya historia, grafitos dispuestos para ser interpretados por un lector capaz si es que el Guión exige que lo haya. Entonces medito sobre la Realidad. La del Todo, y la de cada uno de esa mara que como yo fueron y tendrán que ser irremediablemente a trancas y barrancas. No para ser más listo ni para poder escribir chorradas como esta sino para tratar de sentirme in situ y porque me da la gana. E intuyo cuán pocas veces concuerda lo pretendido, lo creído, y lo que en verdad se acaba siendo, y que igual papel al fin han de tener en esa Historia la bruja iletrada e inocente que quemó la puta madre iglesia que Cervantes, o el chorvo guapo y prepotente que daba por culo al Papa protector bajo el palio de San Pedro como Napoleón o Bismarck (¿quién sería ese?), Cristóbal Colón o Juanita Banana, o el mayor cerdo con alas de la saga que cualquiera de la pila de sanchopanzas quijotescos que en el mundo han sido y seguirán siendo, agitando sus prácticos cilios primordiales como locos sin parar para mover el culo por la fangosa pasta del Anonimato que les tiene apegostrados, al son que les tocara, que les tocasen, que les correspondía o que les corresponda, moviendo la Rueda para dar de comer a la prole, llegar al heroísmo, comprarse su heroína, o para escurrir el bulto echando leches y vender hasta a su madre si hace falta. Y que da lo mismo que lo mismo da, este que aquél y ocho que ochenta, un corre que te pillo que un corre que te cagas. Cósmicamente hablando. Bien clarito está.
Después, tras la visión, se me queda un rato el Tiempo un poco así como en suspenso entre que por perplejidad y por la sombra incierta de un disgusto borroso que no tiene razón. Y cómo no hay dios que sepa si la Obra en la que ripio esta pensada para reír o llorar, resuelvo hacerme un Om y verlo con el color de un cristal que sea bonico. Decidir por mi parte que Esto forme algo así como que armónico, buscando la manera de escurrir el máximo deleite a la palabra en el sentido más trascendentón. Ante la duda la más tetuda. Total, si luego viene a resultar que es un mal rollo lo que es, eso que me habré llevado por delante, porque, en cualquier caso, no quiero pensar que por resultar acabe resultando que haya modo de quitar a los pringaos, después de tanta leche, incluso, lo bailao.

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25 may 2008

Rollos matutinos 7


Paralelismo


De pronto es como si hubiéramos alcanzado el futuro perfecto, en el que todo se pasa de seguida que llega para seguir siendo eterno presente futuro, y todo lo que la Ciencia presentaba como no va más, allá en los tiempos locos de la Torre Eifel, ha quedado reducido a un hay que ver mi abuelita la pobre qué faldas usaba y con qué de invenciones absurdas estaban tan contentos creyéndose que eran adelantos increíbles. Ahora sin embargo sique sique. La Ciencia ha alcanzado el techo de la santificación y los charlatanes de elixires que iban en carromatos por los desiertos polvorientos de las pelis del oeste anuncian ahora sus productos milagrosos con retinol antiarrugas de venta sólo en farmacias. Fruto de este maravilloso futuro insuperable que nunca vamos a perder es no sólo lo que ya se está inventando sino lo que se inventará si no se ha inventado todavía da lo mismo cuando sea. Sin embargo, hay que ser tonto para no darse cuenta de que, si no es que volvemos a la prehistoria cualquier día como quién cae en un hoyo por caminar de noche, otros siglos vendrán que nos harán quedar a su sombra en el lugar de aquel de la expó de Paris. Con todos nuestra primitiva medicina de trasplantes y nuestros arteros métodos de viajar por el espacio ¿O es verdad que ya estamos en el techo de la escala y que un poco más allá se pincha el globo y volvemos al suelo de la gráfica para ponernos de nuevo a escalar la cresta como enanos programados por alguien que no existe? Podría ser, desde luego un fin tiene que llegar a haber. Pero algo me dice que este sentirnos los más listos de la Historia que no podemos evitar tiene que ver más con un rollo prepotente exagerao que con la subconciencia del apocalipsis inmediato. O al menos me da la gana suponerlo así para preguntarme luego: y en este caso, ¿cuáles son ahora los actuales Titanic insumergibles que se hundan, los Zeppelín punteras que se lleven en un llamarazo a unos cuantos de los más ricos del mundo, los correctos ismos que se proscribirán por atroces, las inocuas talidomidas que harán nacer miles de monstruos, los rayos X con los que el mundo juega divertido como aquellos locos que iban por las ferias ofreciendo en barracas el espectáculo de verse por dentro como una diversión, gracias a unos rayos que denominaron X, hasta que empezaron a notar que el juego tenía ciertas consecuencias macabras, irreparables, que estaban siendo la causa de que murieran como moscas los que jugaban con ello? ¿Cuáles son los Frankesteines de la actual Ciencia Científica?
No os preocupéis, la solución vendrá en el advenimiento del futuro que nos sobrevenga, que por más modernos que seamos no podremos evitar que nos arrolle. Tampoco es problema la vergüenza que nos toque, de todas formas para entonces estaremos todos calvos y no nos va a quemar que otros listillos se rían de nosotros ¿O es preferible antes de que la amenaza de un futuro mejor nos haga pensar en lo ridículos que somos el que se acabe aquí lo que se daba de ser más listos hoy pero más tontos que mañana? Hostias, hostias, pues a lo mejor es esa la causa subyacente de nuestra atracción fatal por el apocalipsis, fíjate.
(la foto impagable, ha sido pillada de http://www.nadandoconchocos.blogspot.com/ pero creo que venía de http://www.static.flikr/)


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22 mar 2008

Rollos matutinos 6

Asnadas.

Esta mañana se me ha mezclado en la sesera el sabor de mi tostada de ajo, aceite y miel, con el gusto delicioso del café y las imágenes que no puedo dejar de rumiar desde que anoche vi una noticia mientras hacía frente a la tele mis gimnasias de antes de cenar. La noticia era del Aznar, repeinao, en Inglaterra, diciendo en el quinto aniversario de la guerra de Irak que estaba mu contento de que le hubieran inseminado dejándole embarazado de ella y de haberla parido felizmente tras la dura gestación. Al final se refirió al momento actual consecuencia de esos actos, de los cuales el era padra, o madro, o espíritu santo, con estas palabras literales: “no es una situación idílica pero es una situación muy buena”. Pronunciadas con la prepotencia del asno y el inglés horterino que cierta clase de españolitos exhiben presumidos en cuanto que tienen ocasión como muestra de su curta condición y su fervor americano, cargándonos a los que tenemos que verlo con la vergüenza ajena que ellos no tienen la capacidad de reconocer sobre sí mismos por muy grande que sea. De que le oí decirlo en medio de una flexión abdominal me surgió en la mente la imagen de un anuncio publicitario, de una conocida marca de embutidos, en la que sacaban a los supuestos cerdos que luego iban a servir para hacer sus chorizos corriendo en manada por una playa idílica a cámara lenta y con la música de Carros de fuego. Enseguida se me mezcló con otra de otro anuncio parecido, creo que de un pavo, al que sacaban, animado con técnicas digitales, luciendo mientras guiñaba un ojo al espectador y sacaba pecho orgulloso, a modo de condecoración, el premio de la medalla que llevaba prendida en la pechuga y que era la misma que luego iba a lucir en la etiqueta de la marca del fiambre. Y enseguida se me superpuso otra de otro, esta de un cerdo que acude a un teatro lleno de gente enardecida, deslumbrado y feliz entre focos y flases, donde le cuelgan del cuello entre una algarabía de ovaciones el preciado trofeo de la chapita que luego llevará atada a la pezuña del jamón como galardón por haber llegado a ser tan sabroso. Quizás fueran distintos los anuncios reales de las escenas que se me vinieron a la memoria, también me llegó junto con ellas la sensación de que había visto muchos más parecidos, variaciones de lo mismo, que no podía recordar, pero que tenían en común la indignación que me provocaban por la profunda falta de respeto que venían a significar para con los seres que servían como materia prima para nuestras digestiones con el horroroso sacrificio de su existencia. Comérnoslos es ley de vida, pero es un pecado cósmico imperdonable hacerlo encima con cachondeíto. Lo tengo muy claro. Presiento que hay un equilibrio universal que se rompe cuando se hacen esas cosas. Un crack pequeño pero definitivo. Y esas asnadas entraban dentro de eso por completo. Porque una cosa es que mantengamos en la mierda a toda esa gente para que nos sirva de gasolina que mueva el motor de nuestra industria y otra faltarles al respeto encima. De forma gratuita. Sólo para autosatisfacerse el ego uno que se cree muy importante en la historia y que sólo es un pringadillo con la única trascendencia global de haber sido el tampax de un periodo del Poder. Qué gran prueba de la inexistencia de un dios justiciero. De haber existido un tal le habría partido la boca allí mismo ante las cámaras y nada más haber pronunciado las palabras, idílica y muy buena, referidas a ese infierno que viven millones de personas como cosa cotidiana. En siete cachos.

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15 mar 2008

Rollos matutinos 5


El ojo real.

Hay situaciones, que pueden ser profesionales o casuales, buscadas o encontradas, que por sí solas sacan las realdades fuera de lo establecido de cuajo. De forma por completo incuestionable. Y las ponen en un punto de vista..., vamos a decir... peculiar, cuando no dentro de la realidad más brut nature que pueda imaginarse. Sí, se me ocurre por ejemplo la de un médico que podría ser real. Es decir, el médico que le eche un ojo a la Reina al mal de almorranas que, por ejemplo, sufriera o sufriese. Ese tío, en ese momento, en esa situación, en el ejercicio de esa su cualificadísima profesión, enfocando con pericia la estructura social con ese punto de vista tan puntualmente concreto y de una totalidad tan absoluta sin embargo. Hummm... ladéese un poco más hacia la izquierda, alteza (o quizás se debería decir majestad), que pueda yo examinar bien la zona afectada, así, así está muy bien, gracias alteza. Y ella que igual calla privada de toda altanería en tan, cósmicamente hablando, cruciales circunstancias, que quizás le dice que por favor no emplee los tratamientos debidos al protocolo por su rango en esos precisos momentos tan realmente duros, en el que el único tratamiento que espera ansiosa de él es el que le cure ese horror que sufre en regio silencio. Y él que quizás le responde que por dios, alteza, qué buen humor tiene usted siempre, mientras aparta los reales cachetes con las manos en los guantes de fino látex y agudiza el ojo para centrar la vista en la valoración pericial del estado exacto de la inflamación varicosa que sufre la corona circular del agujero negro del realísimo culo. Qué especial situación para mirar la relación súbdito rey, ¿verdad? Pues a eso me refiero, o quiero referirme. A esos puntos de vista accidentales, tan infinitamente variopintos y frecuentes, donde la puta realidad subvierte el montaje vano de lo sagradamente establecido sin dejar lugar a dudas, (¿o es cierto que lo accidental no existe?), como si fuera una bomba silenciosa que resquebraja sin remedio la convicción más firme en las convenciones más estructurales con un pum tan sordo como irreparable. Aunque el convencionalismo haga enseguida como que no pasa nada y consiga que la farsa continúe tan tranquila ejerciendo sus funciones fuera de peligro.

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13 feb 2008

Rollos matutinos 4

Lo


El problema está en el sujeto del lo. Son las tres de la mañana y haciéndome una infusión de tila y azahar para ver si conseguía acabar con mi desvelo, al tiempo del ¡TLÍN! que hace el microondas cuando acaba su trabajo ha sonado un ¡clof!, este más sordo y hueco que el ¡TLÍN! de rigor, que suele pasar a veces y consiste en que se te queda el vaso medio vacío de agua de sopetón. Todavía no he llegado a formular las reglas de funcionamiento del ¡clof!, porque no pasa siempre y unas veces el agua entra en ebullición sin ¡clof!ear y otras ¡clof!ea sin haber llegado a entrar en ebullición. Pero cada vez me pone negro y me hace rememorar cierto temor que esa extraña tecnología de calentamiento me hizo sospechar desde su aparición. Así que mientras infusiono las yerbas en la mitad del agua mi mente vuela juguetona por ahí buscando conclusiones.
-Vete tú a saber qué clase de perjuicios puede acabar trayéndonos estos micro¡TLÍN!nes. Sí, no sería la primera vez que un en principio avance tecnológico trajera arrastras consigo el desastre silencioso y definitivo. Leí una vez que era posible que el fin del Imperio Romano hubiera sido por la manía que tuvieron al final de forrar las ánforas del vino con plomo, que hacía que los líquidos se conservaran mejor y todo fuera más chachi, pero que dejó a la prole de la clase rica, que era la que bebía más y podía costearse las ánforas de nueva tecnología, con una degeneración cerebral y física espantosa e incurable. Que puso el imperio en bandeja en manos de los bárbaros. Y habrá muchos más ejemplos históricos. Y en el último cincuenteño ha habido una barbaridad de innovaciones estremecedoras. El microondas, por ejemplo. O sea que...
-¡Qué horror! ¿Tú crees?, hombre, yo no creo, ahora antes de sacar algo al público lo estudian mucho.

¡Ahhh!, me digo un rato después mientras me tomo la tisana medio fría (porque otra cosa extraña de los ¡clof!es es que con él de pronto se queda la temperatura hirviente del líquido notablemente reducida), ¡ahí está el quid!, en el sujeto del lo.

Y así son ya las cuatro y aquí me tienes, Genomo, intentando todavía definir(elsujetodel)lo. El objeto está claro, es esa infinidad de aparatos y químicas y técnicas potencialmente peligrosas que crecen en número a cada momento paridos por la industria de la investigación. Pero el sujeto del lo estudian... Ese ente investigador multicefálico, quiénes lo forman. Quién les paga. Quién les dice con qué balanza tienen que pesar riesgos y ventajas. Cuál es su razón última de ser. El Mercaraiso. Por supuesto.
Qué el señor nos pille confesaos.

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21 ene 2008

Rollos matutinos 3




El Chunda chunda.




-¿Te has enterado de lo de la letra para el himno? La ha promovido el Comité Olímpico, no podía haber sido otro sector. En los órganos de dirección del deporte se reconcentra una patriochez subliminal que no veas. De siempre. En mis tiempos los profes de educación física eran los más fachas. Siempre iban de amiguetes con los de formación del espíritu nacional.
-¡Es verdad es verdad! Las mías eran todas de la Sección Femenina, no veas como eran de tiesas.
-Pues fíjate, todavía queda en esas ollas caldo de ese pa jartarse. Llevan tiempo con el culo aceo diciendo que es una pena que cuando nuestros deportistas ganan no puedan cantar en el podium... Es increíble. Lo ha escrito un parao de por ahí... Lo iban a proponer a Las Cortes, pero se han arrepentío. Parece que ni dios estaba por la labor... Desde luego la cosa era impresentable. Dos viva España, que si ya de por si tienen ñia las Españas en arenga, con el viva delante... Y que si corazón, inmenso mar, ¡ama a la patria!, cielo azul, gloria a los hijos... Kk, kk. Lo mejor es lo que ha dicho en el telediario un deportista de estos jóvenes que están de moda. Le han preguntado qué pensaba del invento y él ha dicho: Hombre, yo soy más de Paquito el chocolatero. Y me ha parecido una de las mayores genialidades que he escuchado últimamente. ¡Paquito chocolatero himno oficial de los españoles! A eso me apunto yo. Eso si sería limpiar del concepto patriótico la mierda que hay que barrer para siempre. Aire limpio. Sí señor. Abrir por una vez de par en par las puertas a algo serio.
-¡Sí es verdad! Y eso lo bailamos todos en cuanto estamos borrachos de lo que sea que nos ponga eufóricos.
-Un ejemplo impagable dado al mundo sería ese cambio. Y se ha producido otro detalle que es todo un guiño picarón del inconsciente colectivo acerca del himno... Todos los medios oficiales llevan días refiriéndose a él como el chunda chunda ¿No te acuerdas de lo frecuente que era allá por los setenta referirse a él con ese cachondeo colectivo? El himno era el chunda chunda. No porque no tuviera letra, sino porque era la forma más directa de poner al símbolo en el sitio que le correspondía. Por cierto que siempre acababa la emisión de la tele con él a media noche.
-A lo mejor es que las cosas más serias las decimos sin pensar.
-Desde luego. Al final el genio español además de ser de los menos religiosos del mundo es seguramente de los menos pringaos en la gilipollez patriotera. Y nuestro mejor destino en lo universal sería dar eso a la globalización. Fuera vivas a patrias militrónchicas. Quitarsus de encima las liendres patrióticas. Hagamos resonar la nueva marcha: ¡Paquitooooo...! ¡Hé!
-Escríbeme algo sobre esto, anda, que me parece que es muy importante.
Concluyó mi amiga ayer gravemente.
Y yo hoy, en cuanto he acabado el café del desayuno, me he puesto y lo he hecho. Incluso antes de ir al váter. Las cosas sagradas no pueden dejar de ser tratadas ni por la misma vida.

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12 dic 2007

Rollos matutinos 2


Mestízate.

Hey. Ven aca pa’cá . Cucha que te diga: ¡Mi desayuno es global! Lo acabo de ver esta mañana. Mientras me tomaba el zumo me he dicho, coño, el pomelo viene de Sudáfrica. El melón que acabo de trocear en el plato de Brasil. El café de Timor. La miel de los Montes de Toledo. Y el pan, aunque de una panadería de un pueblo de un barranco al lado de este, me lo ha vendido una rumana. Los vasos y el mantel de la mesa son made in china lo mismo que los calzoncillos y el resto de la ropa que llevo puesta. ¡La globalización invade los rincones más apartados del mundanal ruido, ya sean hogar de rudo paleto o templo de sabio recoleto! ¡La cotidianidad del barranco es cosmopolita! Y ya he pasado el tiempo que he estado desayunando haciendo conjeturas con cómo sería el negrito,a que me ha cogido el pomelo. Y el amarillito,a que me tostó el café. ¿Sería un niño el melonero esclavo brasileño? Y de ser así, estará equiparada mi vergüenza al dar el dulce bocao en la carne comprada de su fruto con la del que se la menea mirando una foto prohibida de esas de menores en la red. En los chinos del calzoncillo y el mantel prefiero no pensar porque se me corta el rollo y se me jode el desayuno. La rumana tiene un carrete que no veas y habla y habla sin parar en algo que es rumano puro y ella cree que es español fluido. La explotan crudamente pero ella guarda la miseria que gana con esa explotación y pronto tendrá quién explotar en el desarrollo de la nueva Rumanía que viene. Entonces vivirá en un barranco de allá rodeada de los bosques que aquí echa en falta y sus desayunos estarán formados por naranjas de Valencia, mantequilla rusa, plátanos del Uruguay y sirope de arce canadiense que le han dicho que es muy bueno para las defensas. El pan se lo venderá alguno de alguno de esos chichichistanes que andan por ahí escopetaos buscándose la vida. Al abejero de los Montes de Toledo también le conozco, y es un flas de viejales. Ha pasado toda su vida en el Amazonas. A lo largo del pasamanos de la escalera de su casa tiene la piel de una constrictor que dice que el mismo cazó. En el despacho de su mielerería un par de fotos de prensa brasileña enmarcadas en las que se ve un tío desnudo y con miles de abejas cubriéndole el cuerpo por completo. Dice que es él cuando joven y que... Y tiene un rollo que si no es porque aparece su mujer, una mulatona viejales como él, todavía nos tiene allí en aquel pueblecillo de Cabañeros, rodeados de jarales perdidos en el parque más despoblado de Europa, sin embargo, fíjate, también contaminadito de mundo por completo.

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11 dic 2007

Rollos matutinos (cont.)


Con ñí, con ñí. Que no es que la Españia de la entrada anterior tenga una falta tiportográfica. Es con ñí. Que es que la cañí de toda la vida ha fermentado en una conñí conñiazo que no hay dios que la aguante. El empacho de la una grande y libre, el non plus ultra, Rodrigo diez de Vivar, Viriato, Covadonga, el fajín del caudillo, el brazo incorrupto de santa teresa, santiago y cierra Españia y todo eso que ya ni ellos volverían a comer pero que se repite de la digestión pesada del pasado como regüeldo de morcilla rancia. Bruagghh. Qué asco por dios. Eso nos pasa por haber comido tantas patrias fritas. Sus partidarios tienen el culo hecho chocolate con el modo de ser americano y la boca llena de unidades de destino en lo universal de lo españiol y liberalismo global sin restricción en los mercados. Y están emperraos con la bandera. Quizás por ser la misma que la de la época de la morcilla que repite. Menos mal que en la España real el ñiismo queda tan disuelto que prácticamente ni se advierte. Porque yo no puedo con esas comuñiones. Me producen una mezcla aburrida de hastío y repugnancia. ¡Prefiero perseguir una quimera que ir detrás de un triste trapo!, oí decir el otro día en la radio. No puedo decir si la frase era de filósofo famoso y agudo o de radioyente inspirado y anónimo. Es igual, me parece perfecta para decirle a los gualdrapas lo que me sugieren sus nacionaleces.

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1 dic 2007

Rollos matutinos



















Satanisfera

¿Cómo era la visión? Acababa de levantarme. Ha sido mientras exprimía el pomelo. Creo que la primera imagen fue la sonrisa del Blair. Esa sonrisa desemejante. Se me apareció de repente. Así sola, flotando llena de dientes en todo su estiramiento feroz mientras me aplicaba en sacar el zumo. Luego vino el resto de la cara. Desconyuntá por la tensión obsesiva de la sonrisa. Me centran la atención los ojos, despatarrados por completo, supongo que por el nerviosismo brutal del alma o de una inquietud interior eléctrica y acelerada que le desencaja la expresión de la mirada quitándole la paz. Después ha llegado a mi recuerdo lo que decía en una entrevista el otro día. Llorisqueando porque los ingleses le trataban mal cuando hacía gala de sus sentimientos religiosos, venía a rebozar por los hocicos al mundo lo católico que era. Entonces es cuando se me ha venido a la cabeza eso tan del espíritu español iconoclasta y libertario que se podría resumir en que no hay beata que no sea mala ni clara que no sea puta. O aquello de a dios rogando y con el mazo dando. Y al tiempo que roncaba la cafetera he visto con meridiana claridad lo bien que se volvían a ajustar a su persona los viejos clichés sobre la iglesia. Cómo puede ser. Qué flash. Ese fantoche de sonrisa exagerada y ojos de locura anfetamínica se me ha aparejado, haciendo religiosa campaña de las guerras en oriente como bien doloroso necesario para conducir al bienestar al orden seguro de bush, con aquella del curato ensotanado y tripón con el crucifijaco pendiendo a la altura del ombligo, bendiciendo la gesta de la santa cruzada que iba a devolver a Españia, no sin dolor, de su errático camino hacia el infierno, al amor estricto de los brazos de franco. Hay que ver. Qué similitud pasmosa. Todo es redondo como el universo. Y nada hay nuevo bajo el Sol. Él también tontea con el papa. Y por fin, degustando la miel de las tostadas, he dejado vagar mi visión por esas reuniones en esas santas salas. Él con su sonrisa y su señora agachados en pose reverente besándole la mano. Su santidad envuelto en sus puntillas con sus ojillos sucios de perversa picardía, relamiéndose como diablillo en el altar, dándole su bendición condescendiente.
De pronto me he acordado de eso de que durante su gobierno aparte de ser el mayor defensor del mundo de la guerra, aprobó lo de las células madre y la adopción por homosexuales y de que la reina y su conyugue tienen prohibido por ley aprobada en 1688 dejar el anglicanismo y me han entrado ganas de cagar y me ido al váter.

enriquelopez@elbarrancario.com


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